
El príncipe Carlos agradeció el domingo a su madre, la reina Isabel, por manifestar públicamente el deseo de que su esposa Camila se convierta en reina consorte cuando él sea rey, en el marco de las ceremonias del 70 aniversario del acceso de la monarca al trono británico.
Las declaraciones -una bendición que probablemente eliminará la necesidad de cualquier discusión sobre futuros títulos- sigue a una época anterior en la que Camila fue dilapidada por la prensa sensacionalista por la ruptura del matrimonio de Carlos con su primera esposa, la princesa Diana.
La reina, de 95 años, había dado a conocer sus pensamientos el sábado, diciendo que era su “sincero deseo” que cuando llegara el día, Camila fuera conocida como reina consorte.
Carlos hizo estos comentarios el domingo, cuando encabezó los homenajes a la monarca de 95 años al superar un hito nunca alcanzado antes por sus predecesores.

“Somos profundamente conscientes del honor que representa el deseo de mi madre”, dijo Carlos en un comunicado. “Mientras hemos buscado juntos servir y apoyar a Su Majestad y a la gente de nuestras comunidades, mi querida esposa ha sido mi propio y firme apoyo en todo momento”.
Carlos y Camila, amantes desde hace mucho tiempo, se casaron en 2005, lo que le permitió a ella asumir gradualmente un papel más destacado. Con el título actual de duquesa de Cornualles, Camila es ahora un miembro popular de la familia y aparece regularmente en actos oficiales, junto a Carlos y la reina.
La declaración sobre el futuro de la monarquía llega cuando el país celebra el reinado de los últimos 70 años.
A Carlos se le unieron el primer ministro Boris Johnson, políticos, iglesias y miembros del público para elogiar a la reina por su dedicación al servicio público.

“El año de este Jubileo de Platino sin precedentes nos brinda la oportunidad de unirnos todos para celebrar el servicio de la reina, por cuyo ejemplo seguiremos guiándonos en los años venideros”, dijo Carlos.
El país celebrará actos nacionales en junio.
GRANDES CAMBIOS
Durante sus siete décadas en el trono, la reina ha supervisado enormes cambios sociales, económicos y políticos, incluido el fin del Imperio Británico.
Isabel se convirtió en la reina de Gran Bretaña y de más de una docena de otros reinos, como Canadá, Australia y Nueva Zelanda, a la muerte de su padre, el rey Jorge VI, el 6 de febrero de 1952, mientras se encontraba en Kenia en una gira internacional.

La noticia se la comunicó su marido, el príncipe Felipe, que falleció el año pasado a los 99 años tras más de 70 años a su lado.
Isabel dijo el sábado que deseaba renovar la promesa que había hecho en 1947, cuando cumplió 21 años, de que su vida sería de devoción al país.
El Primer Ministro Johnson dijo que rendía tributo a sus muchos años de servicio y que “esperaba reunirse como país para celebrar su histórico reinado en verano”.
(con información de Reuters)
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