
Los incendios forestales mundiales emitieron 33.900 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO 2) entre 2001 y 2022, según un informe que fue dado a conocer por la Academia de Ciencias de China (CAS). Esto hace que las emisiones de CO2 generadas por estos eventos cada año sean mayores que las de la quema de combustibles fósiles en Japón, el sexto mayor emisor de CO2 del mundo. Lo que impulsó este incremento fue la creciente frecuencia de “eventos de incendios forestales extremos”, citaron los especialistas.
El término “incendios forestales extremos” generalmente se refiere a hechos que, en comparación con un evento promedio, arden a través de un área más grande, duran más tiempo y dejan un mayor impacto.
Los especialistas de la CAS descubrieron que el crecimiento de las emisiones había sido impulsado principalmente por un aumento de los fuegos en el borde de las selvas tropicales y en los bosques boreales. En particular, las emisiones de los incendios de bosques boreales “mostraron una tendencia de rápido crecimiento”, indicaron en su documento.
El aumento del número de incendios forestales se debió en parte a las frecuentes olas de calor y sequías causadas por el cambio climático. A su vez, el CO2 emitido por los incendios forestales contribuye al calentamiento global, creando un circuito de retroalimentación entre ambos.
Muchos incendios forestales fueron causados en realidad por humanos cuando, por ejemplo, encendían hogueras para calentarse por la noche, fuegos artificiales o tiraban colillas de cigarrillos.

Zhou Tianjun, meteorólogo del Instituto de Física Atmosférica de la CAS en Beijing, encontró el informe impactante, según declaró a la revista Nature. En particular, señala una cifra que muestra que, en promedio, el área de bosque quemada por incendios entre 2001 y 2022 fue 11 veces el tamaño de los plantados por humanos durante ese período. “La plantación de árboles se ha considerado una forma importante de aumentar los sumideros de carbono, pero esta cifra muestra que los esfuerzos humanos podrían verse contrarrestados por los incendios forestales naturales”, afirmó.
El informe de la CAS destaca diez incidentes de incendios forestales extremos que ocurrieron entre 2018 y 2023, cada uno de los cuales envió más de 600 millones de toneladas de CO2 al aire. Se concentraron en cinco países, todos ellos con vastos bosques: Rusia, Brasil, Canadá, Australia e Indonesia.
Encabezando la lista de emisiones se encuentra el hecho sin precedentes de 2023 que arrasó Canadá, hogar del 28% de los bosques boreales del mundo. Ese año, se produjeron más de 6.700 incendios en todo el país, que arrasaron un total de 18,5 millones de hectáreas, casi la mitad del tamaño de Noruega.
El informe de la CAS encontró que los incendios forestales en Canadá el año pasado habían emitido más de 1.500 millones de toneladas de CO 2 hasta octubre, superando las emisiones de todos los incendios forestales del país durante los 22 años anteriores combinados.

Se espera que los efectos de los incendios forestales y otros tipos de hechos similares empeoren en todo el mundo en las próximas décadas.
Wang Yuhang, científico atmosférico y profesor del Instituto de Tecnología de Georgia en Atlanta, dijo a la revista Nature que el informe “indica un aumento de aproximadamente el 20% en el área global quemada en la década de 2050 en comparación con la década de 2000. Lo más sorprendente es que se espera que las emisiones globales de carbono provenientes de los incendios se dupliquen, lo que pone de relieve el surgimiento del fuego como una fuente de carbono más importante en escalas de tiempo a corto plazo en el futuro”.
El informe sugiere que los países deberían incluir las emisiones de carbono procedentes de los incendios forestales en sus planes climáticos nacionales y establecer un sistema de seguimiento, notificación y verificación de dichas emisiones. Dada su magnitud, los incendios forestales se han convertido en una fuente de emisiones de CO 2 que no se pueden ignorar, según concluyeron los autores del informe.
* Xu Wenru es especialista del Instituto de Ecología Aplicada de la CAS en Shenyang, China.
*La información contenida en este artículo periodístico se desprende del trabajo “Libro Azul de Investigación sobre Emisiones de Carbono de Incendios Forestales” realizado conjuntamente por científicos de varios institutos de la Academia de Ciencias de China (CAS), así como por otras organizaciones, en un comunicado publicado en la sala de prensa de esa misma institución y al citado artículo de Nature.
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