
En el foro de líderes globales, sus embestidas verbales sacudieron la sala con gestos de incredulidad y risas nerviosas.
El presidente Donald Trump arremetió contra muchos blancos habituales --y algunos nuevos-- en el largo discurso que pronunció el miércoles en el Foro Económico Mundial, en el que elogió y amenazó alternativamente a los aliados europeos y repitió sus exigencias de quedarse con Groenlandia.
Se comprometió a no utilizar la fuerza para apoderarse de ese territorio semiautónomo danés, lo que generó cierto alivio. Pero ese ligero consuelo se vio socavado por el tono a menudo burlón de una intervención que subrayó la preocupación de los dirigentes europeos por la salud de la OTAN y sus relaciones con Estados Unidos.
En unas declaraciones que se prolongaron durante más de una hora, Trump arremetió contra la OTAN ante los demás miembros de la alianza militar y lanzó críticas contra líderes de varios países, los inmigrantes somalíes en Estados Unidos, la energía eólica y otros temas. Éstos fueron sus blancos:
Dinamarca y Groenlandia
Trump se refirió a Groenlandia, que ha insistido en que Estados Unidos debe controlar por razones de seguridad nacional e internacional, como "fría y mal ubicada". Ha sostenido que China y Rusia podrían tratar de explotarla, y el miércoles afirmó que conceder a Estados Unidos su control era "una petición muy modesta".
Dijo que buscaba "negociaciones inmediatas" para discutir su adquisición, aunque también pareció descartar el uso de la fuerza militar para tomarla.
"No tengo que usar la fuerza", dijo. "No quiero usar la fuerza. No voy a usar la fuerza".
Sin embargo, más adelante en el discurso pareció amenazar a los dirigentes europeos, diciéndoles que pueden decir que sí a que Washington adquiera Groenlandia, y Estados Unidos estará agradecido, o pueden decir que no, y "lo recordaremos".
Sostuvo que solo Estados Unidos podía defender Groenlandia, y que no se puede defender algo que no se posee tan bien como algo que sí se posee. Los dirigentes europeos ven a Groenlandia de otra manera. Han enviado tropas para demostrar la capacidad de la OTAN de asegurar el territorio, y han advertido contra los intentos de Estados Unidos de arrebatárselo a Dinamarca, que en los últimos días reforzó su presencia militar en la isla.
Trump evocó la invasión alemana de Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos defendió a Groenlandia. Calificó a Estados Unidos de "estúpido" cuando "la devolvió" y a Dinamarca de "desagradecida".
De hecho, nunca se concedió a Estados Unidos la soberanía sobre Groenlandia. Dinamarca firmó un acuerdo en 1941 para que Estados Unidos defendiera la isla, pero nunca para que se apoderara de ella.
Europa
La ofensiva de Trump por Groenlandia ha llevado al borde del abismo a la alianza transatlántica de décadas de antigüedad, ya de por sí tensa por un año de críticas y combatividad por parte del gobierno de Trump. El miércoles, algunas de sus críticas más duras se dirigieron a las naciones europeas.
En una arremetida que sugería que solo Estados Unidos podía garantizar la seguridad y la prosperidad mundiales, dijo: "Sin nosotros, la mayoría de los países ni siquiera funcionan".
Hablando de su propia herencia europea, Trump insistió: "A Estados Unidos le importa la gente de Europa". Pero luego invocó un viejo chiste sobre cómo Estados Unidos acudió en defensa de Europa contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial.
De no haber sido por eso, dijo ante una audiencia repleta de líderes empresariales y políticos europeos, "todos estarían hablando alemán y un poco de japonés".
Dijo a los presentes que sus "amigos", a los que no nombró, ya no reconocían muchas ciudades europeas cuando las visitaban, una alusión poco sutil a la migración.
"Amo a Europa y quiero que a Europa le vaya bien, pero no va en la dirección correcta", dijo.
Energía renovable
Muchos de los líderes políticos y empresariales a los que se dirigía Trump llevan años centrándose en las perspectivas de crecimiento de la transición hacia las energías limpias.
Dedicó varios minutos a argumentar que las naciones europeas se han perjudicado al intentar reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mientras celebraba sus esfuerzos por frenar y desmantelar las centrales eléctricas renovables en Estados Unidos.
"Aquí, en Europa, hemos visto el destino que la izquierda radical intentó imponer a Estados Unidos", dijo, criticando las políticas energéticas de Alemania y el Reino Unido. Arrancó algunas risas cuando atacó uno de sus blancos favoritos, los molinos de viento, al decir que China vende turbinas "a la gente estúpida que las compra, pero ellos no las usan".
Muchos de los comentarios de Trump sobre la energía no se basaban en la realidad. China y Estados Unidos obtienen una proporción similar de su electricidad de turbinas eólicas --cerca del 10% en 2024--, según datos de la firma Ember Energy y de la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
Islandia
Tras referirse a Groenlandia --un territorio de casi 60.000 habitantes-- como "un pedazo de hielo", pareció confundirla con Islandia, una nación insular nórdica, al hablar de una caída del mercado bursátil esta semana.
Los mercados estadounidenses registraron el martes sus mayores pérdidas en meses, algo que muchos analistas atribuyeron a la preocupación de los inversionistas por la ofensiva de Trump sobre Groenlandia y su amenaza de imponer aranceles más altos a los aliados si no ceden a su intención de controlarla.
"Nuestro mercado de valores sufrió ayer la primera caída por culpa de Islandia", dijo Trump, y añadió: "Así que Islandia ya nos ha costado mucho dinero".
Suiza
El país alpino históricamente neutral que acoge el foro anual en Davos tampoco se salvó. "Solo son buenos gracias a nosotros", dijo Trump sobre Suiza.
El agosto pasado, Trump elevó los aranceles sobre Suiza al 39 por ciento, muy por encima de los que impuso a sus vecinos. En su discurso, pareció confirmar lo que los funcionarios europeos sospechaban desde hacía tiempo: la decisión era personal.
Dijo que había recibido una llamada de Karin Keller-Sutter, entonces presidenta de Suiza, en la que se oponía a un arancel inicial del 30 por ciento. "Y fue muy repetitiva", dijo, y agregó: "Me cayó muy mal".
Después de esa llamada, Trump dijo: "Lo dejé en 39 por ciento".
Inmigrantes somalíes
Al mencionar un escándalo de fraude que, según las autoridades, se generó en sectores de la diáspora somalí de Minnesota, Trump cuestionó de forma directa la inteligencia de miembros de esa comunidad.
"¿Pueden creerlo? Somalia", dijo. "Resultaron tener un coeficiente intelectual más alto de lo que pensábamos".
Algunos cerca de las primeras filas, se quejaron en voz alta. El presidente lleva tiempo obsesionado con la comunidad somalí y sometiéndola a insultos. Muchos somalí-estadounidenses en Minnesota dicen que el escándalo de fraude ha manchado la reputación de toda su comunidad, de unas 80.000 personas.
La Reserva Federal
Trump expresó su consternación por el hecho de que los funcionarios del banco central estadounidense "cambian en cuanto consiguen el puesto", tomando decisiones sobre las tasas de interés sin consultarle. La Reserva Federal fue diseñada para ser independiente de la Casa Blanca, de modo que sus funcionarios puedan fijar las tasas para controlar la inflación sin presión política.
Sus críticas al presidente de la Reserva Federal, Jerome H. Powell, provocaron algunas risitas entre un público en el que había muchos funcionarios financieros.
Mientras hablaba, en Washington, la Corte Suprema escuchaba los argumentos en un caso sobre si Trump se excedió en su autoridad cuando el año pasado intentó despedir a Lisa Cook, una integrante de la junta de gobernadores de la reserva.
Canadá
Trump provocó algunos jadeos cuando criticó directamente al primer ministro de Canadá, Mark Carney. Canadá ha sido históricamente uno de los aliados más firmes de Estados Unidos.
Carney dijo el martes en un discurso en Davos que la era de la hegemonía estadounidense podría haber terminado, calificando el momento actual de "ruptura". Aunque no mencionó a Trump, su intención era inequívoca.
"Canadá vive gracias a Estados Unidos", dijo Trump el miércoles. "Recuérdalo, Mark, la próxima vez que hagas tus declaraciones".
Zelenski y Putin
Tras su discurso de una hora, Trump se sentó en el escenario con Borge Brende, presidente del Foro Económico Mundial. Algunos líderes en Davos temen que el foco de Trump en Groenlandia distraiga de los esfuerzos europeos por poner fin a la guerra de Rusia contra Ucrania. Una propuesta de paz impulsada por Trump parece haber encontrado poca tracción en Moscú.
Cuando le preguntaron si el presidente Volodímir Zelenski de Ucrania y el presidente Vladimir Putin de Rusia llegarían a un acuerdo, Trump dijo: "Si no sacan esto adelante, son estúpidos".
Luego añadió la advertencia: "No quiero insultar a nadie", lo que provocó la risa de una persona del público.
Zolan Kanno-Youngs, Jim Tankersley, Jeffrey Gettleman y Rebecca F. Elliott colaboraron con reportería.
Erin Mendell es editora del Times en Seúl y cubre noticias de última hora y en desarrollo. Está radicada en Asia desde 2016.
Shashank Bengali , editor sénior del Times, dirige el Breaking News Hub en Londres, que produce cobertura de grandes historias en desarrollo en todo el mundo.
Zolan Kanno-Youngs, Jim Tankersley, Jeffrey Gettleman y Rebecca F. Elliott colaboraron con reportería.
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