El número de muertos aumenta en los disturbios entre pandillas en Guatemala

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Los levantamientos en tres prisiones han causado la muerte de 10 policías, lo que supone otro reto para el presidente Bernardo Arévalo en su lucha contra la corrupción y el crimen organizado.

La violencia mortífera de las pandillas durante el fin de semana en Guatemala ha suscitado preocupación sobre la estabilidad del país y la capacidad del presidente Bernardo Arévalo para cumplir su promesa de erradicar la corrupción y el crimen organizado.

El domingo declaró el estado de sitio para reprimir a las pandillas, después de que los reclusos tomaran como rehenes a decenas de guardias en tres prisiones del país y varios funcionarios murieran en episodios de violencia. El gobierno dijo que los motines y los asesinatos en represalia habían sido una respuesta coordinada de dirigentes de organizaciones delictivas después de que las autoridades les retiraran los privilegios penitenciarios, incluidas las comidas en restaurantes y el aire acondicionado exigidos por un jefe criminal.

Un día después de que Arévalo anunciara que el estado de sitio duraría 30 días y facultaría a la policía nacional y al ejército para actuar contra las pandillas, el número de agentes de policía muertos había aumentado a nueve. Los nuevos poderes permitían a las autoridades establecer puestos de control y reclamar una autoridad más amplia para realizar detenciones.

Dijo que había anunciado el estado de sitio porque la violencia había estado dirigida a "aterrorizar a la población".

El domingo, la policía había recuperado el control de las prisiones y los guardias habían sido liberados, dijo Arévalo.

Los expertos dijeron que los disturbios llegaban en un momento crítico para Guatemala, un país centroamericano de 18 millones de habitantes donde las pandillas ejercen influencia incluso en la política.

Entre las principales decisiones a las que se enfrenta Arévalo este año está la elección de un nuevo fiscal general. El domingo dijo que la violencia se había producido justo cuando el país intentaba liberarse de la corrupción. Calificó a quienes están detrás de la violencia de "mafias político-criminales que se resisten y buscan infundir terror porque saben que este año Guatemala va a recuperar su sistema de justicia".

Algunos reclusos con acceso a celulares e internet han pedido la destitución de Arévalo. En respuesta a las preguntas sobre las amenazas contra el presidente, Henry Saenz, ministro de la Defensa Nacional de Guatemala, dijo el lunes en la radio que "el Ejército respalda al presidente" y que Arévalo cumpliría su mandato.

"Es sumamente preocupante", dijo Ana María Méndez Dardón, directora para Centroamérica de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, un grupo de defensa de los derechos humanos, sobre la situación en Guatemala.

"Es una alerta de que este año, al ser tan decisivo para Guatemala y especialmente para la justicia de Guatemala --continuó--, que estos grupos paralelos de poder estén buscando romper el orden constitucional, desestabilizar y generando este caos para perjudicar al presidente Bernardo Arévalo, con el fin de poder seguir perpetuando la impunidad a la que ellos han estado acostumbrados".

Arévalo, un cruzado anticorrupción y un moderado, fue elegido en 2023 en una sorprendente victoria que dejó tambaleándose a la clase dirigente conservadora del país, en particular a la fiscalía general, que ha sido una fuerza primordial en el bloqueo de su agenda.

En octubre, 20 reclusos acusados de pertenecer a pandillas se fugaron de una prisión de máxima seguridad a las afueras de la capital, Ciudad de Guatemala. Las autoridades describieron a los reclusos como miembros de alto rango de la pandilla Barrio 18, vinculada desde hace tiempo a la delincuencia organizada y la violencia en Centroamérica, y designada en septiembre por el gobierno de Donald Trump como organización terrorista extranjera.

Se desencadenó una crisis política y Arévalo sustituyó a varios altos funcionarios, pidió una revisión del sistema penitenciario del país --donde se cree que las pandillas actúan sin control en medio de sobornos y corrupción descontrolados-- y dijo que el país contaría con la ayuda de las autoridades estadounidenses, incluido el FBI.

Pero durante el fin de semana, la tensión entre las autoridades guatemaltecas y las pandillas llegó a un punto de quiebre. Los funcionarios dijeron que no negociarían con los reclusos los privilegios que estos exigían. Los disturbios estallaron en las prisiones y las autoridades las allanaron para restablecer el control.

Más tarde, agentes de policía que patrullaban en la zona de Ciudad de Guatemala fueron asesinados en lo que Marco Antonio Villeda, ministro de Gobernación de Guatemala, calificó de homicidios en represalia cometidos por pandillas.

También dijo en una conferencia de prensa celebrada el domingo que Aldo Dupie Ochoa, conocido como "El Lobo", líder de la pandilla Barrio 18, había sido el principal instigador de los disturbios en una prisión. Dijo que Ochoa exigía el traslado a otra prisión y beneficios como la entrega de comida especial y una cama extragrande.

El lunes se celebraron los funerales de ocho agentes. Un noveno y un décimo agente de policía murieron como consecuencia de las operaciones en la prisión, dijo el lunes la Policía Nacional Civil de Guatemala. Otros seis agentes fueron hospitalizados con heridas de bala, dijo Edwin Monroy, portavoz de la policía.

Y hasta el mediodía del lunes, dijo que se había detenido a 10 miembros de la pandilla Barrio 18 en relación con los ataques.

Aunque durante el estado de excepción se suspenden algunos derechos civiles, Arévalo dijo que no afectaría a los ciudadanos. La medida prevé el despliegue de todos los agentes de policía en activo --unos 45.000-- y de miembros del ejército para realizar patrullas.

El lunes, en Ciudad de Guatemala, había pocos vehículos y peatones. Un gran número de personal de seguridad estaba en las calles, deteniendo y controlando vehículos. Las escuelas públicas y privadas estaban cerradas, pero las autoridades dijeron que reanudarían las clases el martes.

James Wagner cubre noticias y cultura en América Latina para el Times. Radica en Ciudad de México.