
“Confiese U. Sr. Alamán, que no solo el amor es el móvil de las acciones de las mujeres, que ellas son capaces de todos los entusiasmos, y que los deseos de la gloria y de la libertad de la patria, no les son unos sentimientos extraños”, escribió Leona Vicario en una carta a Lucas Alamán en 1831, la cual sería reconocida como la primera defensa pública de una mexicana a la libertad e independencia de acción y de pensamiento de la mujer.
María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, mejor conocida como Leona Vicario y cuyo nombre está grabado con letras de oro en el Congreso del estado de Quintana Roo, nació en el seno de una familia acaudala de la época, hija de una mujer criolla y un hombre blanco español, fue una mujer determinante para el triunfo de la causa independentista.
Pese a nacer con todo a su favor y recibir una educación privilegiada de la época, quedó huérfana a los 18 años y bajo el tutelaje de su tío, el doctor en leyes Agustín Pomposo Fernández de San Salvador. Sin embargo, continuó siendo una lectora vehemente, de carácter curioso y vívida inteligencia, mencionan los historiadores que se han dedicado a recabar información de su vida.

En 1808 conoció a quien sería el amor de su vida, Andrés Quinta Roo, gracias al cual conoció el movimiento independentista y en 1810 se unió al movimiento armado por convicción propia, para esto dispuso parte de su fortuna, a la par de proporcionar ropa, medicinas, armas y lugares seguros para los heridos.
Fue una pieza fundamental para que el movimiento continuara, ya que se encargó de facilitar y asegurar la correspondencia entre los insurgentes y sus familiares, gracias a su trabajo la comunicación pudo fluir y pocas cartas fueron interceptadas por el ejército realista y las autoridades del virrey.
Inclusive es señalada como la primera mujer periodista en México gracias a que hacia llegar a los militares insurgentes imprenta, ya que creía fielmente que se le debía de explicar a la población lo que estaba ocurriendo y por qué se luchaba por la independencia.
" [...] mis acciones y opiniones han sido siempre muy libres, nadie ha influido absolutamente en ellas, y en este punto he obrado siempre con total independencia, y sin atender a las opiniones que han tenido las personas que he estimado”, continuó en su carta a Alamán.
En 1813 fue aprehendida y acusada de infidencia (así era conocida en la época “la violación de confianza y fe debida a otro”). Los relatos del juicio en su contra aseguran que no reveló ningún nombre o información que pusiera en riesgo la causa independentista. Se le declaró formal prisión y trasladada al Colegio de Belén, de donde escapó tiempo después.

Al escapar, Vicario se trasladó a Oaxaca en donde continuó luchando al lado de los insurgentes, al tiempo que contrajo nupcias con Andrés Quintana Roo y se volvió madre. Agradeciendo el apoyo a la causa, Morelos y el Congreso de Chilpancingo la nombró como persona benemérita para la naciente patria.
Sin embargo, la pareja junto con su hija tuvieron que sobrevivir en condiciones de miseria, pues Leona perdió la mayor parte de su fortuna. Tras el triunfo y la declaración de independencia de México, Vicario se traslado a la capital del país y se alejó de la vida pública.
No fue hasta 1831 cuando reapareció debido a que Lucas Alamán, ministro de Relaciones Exteriores, la acusó de haberse unido a los rebeldes debido a su romance, en lugar de poseer una convicción propia de patriotismo.
Esto hizo que Leona respondiera con una carta que se publicó en los principales medios de comunicación de la época, la cual es recordada como la primera defensa mexicana de la mujer y su libertad de acción, inclusive es señalada como uno de los gérmenes del feminismo en el país.

“Me persuado que así serán todas las mujeres, exceptuando a las muy estúpidas, o a las que por efecto de su educación hayan contraído un hábito servil. De ambas clases también hay muchísimos hombres”, finalizó.
Vicario falleció en 1842 y sus restos actualmente reposan junto a los otros héroes de aquella época en una de las columnas del Ángel de la Independencia. Durante muchos años llovieron críticas a algunos gobiernos por no darle el crédito que su historia merece, es por es que el año pasado, el gobierno le rindió homenaje nombrando al 2020 como el “Año de Leona Vicario Benemérita Madre de la Patria”.
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