
Los Juegos Olímpicos ya son cosa del pasado: Kirguistán, en el centro de Asia, es sede de la segunda edición de los Juegos Nómadas Mundiales, una competencia en la que los jugadores de polo se olvidan de los mazos y en su lugar intentan atrapar el cadáver de una cabra.

Los Juegos, inaugurados el sábado en un espectacular altiplano en el este de Kirguistán, reúnen a atletas de 40 países, incluyendo a Rusia y los Estados Unidos, con fuertes tradiciones nómadas.

Los Juegos Mundiales Nómadas tienen disciplinas deportivas poco ortodoxas, como la cacería de águilas y el lanzamiento de hueso.

Uno de los eventos principales es la competencia de monta a caballo usando un cadáver de cabra como pelota, conocida como Kok-Boru, que data de las épocas en las que los hombres solían cazar a los lobos que asechaban a su ganado.

También se prevé una feroz competencia en "lucha de vara", en la que dos competidores intentan obtener el control de una pequeña vara.

Los Juegos Nómadas, realizados en el pueblo norteño de Cholpon-Ata, son considerados un festival cultural y étnico que ayuda a preservar las tradiciones de los países participantes.

De esta manera, las autoridades de Kirguistán montaron una aldea de yurtas, la típica carpa mongola, para albergar a los atletas. Allí también se realizarán exhibiciones culturales hasta el jueves, cuando el evento concluya.

Para un país pobre como Kirguistán, que debió enfrentarse a dos revoluciones en sus 25 años de independencia desde la caída de la Unión Soviética 1991, los Juegos Nómades organizados desde 2014 son una fuente de orgullo nacional.
Con información de AP.


