Los mitos sobre la castración de perros y gatos

La castración masiva encuentra un enemigo invisible en los mitos urbanos sobre el tema

La castración temprana tanto en la hembra canina o felina como en el macho no solo no hace que el animal engorde, si la cuidamos adecuadamente, sino que evita casi en un 100% los tumores mamarios en la hembra y los tumores prostáticos y testiculares en el macho (Shutterstock)
La castración temprana tanto en la hembra canina o felina como en el macho no solo no hace que el animal engorde, si la cuidamos adecuadamente, sino que evita casi en un 100% los tumores mamarios en la hembra y los tumores prostáticos y testiculares en el macho (Shutterstock)

En el mundo hay mayor número de animales de compañía que los que el hombre es capaz de atender económica y afectivamente.

Hay una tendencia muy marcada a desentenderse sobre la afirmación de que los seres humanos somos los tutores responsables de ellos y que lo que hagan nuestros animales de compañía pesará siempre sobre nuestras espaldas sin lugar a dudas.

Mucha gente no castra a sus animales porque: “Pobrecitos, mejor que tenga una cría…” o porque considera que hacerlo es mutilarlos o porque engordan después o tal vez porque dejan de ser guardianes. De esa manera se incrementa el triste espectáculo de la peor forma de maltrato: el abandono.

Los cachorros que llegan al mundo completan el círculo vicioso de la pretendida libertad que roza el trato desconsiderado y les asegura casi siempre una vida infeliz. La castración temprana tanto en la hembra canina o felina como en el macho no solo no hace que el animal engorde, si la cuidamos adecuadamente, sino que evita casi en un 100% los tumores mamarios en la hembra y los tumores prostáticos y testiculares en el macho.

La reproducción descontrolada es la responsable de muchísimos problemas y maltratos y se soluciona con el control ético a través de la castración y la educación (REUTERS)
La reproducción descontrolada es la responsable de muchísimos problemas y maltratos y se soluciona con el control ético a través de la castración y la educación (REUTERS)

Es un espectáculo habitual en muchos países, entre ellos el nuestro, encontrar una enorme cantidad de perros en situación de calle o sea perros semi domiciliados. ¿Están abandonados? No, nada más alejado de su realidad. Son las víctimas de la displicencia y la irresponsabilidad humana. Es decir que es aquel perro que sale a la mañana y toma como su territorio a un barrio o a un vecindario.

Allí, sin la mirada cercana de su dueño, correrá feliz pero inconsciente de que su materia fecal podría ser la causa de transmisión de enfermedades, de resbalones y de falta de higiene urbana. Tampoco entenderá que cruzar una calle será tan peligroso para sí como para terceros. Poco entenderá de los probables accidentes de tránsito que el abandono parcial por parte de su humano irresponsable ha generado. No sabrá de las peleas que tendrá que sostener por el territorio y la jerarquía a espaldas de su dueño irresponsable.

Si a ello le sumamos la acción de Cupido, que para los perros también existe en la forma del celo de las perras, dos veces por año, y que como los testículos y los ovarios acompañan a estos perros vagabundos a la fuerza aparecerán meses después cachorros indeseados que multiplicarán en forma exponencial los daños comunitarios que sin comerla ni beberla y sin la más mínima responsabilidad canina ocurren.

Entonces rompamos los mitos y seamos responsables:

- “La castración engorda” FALSO

No lo hace si sostenemos la cantidad y calidad de comida necesaria para la edad y tipo de perro y si mantenemos el nivel de ejercicio adecuado.

- “La castración hace que los animales sean menos guardianes” FALSO

El instinto de guardia, la defensa del territorio, no está localizada en los testículos si no en las pautas genéticas de comportamiento.

- “Si yo tuve hijos, mis perros también tienen que tener. ¡Es injusto!” FALSO

- “Castrarlos es mutilarlos. Hay que dejarlos como vienen al mundo” FALSO

No debemos humanizar a nuestros perros.

Somos responsables de lo que pase con ellos y a raíz de ellos en muestro entorno. La reproducción descontrolada es la responsable de muchísimos problemas y maltratos y se soluciona con el control ético a través de la castración y la educación.

*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.

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