
Un equipo de científicos ha logrado un avance: han elaborado pan de masa madre utilizando levaduras extraídas de una momia de cinco mil años. Según informó el diario británico The Guardian, el hallazgo fue detallado en un estudio publicado en una revista científica internacional y respaldado por el microbiólogo Mohamed Sarhan. Este proceso permitió recuperar microorganismos antiguos a partir de los restos de Ötzi el Hombre de Hielo, para su aplicación en la panificación actual.
El procedimiento consistió en extraer microorganismos conservados en y sobre los restos de Ötzi, una momia natural hallada en los Alpes, en la frontera entre Italia y Austria. Los expertos seleccionaron cepas de levadura que, tras su manejo en laboratorio, permitieron obtener una masa que fermentó y creció de manera similar a la que se logra con levaduras modernas.
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“Finalmente, obtuvimos una masa completamente normal que subió en 24 horas, básicamente igual que con levaduras ordinarias. Hicimos una masa muy buena con ella”, explicó Sarhan en el marco de la investigación.

El experimento demostró que es posible emplear microorganismos antiguos para la elaboración de alimentos contemporáneos y aportó información sobre el modo de vida y las costumbres alimentarias de las poblaciones prehistóricas europeas. La masa resultante, aunque apta, dejó espacio para mejoras en futuras pruebas, según reconoció el propio investigador.
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Cómo obtuvieron y usaron las levaduras
El equipo de investigación centró sus esfuerzos en el estudio de los microorganismos preservados en el cuerpo de Ötzi, cuya conservación en el hielo alpino permitió recuperar cepas viables de levadura.
La selección y extracción se realizaron mediante técnicas microbiológicas, aislando los organismos directamente de los restos y sometiéndolos a un proceso de cultivo bajo condiciones controladas.
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Con estos cultivos, se elaboró la masa madre. El resultado fue una fermentación exitosa: la masa subió en un plazo de 24 horas, el tiempo habitual con levaduras comerciales. El pan obtenido en esta primera serie de pruebas resultó comestible, aunque el responsable de la investigación admitió que era su primer intento panadero y el producto final podía perfeccionarse en futuras experiencias.
La posible aplicación en cerveza
El proyecto no se limita al pan. Tras los resultados obtenidos, el equipo contempla nuevas aplicaciones para estas levaduras antiguas, incluyendo la producción de cerveza. Ya han iniciado conversaciones con equipos especializados del sector alimentario y con expertos cerveceros para evaluar esta posibilidad.
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La intención es avanzar hacia la integración de equipos de investigación dedicados a la industria alimentaria y cervecera. Entre las opciones consideradas, la elaboración de pan sigue siendo el uso inmediato, pero la cerveza se perfila como el siguiente paso en el aprovechamiento de estos microorganismos recuperados.

El origen de las levaduras halladas en Ötzi
Las levaduras identificadas presentan una característica: sobreviven únicamente en condiciones frías, lo que sugiere que ingresaron al cuerpo de Ötzi después de su muerte, probablemente durante el proceso de congelación y conservación en el ambiente alpino. Los análisis genéticos realizados indican que la colonización por estos microorganismos ocurrió poco tiempo después del fallecimiento, y que las bajas temperaturas permitieron su preservación hasta el presente.
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Este hallazgo aporta una perspectiva novedosa sobre la interacción entre restos humanos antiguos y el entorno que los rodea, ya que la actividad microbiana suele detenerse en condiciones extremas, facilitando la supervivencia de ciertas especies como estas levaduras.
El hecho de que los microorganismos hayan permanecido viables durante cinco mil años demuestra el poder conservante del hielo y abre nuevas preguntas sobre la diversidad microbiana que puede encontrarse en otras momias o cuerpos preservados en condiciones similares. Además, este tipo de análisis genético no solo ayuda a comprender los procesos de descomposición y preservación, sino que también puede ofrecer pistas sobre el clima y los cambios ambientales de la época en que vivió Ötzi.
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El contexto histórico y científico de Ötzi
Ötzi el Hombre de Hielo ha sido objeto de estudio científico desde su hallazgo en 1991. Su cuerpo, conservado durante más de 5.300 años en los glaciares de los Alpes, ha aportado información sobre la vida prehistórica en Europa. Entre los datos de interés figuran los 61 tatuajes que aún se conservan en su piel, considerados los más antiguos conocidos hasta la fecha.
El caso de Ötzi también ha sido estudiado como uno de los asesinatos más antiguos documentados, ya que pruebas en su cuerpo apuntan a que fue alcanzado por una flecha en la espalda en las montañas. Su preservación ha permitido a los científicos acceder a información genética, sanitaria y microbiológica, que ahora se expande al ámbito alimentario gracias a la recuperación y utilización de levaduras ancestrales en experimentos como el presentado.
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