
Autoridades de San Francisco California en Estados Unidos, incautaron millones de dosis en más de 700 kilogramos de narcóticos y arrestaron a 19 operadores vinculados con el Cártel de Sinaloa, en lo que representó un nuevo golpe contra la facción dirigida por Ismael Zambada García, El Mayo.
David Anderson, fiscal federal del Distrito Norte de California y Daniel Comeaux, jefe de división de la Administración del Control de Drogas (DEA) en la entidad, reportaron que estas acciones se acumularon desde el verano pasado en la operación Burnt Orange. El área de los decomisos fue la Bahía Sur, a donde llegaban los narcóticos provenientes de México.
Aunado a ello, fueron aseguradas 16 armas largas y cortas, incluidas dos que están forradas en color oro y plata. También fueron incautados rifles de francotirador calibre .50, un lanzagranadas, así como diversos componentes para estas herramientas bélicas.
Según consignaron medios locales, 44 personas resultaron acusadas por estos hechos, sin embargo, solo 19 de ellas están bajo custodia, pues 13 fueron liberadas antes del juicio y 12 continúan prófugas.

A través de una conferencia a medios, las autoridades estadounidenses apuntaron al Cártel de Sinaloa como la facción vinculada con los aseguramientos, entre ellos, el de 259.45 kilogramos de metanfetamina el pasado 27 de enero en Sunnyvale; esta cantidad representa la mayor incautación federal del narcótico en la historia del Distrito Norte de California.
“La gran mayoría de estas drogas se adquirieron en México, incluido el Cartel de Sinaloa de México. Las armas de fuego y sus componentes, como se describe en la acusación, se adquieren en los Estados Unidos para exportar a México. El flujo bidireccional de cargamentos de drogas hacia el norte y armas de fuego, incluidas armas de asalto, rifles de francotirador y lanzagranadas, hacia el sur es una situación potencialmente peligrosa. Es imposible calificar esta supuesta conducta como sin víctimas“, dijo el fiscal Anderson.
En total, fueron requisados 498.95 kilogramos de metanfetamina entre junio del año pasado y la semana reciente que, de acuerdo con el jefe de la DEA, equivalen a 80 millones de dosis; más de la mitad provino de la redada en Sunnyvale. A su vez, las autoridades reportaron sobre el aseguramiento de 226.79 kilos de fentanilo y cantidades menores de cocaína como de heroína.
“Hoy le hicimos daño al Cartel de Sinaloa”, resaltó la cuenta en Twitter de la agencia antidrogas en San Francisco, de acuerdo con un comentario de Daniel Comeaux.

Para este operativo fueron cumplimentadas 15 órdenes de arresto y 13 de cateos, la mayoría para domicilios de Vallejo, Santa Cruz, Half Moon Bay, así como el sur de California y Arizona.
“Como resultado de la Operación Burnt Orange, el FBI y la DEA incautaron con éxito 16 armas de fuego, 17.4 libras de heroína y 817.7 libras de metanfetamina de esta peligrosa organización”, precisó el el agente especial a cargo de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) Craig D. Fair.
De acuerdo con las investigaciones, esta droga fue suministrada por el grupo del Mayo Zambada hasta la ciudad fronteriza de California, en Calexico. De ahí se transportó hasta el área de la Bahía.
“La acusación describe un libro de contabilidad de drogas en el que las órdenes de compra de drogas se registran en cantidades tales como cientos de kilogramos de metanfetamina y los pagos se realizan en cientos de miles de dólares”, detalló la fiscalía.
En esta trama, los principales operadores fueron identificados como David Campoy de 46 años y su hijo José Melchor Campoy de 21. El señor Campoy fue quien estableció contacto con la asociación del Mayo Zambada e introdujo metanfetamina hasta el norte de California, donde controlaba el mercado. A su vez, contaba con operadores al sur del estado fronterizo con México. Ambos fueron detenidos en enero de este año y les aseguraron 527 libras de metanfetamina, heroína y 16 armas de fuego.

Junto con ellos, están acusados David Wilcott Greenman, Kimberly Carrasco, Lamberto (ciudadano mexicano cuyo apellido actualmente se desconoce), Juan Carlos Velázquez Ortiz, Ignacio Espinoza, José Manuel Rodríguez Naranjo y Nicolás Ardanuy; todos como co-conspiradores.
Mientras que el resto, entre quienes se encuentran personas del mismo apellido Campoy, son imputados por orquestar exportaciones ilegales de armas a México para su venta en el mercado negro. Estos sujetos no solo comerciaron, sino que adaptaron componentes de los fusiles de asalto. Se trata de Michael Ozuna Guizar, Roberto Campoy Robles, Luis Guillermo Sendino e Ivan Campoy Morales.
Los otros acusados son Juan Leopoldo Garate Aguirre de 25 años; José Manuel Rodríguez Naranjo, 39; Miguel Martín Pacheco Martínez, 34; Alberto Martínez Navarro, 36; y Miguel Ángel Moreno de 46.
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