Los uruguayos volvemos a las urnas

Al igual que en 1998, 2003 y 2015, el objetivo de los grupos más radicales del Frente Amplio sigue siendo oponerse a cualquier costo

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El gobierno de Luis Lacalle
El gobierno de Luis Lacalle Pou hace campaña a favor del NO, para que su Ley Urgente Consideración pueda aprobarse completamente (Uruguay)

El próximo domingo, los uruguayos nos volveremos a encontrar ante las urnas. El saludable ejercicio de la democracia directa, en esta oportunidad, es para establecer si 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC), quedan firmes o no. A esta altura de la campaña, son muchísimos los argumentos que se han presentado para sostener por qué cada artículo está donde está. Pero en esta recta final, nos parece oportuno abordar otra dimensión de esta elección que se nos acerca. Este referéndum es la respuesta a un gobierno que ejerce su rol ajustado a lo que se comprometió en la campaña electoral y sus detractores pretenden obstaculizar ese camino.

Hagamos un poco de historia breve. En 2019 el Frente Amplio (FA) no creía que fuese a perder el gobierno. Hacia el balotaje de noviembre hicieron lo imposible para vencer. Inventaron escenas callejeras, mentiras y todo artilugio para no soltar el poder. Perdieron. Luego vinieron las acusaciones internas cruzadas, hasta de falta de ética, pero la autocrítica, nunca llegó. Mientras tanto, los grandes liderazgos estaban en retirada. Luego, se les vino un cúmulo de problemas que la pérdida del poder agravó. Se quedaron sin respuestas.

El nuevo gobierno de coalición empezó a andar, gestionó bien la pandemia y votó, cumpliendo sus promesas, leyes importantes. Una de ellas es la que nos ocupa. Mientras tanto, el FA seguía sin reacción hasta que vino a salvarlo su brazo sindical, el PIT-CNT, comenzando a juntar firmas para llevar a la LUC a referéndum y recién ahí el FA comenzó a acompañar, lentamente. Un año y medio después del nockout, intentaba levantarse. Este referéndum no es contra la ley, de hecho, votaron algunos de los artículos que impugnan. No importa, no les importa, el fin justifica los medios, el objetivo que tienen es pegarle al gobierno. No es nuevo en el FA, ya lo hicieron en 1998 y en 2003, para citar un par de ejemplos.

En 1998 se opusieron a la Ley de Marco Regulatorio del Sector Eléctrico. Perdieron. Y una vez que asumieron el gobierno, en 2005, la aplicaron a mansalva, con la generación de energía eléctrica a manos de privados, pero comprada toda por la estatal UTE. ¿Era mala la ley? No, en absoluto, lo importante era oponerse.

En 2002, el gobierno promovió la Ley de Asociación de ANCAP, los legisladores del FA introdujeron cambios, Tabaré Vázquez -por entonces presidente de esa coalición de partidos- dijo que el gobierno colorado no iba a aceptar esas condiciones y por eso no iban a acompañar la ley, pero para su sorpresa el gobierno las aceptó. De todos modos, mandató a sus legisladores, so pena de expulsarlos del partido, “o acatan y se callan o se van”, les dijo a unos sumisos Danilo Astori, Enrique Rubio y Alberto Couriel, quienes agacharon la cabeza y fundamentaron sus votos en contra “por disciplina partidaria”. En 2003 se realizó el referéndum y triunfaron. Pero perdió el país. En esa campaña de voto rosado, prometieron un gas oil productivo y dijeron tener una alternativa para ANCAP. El gas oil productivo nunca apareció y la alternativa fue fundir a Ancap.

Un día asumió José Mujica la Presidencia de la República y prometió: “educación, educación y otra vez educación” y cuando traspasó la banda, se fue insultando por su fracaso al cogobierno de los sindicatos en la educación, esos que la LUC pone en su lugar, jerarquizando la toma de decisión política, como debe ser.

Al igual que en 1998, 2003 y 2015, el objetivo de los grupos más radicales del FA sigue siendo oponerse a cualquier costo, aunque mejore el sector eléctrico, se evite poner 800 millones de dólares en ANCAP o avancen los más jóvenes en la educación. No les importa. Ojalá que quienes aún no han decidido su voto vean a través del historial del FA, que este referéndum no es más que una nueva búsqueda por desestabilizar a un gobierno, que realmente pretende generar reformas que contribuyan con el desarrollo del país.

Esperemos que este domingo se confirmen esos artículos, lo que será afirmar una visión de país elegida por la mayoría de los uruguayos y no un nuevo escollo por parte de quienes anteponen sus intereses partidarios, aunque eso limite el avance de la República.

* Nicolás Albertoni es profesor de la Universidad Católica del Uruguay.

* Fitzgerald Cantero es director nacional de Energía en el Ministerio de Industria.