
El Gobierno de Serbia, que ha mantenido una posición neutral en el conflicto pero históricamente cercana a Rusia, anunció este sábado el envío de ayuda humanitaria a Ucrania, tras los desastres causados por las fuerzas del Kremlin en la represa de Kajovka, región de Kherson.
“El Gobierno de Serbia enviará un nuevo paquete de ayuda humanitaria a Ucrania para superar el desastre humanitario en la región de Kherson”, dice el informe.
La asistencia anunciada para Ucrania será entregada en forma de bienes y medicamentos de la Dirección de Reservas de Productos y bienes del Comisariado para Refugiados y Migración.
Además, el gobierno serbio anunció que como una forma adicional de apoyo, con fondos del Estado, se organizará un campamento de rehabilitación deportivo durante el verano para los equipos juveniles e infantiles de la academia de fútbol FC Dynamo Kyiv, (Kiev, capital de Ucrania).
La noche del 6 de junio la represa de Kajovka, fue destruida por las tropas de Moscú, la cual era una infraestructura clave del sur de Ucrania, que abastece de agua a la península de Crimea, anexionada por Rusia.
Tanto la represa como la central hidroeléctrica fueron tomadas por las tropas rusas al inicio de la invasión de Ucrania, lanzada el 24 de febrero de 2022.
La represa, sobre el río Dniéper y a 150 kilómetros de la central nuclear de Zaporizhzhia, se encuentra ahora en la línea de frente entre las regiones controladas por Moscú y el resto de Ucrania, justo cuando las tropas de Kiev no dejan de poner a prueba las defensas rusas de cara a una gran contraofensiva.

Las autoridades impuestas por Rusia en la localidad ucraniana de Nueva Kajovka declararon el estado de emergencia en la ciudad tras la ruptura de la estructura superior de la presa y la inundación parcial de la zona
Después de la explosión, los agentes del orden iniciaron una investigación en virtud del artículo sobre ecocidio. La empresa generadora de energía hidroeléctrica Ukrhydroenergo declaró que la central hidroeléctrica Kajovka está completamente destruida y no se puede restaurar.
Veintitrés asentamientos permanecen inundados en la región de Kherson, en el sur de Ucrania, tras la voladura de la represa de la central hidroeléctrica de Kajovka, seis de ellos en la margen derecha del río Dniéper, controlada por Kiev, mientras Ucrania ya ha comenzado a trabajar en un plan de reconstrucción.
La decisión de asistir a Ucrania es histórica ya que supone abandonar la neutralidad en el conflicto y el principio de un cambio de política. Belgrado mantiene vínculos estrechos con Moscú debido a su dependencia del suministro de gas ruso, así como a una conexión histórica y cultural. Su alianza se basa, sobre todo, en que EMoscú no reconoce la independencia de Kosovo declarada en 2008.
CONSECUENCIAS MEDIOAMBIENTALES Y AGRÍCOLAS
La destrucción de la planta hidroeléctrica amenaza con provocar un desastre ecológico en el sur del país, alertó el primer ministro Shmygal.
El impacto ecológico, incluida la erosión y contaminación de suelos y agua, son difíciles de estimar todavía pero serán probablemente “grandes” y se podrían sentir “más allá de las fronteras ucranianas”, dijo a la televisión ucraniana Mykhailo Yatsiuk, de la Academia Nacional de Ciencias Agrarias.
La destrucción de la presa va a afectar a todo el entorno agrícola, así como a las viviendas, en el sur seco ucraniano, por sus efectos adversos sobre un complejo sistema de regadíos que se basa en el embalse de Kajovka.
Se espera que afecte a las poblaciones de Kherson y Zaporizhzhia, así como a la ocupada Crimea y a los países que compran grano ucraniano.
“La agricultura es imposible sin los regadíos dadas las condiciones climáticas de esas regiones”, subrayó por su parte Tetiana Zavzharova, de la ONG medioambiental “Ecosense”.

MÁS DESTRUCCIÓN DE INFRAESTRUCTURA
La destrucción de la presa y sus consecuencias es otro golpe a la infraestructura del país y a su sistema de aprovisionamiento energético en particular.
Además del amplio daño causado al embalse, la destrucción completa de la sala de máquinas de la planta hidroeléctrica de Kajovka fue confirmada por la operadora, Ukrgidrenergo.
Eso debilita aún más el sistema energético del país, que ha perdido más de la mitad de su capacidad de generación por la invasión rusa.
El incidente de este martes inundó varios pueblos total o parcialmente, según las autoridades ucranianas, que denunciaron “un crimen de guerra” de Rusia.
“El objetivo de los terroristas es evidente: crear obstáculos para las acciones ofensivas de las fuerzas armadas” ucranianas, estimó Mijailo Podoliak, consejero de la presidencia.
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