Rawan al-Aziz, una niña siria de seis años, posa para una foto en una tienda de campaña en el campamento de Atmeh. Dijo que todavía recuerda su casa “construida a la antigua usanza” en el sur de Idlib. “Una casa para mí es un lugar donde están mis amigos y familiares. Traje mis juguetes conmigo, pero no es nada agradable aquí“, dijo. “Una carpa de campaña no es una casa, porque podría incendiarse y volar con el viento”. (REUTERS / Khalil Ashawi)

Rawan al-Aziz, una niña siria de seis años, posa para una foto en una tienda de campaña en el campamento de Atmeh. Dijo que todavía recuerda su casa “construida a la antigua usanza” en el sur de Idlib. “Una casa para mí es un lugar donde están mis amigos y familiares. Traje mis juguetes conmigo, pero no es nada agradable aquí“, dijo. “Una carpa de campaña no es una casa, porque podría incendiarse y volar con el viento”. (REUTERS / Khalil Ashawi)

Abdul Rahman, de cuatro meses, apoyado sobre almohadas sobre una manta azul en la tienda de su familia. Walid, de dos años, haciendo una pose de boxeador en el centro de la colchoneta.

Ranim, de nueve años, que nunca ha conocido la paz, sus pies descalzos asomando por debajo de un vestido rojo bordado.

Nueve fotos de niños refugiados durante nueve años de guerra.

Mohamed Abdallah, un niño sirio de 7 años desplazado de Jabal al-Zawiya. “Cada niño representa un año en el levantamiento. Cada niño narra una historia y cada uno tiene su historia única de la guerra“, explicó el fotógrafo Khalil Ashawi. (REUTERS / Khalil Ashawi)

Mohamed Abdallah, un niño sirio de 7 años desplazado de Jabal al-Zawiya. “Cada niño representa un año en el levantamiento. Cada niño narra una historia y cada uno tiene su historia única de la guerra“, explicó el fotógrafo Khalil Ashawi. (REUTERS / Khalil Ashawi)

Reuters asignó al fotógrafo sirio Khalil Ashawi para ilustrar el Día Mundial de los Refugiados, que fue el sábado.

Fue al campamento de Atmeh para personas desplazadas en la frontera sirio-turca, donde las familias se han refugiado desde 2011 de un conflicto que ha dejado a la mitad de los sirios sin hogar.

Ranim Barakat, una niña siria desplazada de nueve años del campo de Hama que nunca ha conocido la paz, sus pies descalzos asomando por debajo de un vestido rojo bordado. (REUTERS / Khalil Ashawi)

Ranim Barakat, una niña siria desplazada de nueve años del campo de Hama que nunca ha conocido la paz, sus pies descalzos asomando por debajo de un vestido rojo bordado. (REUTERS / Khalil Ashawi)

El fotógrafo ilustró cada uno de los nueve años de guerra con una imagen simple: un niño refugiado nacido en ese año. Cada uno posa en una tienda de campaña, cada uno solo, aparte de Jumana, de ocho años, y su hermano gemelo Farhan.

Mahmoud al-Basha, un niño sirio refugiado de tres años, posa para una foto en una tienda de campaña en el campamento de Atmeh. “Estos niños no saben el significado de un hogar, algunos no saben o han olvidado que una casa tiene una pared y una puerta”, dijo Ashawi (REUTERS / Khalil Ashawi)

Mahmoud al-Basha, un niño sirio refugiado de tres años, posa para una foto en una tienda de campaña en el campamento de Atmeh. “Estos niños no saben el significado de un hogar, algunos no saben o han olvidado que una casa tiene una pared y una puerta”, dijo Ashawi (REUTERS / Khalil Ashawi)

Mariam al-Mohamad, una niña refugiada de cuatro años en el campo de Atmeh. El fotógrafo ilustró cada uno de los nueve años de guerra con la simple imagen de un niño desplazado por el conflicto (REUTERS/Khalil Ashawi)

Mariam al-Mohamad, una niña refugiada de cuatro años en el campo de Atmeh. El fotógrafo ilustró cada uno de los nueve años de guerra con la simple imagen de un niño desplazado por el conflicto (REUTERS/Khalil Ashawi)

“Cada niño representa un año en el levantamiento. Cada niño narra una historia y cada uno tiene su historia única de la guerra”, explicó Ashawi. “Estos niños no saben el significado de un hogar, algunos no saben o han olvidado que una casa tiene una pared y una puerta”.

Abdul Rahman al-Fares, un bebé de 4 meses apoyado sobre almohadas sobre una manta azul en la tienda de su familia. El sábado fue el el Día Mundial de los Refugiados, que fue el sábado. (REUTERS/Khalil Ashawi)

Abdul Rahman al-Fares, un bebé de 4 meses apoyado sobre almohadas sobre una manta azul en la tienda de su familia. El sábado fue el el Día Mundial de los Refugiados, que fue el sábado. (REUTERS/Khalil Ashawi)

Para aquellos niños lo suficientemente mayores como para hablar, Ashawi se hizo la misma pregunta: ¿qué hay en casa?

Maysaa Mahmoud, una niña de cinco años desplazada de Homs , posa en su tienda de campaña. A partir de 2011 las familias se han refugiado campamento de Atmeh en la frontera sirio-turca de un conflicto que ha dejado a la mitad de los sirios sin hogar.(REUTERS/Khalil Ashawi)

Maysaa Mahmoud, una niña de cinco años desplazada de Homs , posa en su tienda de campaña. A partir de 2011 las familias se han refugiado campamento de Atmeh en la frontera sirio-turca de un conflicto que ha dejado a la mitad de los sirios sin hogar.(REUTERS/Khalil Ashawi)

Walid al-Khaled, un niño desplazado sirio de 2 años de la ciudad de Alepo, posa para una foto en una tienda de campaña en el campamento de Atmeh (REUTERS / Khalil Ashawi)

Walid al-Khaled, un niño desplazado sirio de 2 años de la ciudad de Alepo, posa para una foto en una tienda de campaña en el campamento de Atmeh (REUTERS / Khalil Ashawi)

Jumana y Farhan al-Alyawi, gemelos sirios de 8 años desplazados del este de Idlib, posan para una foto en su tienda de campaña en el campamento de Atmeh (REUTERS / Khalil Ashawi)

Jumana y Farhan al-Alyawi, gemelos sirios de 8 años desplazados del este de Idlib, posan para una foto en su tienda de campaña en el campamento de Atmeh (REUTERS / Khalil Ashawi)

Rawan, de seis años, con un vestido estampado, dijo que todavía recuerda su casa “construida a la antigua usanza” en el sur de Idlib.

“Una casa para mí es un lugar donde están mis amigos y familiares. Traje mis juguetes conmigo, pero no es nada agradable aquí“, dijo. “Una carpa de campaña no es una casa, porque podría incendiarse y volar con el viento”.

(Con información de Reuters)

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