En la ciudad japonesa de Akita los niños caminan a clase agitando campanas y una unidad especial de la policía antidisturbios patrulla los barrios en busca de osos, después de registrar números récord de ataques a humanos en las últimas semanas.
Esta región montañosa del norte de Japón se ha convertido en la primera línea de una batalla que ha capturado la imaginación del público y la atención de los medios internacionales, además de traer de cabeza a las autoridades, que han instalado trampas y hasta enviado soldados a ayudar a los cada vez más envejecidos grupos de cazadores locales a combatir contra los osos.
Al menos 13 personas han muerto en 220 ataques de estos animales en todo el país desde el pasado abril, cifras récord desde que comenzaron a registrarse este tipo de incidentes, gran cantidad de los cuales se han producido precisamente en la región de Akita, según datos del Ministerio de Medioambiente.
“Es una situación grave, sobre todo porque están aumentando los avistamientos de osos en zonas céntricas y alrededores, amenazando la seguridad de los residentes”, dijo este jueves el jefe de la Policía de la prefectura, Minoru Kobayashi, durante una ceremonia para marcar el inicio de las operaciones de los antidisturbios.
Los agentes, llegados de varias partes de Akita y de otras prefecturas de Japón, comenzaron su entrenamiento y orientación el pasado viernes, antes de recibir unos rifles que, por primera vez, podrán utilizar en zonas urbanas para matar osos en caso de peligro.
“A partir de hoy entra en vigor la modificación de las reglas de los agentes de la policía y nace el equipo especial ante la aparición de osos en la zona”, explicó después Kobayashi en una rueda de prensa sobre la decisión del Gobierno japonés de permitir el uso de armas de alto calibre a los uniformados.
En la prefectura patrullarán dos equipos de cuatro agentes cada uno dedicados exclusivamente a la protección frente a los osos.
Una fuerza similar se ha desplegado también en la vecina prefectura de Iwate, y las autoridades avisaron de que su trabajo puede durar hasta bien entrado el invierno.
Parques vetados
En el parque de Senshu, a pocos pasos de la estación central de Akita, varios carteles impedían este jueves la entrada, avisando de que se han visto osos merodeando por la zona. En los últimos días se han capturado dos en el interior del recinto y uno más ha sido avistado, pero no atrapado, según los últimos informes.
Junto al lugar, un grupo de estudiantes de primaria caminaba en fila hacia la escuela de Meitoku, que bordea el parque. De sus mochilas colgaban campanitas, cuyo ruido sirve para ahuyentar a los animales.
Uno de los trabajadores del colegio explicó a EFE, sin embargo, que cada vez más familias optan por llevar a sus hijos en coche. Una madre joven que acababa de dejar a su pequeño en la escuela dijo que estos días prefiere acompañarlo a clase, a pesar de que su domicilio está a pocas calles de distancia.
En redes sociales es común ver vídeos de residentes avisando de la ubicación de osos que han visto y las autoridades han puesto en marcha una página web donde se marcan en un mapa los últimos avistamientos y la hora en la que fueron realizados.
Una trabajadora de la construcción contó a EFE que hace tres días vio a un oso de alrededor de un metro corriendo en un campo a pocos metros, señalando la zona mientras enseñaba un vídeo que grabó.
Mientras, en el cercano parque de Hitotsumori, un jardinero que trabajaba a la intemperie relató que ahora lleva un espray antiosos, después de que en la víspera se le cruzara un oso negro de metro y medio a pocos palmos de distancia.
Medidas sin precedentes
Los japoneses llevan tiempo sufriendo ataques de osos, en especial en las zonas más despobladas del norte del país, donde la falta de cazadores y la reducción de sus hábitats empujan a los animales cada vez más cerca de los centros urbanos en busca de comida.
Con todo, la situación se ha vuelto tan dramática en los últimos meses que el Gobierno japonés ha tomado medidas sin precedentes, como permitir el uso de rifles a la policía o enviar a las Fuerzas de Autodefensa (Ejército) a algunas de las zonas más afectadas para ayudar a los cazadores a poner trampas y trasladar a los animales.

Está previsto que el Ejecutivo de la primera ministra Sanae Takaichi presente en los próximos días una batería de medidas para hacer frente al problema, entre ellas el aumento de la financiación a las autoridades locales para cubrir, por ejemplo, las tasas para las asociaciones de cazadores o los costes de captura de osos.
Algunas asociaciones defensoras del medioambiente han avisado de que la caza no es una solución a largo plazo y han pedido al Gobierno que apueste también por la prevención y la reforestación para recuperar los hábitats de estos animales y permitir la coexistencia entre osos y humanos.
(con información de EFE)
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