
Vladimir Putin firmó este martes un decreto por medio del cual prohíbe la exportación de petróleo a los países que adhieran a la fijación de un precio máximo sobre el producto.
La medida se aplicará a la Unión Europea, el G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) y Australia, que recientemente anunciaron un máximo de 60 dólares por barril de crudo ruso como sanción por la invasión de Moscú sobre Ucrania.
La medida, según menciona el escrito, entrará en vigencia el próximo 1 de febrero y se extenderá hasta el 1 de julio del mismo año.

A su vez, estará incluído en este veto todo aquel producto que derive del petróleo aunque, en este caso, la fecha en la que comenzará a regir aún no ha sido anunciada por el Gobierno ruso.
En concreto, el decreto precisa que Moscú no cumplirá con los suministros de petróleo con destino tanto a personas físicas como jurídicas cuyos contratos incluyan “de manera directa o indirecta” mecanismos de fijación de límites al precio.
“La prohibición se aplicará durante todas las fases del suministro hasta el comprador final”, subraya y especifica que el presidente ruso se reserva la posibilidad de introducir excepciones a través de una “decisión especial”. Añade, asimismo, que el objetivo final es salvaguardar los intereses nacionales de Rusia.
El Ministerio de Energía será el encargado de dar seguimiento al cumplimiento del decreto anunciado.

Por otro lado, el Kremlin señala que esta decisión fue adoptada “debido a las acciones inamistosas y que se contradicen con la legislación internacional” adoptadas por Estados Unidos, países extranjeros y organizaciones, en referencia a la reciente decisión de estos países, por la que fijaron un tope al precio a pagar por barril de crudo ruso para aumentar la presión sobre el país y que, así, ceda sobre la ofensiva en Ucrania.
La medida fue rechazada por Putin desde su anuncio, a principios de diciembre, que incluyó también un embargo a su petróleo transportado por mar. Semanas atrás, Alexander Novak, vice primer ministro de Rusia ya había mencionado que “sólo venderemos petróleo y productos de petróleo a los países que trabajen con nosotros en condiciones de mercado, incluso si tenemos que reducir la producción en cierta medida”.
Sobre esto último, Novak adelantó que se podría reducir su extracción de petróleo entre un 5% y un 6% a comienzos del 2023. “Estamos dispuestos a reducir parcialmente las extracciones. A principios del próximo año, nuestra reducción puede ser de entre 500.000 y 700.000 barriles diarios”, dijo.

Por su parte, tan solo la semana pasada, el líder del Kremlin había reiterado su descontento con el tope de precios, al cual había calificado de “atavismo colonial” y subrayó que su país no perderá dinero por ello.
“Están acostumbrados a robar. Pero el mundo ha cambiado y difícilmente lo lograrán hacer hoy en día”, comentó.
Por otro lado, advirtió que este límite artificial sobre los precios puede conducir a una “destrucción” del mercado energético internacional, ya que una reducción de su inversión en el sector puede derivar en una reducción de los suministros que, a su vez, provocaría una fuerte alza en los precios.
(Con información de Europa Press y EFE)
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