El Domingo de Ramos nos despertó la noticia que el primer ministro de Pakistán había perdido su batalla contra el voto de desconfianza del parlamento y tendría que abandonar el poder. Imran Khan fue una de las mayores glorias del cricket, juego que apasiona a las naciones de la Mancomunidad Británica pero que es un arcaico antecesor del béisbol creado posiblemente por los Normandos que ocuparon lo que hoy es Inglaterra. Pero, el Señor Khan olvidó la regla de oro del cricket que es mantener en equilibrio entre el wicket y la bola. Inmediatamente saltaron al campo dos rivales poderosos: el ejército pakistaní y el pueblo de Pakistán. Estos dos actores rara vez se alinean. Pero, como en el cricket, cuanto lo hacen quienes se les enfrentan pierden y este has sido el destino de todos los primeros ministros de Pakistán quienes no han culminado sus mandatos.
Los móviles de los responsables de la caída de Imran Khan son distintos. El pueblo reacciono contra un gobierno que había dado muestras de no saber manejar la economía tolerando una inflación elevada que se tornó astronómica con la ocupación de Rusia a Ucrania. El conflicto suspendió las exportaciones ucranianas de cereales a Pakistán obligando al gobierno y al sector privado a recurrir al mercado spot para asegurar el suministro a precios astronómicos. El incremento violento del precio de la comida catapultó a muchas familias hacia la insolvencia. La ira popular contra el gobierno no se hizo esperar.
Para el ejercito pakistaní el problema es netamente geopolítico. Es esencial mantener la cercanía con Estados Unidos para poder mantener a raya a la India y abrir juego con China de manera de bloquear a Rusia, tradicional aliado de la India. El ejército pakistaní, por tanto, no compartía la política de alejamiento de Estados Unidos practicada por Imran Kahn quien prefería distanciarse de Estados Unidos para acercarse a Europa.
De China, Pakistán obtiene inversión para el desarrollo de infraestructura a través del Programa Belt and Roads y de Estados Unidos cooperación para su seguridad nacional y capacidad de respuesta a una posible agresión de la India. Para el alto mando militar un distanciamiento de Estados Unidos no tiene el menor sentido.
Así llega al poder Shehbaz Sharif quien no solo es respetado como efectivo operador económico, sino que es admirado por la manera como opera las relaciones con estados Unidos y con China. Y, aun cuando tiene una situación difícil desde el punto de vista económico, lo más probable es que cierre una nueva ronda de negociación con el FMI. En la práctica, el pueblo y el ejercito de Pakistán se unieron para cerrarle un canal de influencia a Rusia en el Asia central
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