¿Qué es la 'salud metabólica' y por qué es importante?

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La definición es complicada, pero los efectos de una mala salud metabólica son claros y pueden causar estragos en el organismo.

"Salud metabólica" es un eslogan de bienestar del que es difícil escapar. El Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., lo ha convertido en un pilar de su programa "Hagamos a Estados Unidos Saludable de Nuevo" (MAHA, por su sigla en inglés). Casey Means, candidata a cirujana general, escribió un libro éxito de ventas en el que explicaba cómo conseguirla. Los influentes afirman que es la clave de la longevidad.

Pero, ¿qué significa realmente la salud metabólica?

El término es difícil de definir, en parte porque suele referirse a la ausencia del síndrome metabólico, un conjunto de problemas de salud interrelacionados que reflejan problemas con el metabolismo, o cómo el cuerpo utiliza y almacena la energía. El síndrome metabólico se define como la presencia de al menos tres de los siguientes factores: perímetro de cintura alto, triglicéridos altos, niveles bajos de colesterol "bueno", tensión arterial alta y azúcar alta en sangre. Estas afecciones aumentan el riesgo de enfermedad cardiaca, ictus y diabetes de tipo 2.

Se considera que muchas personas no gozan de buena salud metabólica: la Asociación Americana del Corazón ha calculado que el 90 por ciento de los adultos estadounidenses tienen algún grado de síndrome cardiovascular-renal-metabólico, un término general que la organización definió en 2023 como un trastorno de salud causado por las conexiones entre obesidad, diabetes, enfermedad renal crónica y enfermedad cardiovascular.

El exceso de grasa es uno de los principales culpables

La adiposidad, la acumulación de un exceso de grasa corporal, sobre todo en el abdomen, es un componente significativo de la disfunción metabólica, dijo Latha Palaniappan, decana titular de investigación en Stanford Medicine. Tres cuartas partes de los adultos estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos.

Las células grasas almacenan energía en forma de triglicéridos. Cuando consumimos crónicamente más calorías de las que gastamos, y superamos lo que nuestras células grasas pueden almacenar, esos triglicéridos empiezan a ir a donde no deben, como el hígado y los músculos, dijo Paul Cohen, profesor titular de la Universidad Rockefeller cuyo laboratorio estudia la obesidad y las enfermedades metabólicas.

Las células grasas liberan moléculas inflamatorias, que dificultan la acción de la insulina; la resistencia a la insulina contribuye a su vez a la obesidad.

"Es un bucle circular", dijo Cohen.

La obesidad no es solo un producto de lo que comemos y de cuánto ejercicio hacemos; gran parte de ella está impulsada por la genética. Lo mismo ocurre con la forma del cuerpo. Las personas con forma de manzana, que almacenan el exceso de grasa en el abdomen, tienen más probabilidades de experimentar problemas metabólicos que quienes tienen forma de pera, que almacenan su exceso de grasa en las caderas y los muslos, dijo Cohen.

Una de las razones, dijo, es que la grasa subcutánea (la que se encuentra justo debajo de la piel) y la visceral (la que rodea los órganos internos) son molecularmente diferentes, expresan genes de forma distinta y afectan a la inflamación de forma diferente.

El exceso de grasa suele ir acompañado de otras anomalías

Palaniappan comparó la adiposidad con la luz de "revisión del motor" de un coche: puede ser una señal de advertencia de otros factores de riesgo metabólico, problemas de salud que aumentan el riesgo de enfermedad cardiaca.

"Cuando se tiene exceso de adiposidad, es importante vigilar el colesterol, la glucosa y la tensión arterial", dijo. "Eso indicará cuál es el siguiente paso en tu salud metabólica".

No todas las personas con adiposidad desarrollarán inmediatamente estos otros factores de riesgo, dijo Sadiya Khan, cardióloga preventiva de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern. Al principio, la hipertensión arterial puede ser el principal problema para una persona, mientras que el colesterol o la diabetes de tipo 2 lo son para otra. Pero a medida que progresa la disfunción metabólica, las personas suelen desarrollar más de una afección, dijo.

Es importante prestar atención a los cambios a lo largo del tiempo. Por ejemplo, digamos que tu tensión arterial aún no es muy alta, pero ha subido sigilosamente entre las visitas al médico.

"Si va en la dirección equivocada, eso puede ser una señal", dijo Khan.

La disfunción metabólica puede provocar enfermedades crónicas

Con el tiempo, estos factores de riesgo metabólicos pueden causar estragos en el organismo. La hipertensión, por ejemplo, daña las arterias y hace que se endurezcan, lo que aumenta la acumulación de placa que puede provocar un infarto de miocardio o un ictus. La hipertensión también sobrecarga el corazón y los riñones, lo que aumenta la probabilidad de insuficiencia cardiaca y enfermedad renal.

La diabetes daña las arterias y las unidades de filtración de los riñones. La resistencia a la insulina y la acumulación de grasa en el hígado pueden dar lugar a la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, o MASLD por su sigla en inglés, una enfermedad que puede provocar inflamación y cicatrices hepáticas irreversibles.

Al menos 13 tipos de cáncer, incluidos los de mama, colon, endometrio, hígado y páncreas, son más frecuentes entre quienes tienen sobrepeso o son obesos, y unos niveles más altos de insulina pueden acelerar el crecimiento tumoral, dijo Cohen.

El mejor tratamiento es la prevención

Alcanzar un peso saludable es un primer paso clave para prevenir la disfunción metabólica, dijo Joshua Joseph, profesor titular de endocrinología, diabetes y metabolismo de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Ohio.

Los médicos suelen recomendar empezar con intervenciones sobre el estilo de vida: dejar de fumar, hacer más ejercicio, seguir una dieta cardiosaludable como la mediterránea o la DASH y dormir lo suficiente.

Si eso te parece una lista larga de cosas que hacer, lo primero es dejar el tabaco, dijo Khan. Fumar se asocia a más grasa visceral, daña las arterias y puede aumentar la resistencia a la insulina.

Por lo demás, habla con tu médico para identificar qué área de tu salud metabólica puede necesitar más atención, ya sea la tensión arterial, el colesterol o el azúcar en sangre.

Joseph, quien también dirige el Centro Comunitario Saludable de Columbus, dijo que hace hincapié en incorporar cambios en el estilo de vida a los hábitos diarios. Por ejemplo, anima a la gente a cocinar en casa, en lugar de comer fuera, para reducir la ingesta de sodio y calorías.

El ejercicio puede ayudar a perder peso; también reduce la resistencia a la insulina. La Asociación Americana del Corazón recomienda realizar al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico moderado a la semana, idealmente con ejercicios de fuerza dos veces por semana, pero solo uno de cada cuatro adultos estadounidenses realiza la cantidad recomendada. Añadir una caminata o correr a la hora de comer, subir las escaleras en la oficina o estacionarse un poco más lejos del supermercado puede marcar la diferencia, dijo Joseph.

Pero puede ser difícil perder peso solo con cambios en el estilo de vida. Los medicamentos GLP-1 pueden ser muy eficaces para revertir la obesidad y reducir el riesgo de consecuencias posteriores como el síndrome metabólico, la diabetes y las enfermedades cardiacas.

"Las primeras fases son una gran oportunidad para centrarse en revertir o detener la progresión", dijo Khan.

Nina Agrawal es reportera de salud del Times.