El Senado de Francia crea un sistema permanente para la restitución de bienes culturales coloniales

La nueva ley establece una comisión nacional y un comité bilateral que acelerarán las devoluciones. Las claves de una iniciativa que busca ponderar los principios internacionales de justicia y transparencia patrimonial

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El Senado de Francia aprobó
El Senado de Francia aprobó por unanimidad la ley que facilita la devolución de obras de arte expoliadas durante la época colonial - (AP Photo/Francois Mori, File)

El Senado de Francia aprobó por unanimidad una ley destinada a facilitar la devolución de obras de arte y bienes culturales expoliados durante el periodo colonial, especialmente a países africanos. Esta legislación, impulsada por el presidente Emmanuel Macron, representa un cambio profundo en la política cultural y diplomática francesa, con el objetivo de redefinir la relación entre Francia y África. Tras la votación favorable en el Senado, el texto fue remitido a la Asamblea Nacional para su debate y eventual sanción.

La normativa, adoptada el 28 de enero de 2026, regula la restitución de bienes culturales pertenecientes a Estados que, de acuerdo con la ley, fueron privados de ellos de manera ilícita durante la dominación colonial francesa, en el periodo comprendido entre 1815 y 1972. La reforma excluye expresamente los objetos militares y arqueológicos, concentrándose en los bienes conservados en las colecciones públicas francesas. El nuevo marco elimina el requisito de una aprobación parlamentaria individual para cada restitución, hasta ahora una de las principales trabas que ralentizaban y obstaculizaban el proceso de devolución.

Uno de los aspectos centrales de la ley es la creación de una “comisión nacional permanente” y de un “comité científico bilateral”, cuyas funciones serán certificar el carácter ilícito de la apropiación de las piezas y establecer criterios claros y transparentes para la restitución. Esta estructura pretende aportar rigor documental, independencia y legitimidad al procedimiento, permitiendo que las demandas de los países de origen sean tratadas con mayor celeridad y base factual.

La nueva legislación elimina el
La nueva legislación elimina el requisito de aprobación parlamentaria individual para cada restitución de bienes culturales a países africanos - (AP Foto/Christophe Ena, archivo)

Desde su llegada al poder en 2017, Macron convirtió la restitución de bienes expoliados en un pilar de la política cultural y diplomática de Francia. Durante una visita a Uagadugú, Burkina Faso, ese mismo año, el mandatario se comprometió a facilitar la devolución del patrimonio cultural africano en un plazo de cinco años, como parte de una “nueva relación” con el continente, en la que el reconocimiento del pasado colonial ocupa un lugar central.

Hasta la entrada en vigor de esta ley, cada objeto reclamado debía ser sometido a una votación parlamentaria específica, lo que complicaba las devoluciones y dificultaba el reconocimiento histórico. Ahora, con la nueva normativa, el proceso se agiliza y adquiere una dimensión institucionalizada y permanente, alejándose de decisiones puntuales y aisladas.

Las solicitudes de restitución han cobrado fuerza en los últimos años, especialmente por parte de países como Argelia, Malí y Benín, que reclaman la devolución de piezas emblemáticas de su patrimonio cultural. Uno de los casos recientes más destacados es el del “tambor parlante”, incautado en 1916 por tropas coloniales a la tribu Ebrie de Costa de Marfil y restituido en 2025 tras una votación parlamentaria. Este gesto fue considerado un precedente para futuras devoluciones e ilustró el valor simbólico y reparador de estos actos.

Francia creará una comisión nacional
Francia creará una comisión nacional permanente y un comité científico bilateral para certificar y regular de forma transparente la restitución de arte expoliado - REUTERS/Sarah Meyssonnier

La senadora centrista Catherine Morin-Desailly explicó a Artnews que “la idea no es vaciar los museos franceses”, sino reconocer la historia y fomentar el diálogo entre Francia y los países de origen. En la misma línea, la senadora ecologista Mathilde Ollivier declaró a Le Monde: “Debemos afrontar la historia (…) Todo remite a un sistema colonial que organizó, facilitó y legitimó la extracción masiva de bienes culturales”, aunque manifestó su deseo de que la responsabilidad colonial francesa quedara reflejada de manera más explícita en el texto legal.

La legislación adoptada cubre el periodo comprendido entre el inicio del segundo imperio colonial francés y la entrada en vigor de la convención de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) de 1972, que estableció un régimen internacional para la restitución de bienes culturales. De esta manera, Francia se alinea con los principios modernos de restitución y reparación histórica, en respuesta a una demanda creciente de transparencia y justicia por parte de la comunidad internacional.

Las solicitudes de restitución presentadas a Francia incluyen bienes personales del líder rebelde Abdel Kader requeridos por Argelia; una estatua del dios vudú Gou reclamada por Benín; cerca de 150 objetos solicitados por Costa de Marfil; y piezas provenientes de Madagascar y Malí, extraídas por la expedición etnográfica Dakar-Yibuti de 1931. Además, Malí y Senegal reclaman conjuntamente el denominado tesoro de Ségou, compuesto por oro y joyas del antiguo reino de Toucouleur, hallados por las tropas francesas en 1890. En 2019, Etiopía y Chad presentaron una petición general de restitución, aunque sin detallar un inventario específico.

La decisión tomada por el Senado francés representa un paso relevante hacia la consolidación de un sistema estructurado de restitución de arte, que busca garantizar el respeto a la historia y la reparación de los daños causados por la expoliación colonial. La supervisión por parte del comité científico bilateral y la comisión nacional permanente asegura un proceso robusto y avalado por criterios técnicos, reforzando la legitimidad de Francia ante sus interlocutores africanos y el resto del mundo.

Este nuevo enfoque legislativo puede transformar la percepción global sobre el papel de Francia en la restitución cultural y abre un camino más claro hacia el reconocimiento y la reparación histórica frente a las antiguas colonias, marcando el inicio de una etapa de mayor responsabilidad y diálogo internacional.