
Las jirafas están cada vez más amenazadas. En los últimos 15 años, la población del animal terrestre más alto del planeta se ha reducido de forma alarmante: pasó de 140.000 a 117.000 ejemplares, según datos de 2022 publicados por la Giraffe Conservation Foundation (GCF). En ese sentido, la disminución es aún más dramática si se observa en un marco histórico: hace 150 años eran más de 2 millones en el continente africano.
La información, proporcionada por esta una organización no gubernamental con sede en Namibia, pone de relieve la urgencia de conservar esta especie.
Una disminución drástica: cifras históricas y actuales
De acuerdo con esta entidad, los 117.000 ejemplares actuales representan solo una fracción del número que existía hace siglo y medio. La tendencia descendente se ha intensificado en años recientes, con la pérdida de más de 23.000 animales en tan solo una década y media.
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National Geographic destacó lo paradójico de esta situación: aunque las jirafas son populares y generan simpatía, su futuro está seriamente comprometido. La GCF advirtió que enfrentan amenazas similares a las de otras especies icónicas de la megafauna africana, muchas de las cuales también están en peligro de extinción.
Cinco datos sorprendentes sobre las jirafas
Además de su estatura imponente, las jirafas tienen características únicas que las convierten en uno de los mamíferos más singulares del mundo. Estos son algunos de los datos que destacar su valor biológico y la necesidad de protegerlas.
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1. El nacimiento de las crías y una caída necesaria
Las crías nacen tras una gestación de hasta 15 meses. Las madres dan a luz de pie, por lo que el recién nacido cae desde una altura de aproximadamente 1,5 metros. A pesar de esto, los pequeños se ponen de pie en media hora y pueden correr con sus madres tras unas diez horas, una adaptación vital para escapar de los depredadores.
2. Debate sobre el número de especies
Durante años se creyó que existía una sola especie de jirafa (Giraffa camelopardalis), con distintas subespecies. Sin embargo, un estudio genético de 2016 propuso que hay cuatro especies diferentes: la del norte, la reticulada, la masai y la del sur. Aunque el debate científico continúa, está confirmado que cada jirafa tiene un patrón de manchas único, aunque con similitudes dentro de la misma región.
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3. Comportamiento social y alimentación

Las jirafas viven en grupos pequeños de alrededor de seis individuos. Los machos, en ocasiones, se enfrentan golpeándose con sus cuellos, aunque rara vez resultan heridos. Gracias a su altura, pueden alimentarse de las hojas más altas, especialmente de acacias, que son su alimento favorito.
4. Características físicas y habilidades
Una jirafa adulta tiene patas de 1,80 metros y puede alcanzar velocidades de hasta 50 km/h en tramos cortos. Su lengua, de más de 50 centímetros, les permite llegar a las ramas más altas sin lastimarse con las espinas. Además, son rumiantes, lo que significa que mastican el alimento varias veces y pueden consumir cientos de kilos de hojas por semana.
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5. Adaptaciones para beber agua

Beber agua es uno de los momentos más vulnerables para una jirafa. Deben abrir ampliamente sus patas y bajar el cuello, lo que las deja expuestas. Para evitarlo, han desarrollado una adaptación clave: solo necesitan beber cada varios días, ya que obtienen la mayoría del agua de las plantas que consumen. En cautiverio, sin ese tipo de dieta, deben hidratarse con mayor frecuencia.
Conservación y amenazas actuales
A pesar de su imagen amable y su fama en libros, películas y juguetes, las jirafas enfrentan amenazas crecientes. La pérdida de hábitat, la caza furtiva y los cambios en los ecosistemas africanos son factores que están provocando la disminución constante de sus poblaciones.
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Tanto la Giraffe Conservation Foundation como National Geographic alertan sobre la necesidad urgente de tomar medidas. Si bien campañas como el Día Mundial de las Jirafas, celebrado cada 21 de junio desde 2014, han logrado aumentar la atención pública, la recuperación de la especie depende de una acción coordinada entre gobiernos, científicos y comunidades locales.
La GCF, considerada la única organización dedicada exclusivamente a la conservación de las jirafas en estado salvaje, lidera programas de monitoreo poblacional, investigaciones científicas y proyectos de colaboración con comunidades africanas. Según National Geographic, su labor fue clave para aumentar la conciencia global y promover políticas de conservación.
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