Epidemiólogos analizaron las películas de James Bond y determinaron todas las enfermedades que se pudo contagiar el agente 007

Desde las venéreas, pasando por intoxicaciones, virus respiratorios o tropicales, el agente favorito del MI6 parece no solo ser inmune a las balas

James Bond con un cigarrillo explosivo. (foto: Enterateya)
James Bond con un cigarrillo explosivo. (foto: Enterateya)

Bond, James Bond, quizá uno de los nombres más conocidos del cine de acción es la personificación del estilo, la astucia y el viejo truco hollywoodense del “one man army” (Ejército de un solo hombre), todo menos un paciente ideal para cualquier médico, sobre todo uno que promueva la prevención.

Convengamos que el agente 007 no es el más cuidadoso en sus misiones, pues cada una de ellas terminan convertidas en una extravaganza de balas, carros ultraveloces, saltos mortales de helicópteros o aviones, mucho sexo y villanos que quieren destruir al mundo porque sí. Convengamos también que Bond parece ser inmune a todas estas cosas y que casi siempre sale ileso de sus riesgosas aventuras. Pero ¿qué pasaría si no?

Esta curiosa pregunta se ha hizo un grupo de epidemiólogos que decidió escudriñar todas las 25 películas de James Bond para analizar a detalle los riesgos de exposición a agentes infecciosos que afrontó el 007, desde patógenos que se transmiten por la comida, hasta garrapatas, ácaros, deshidratación y sexo sin protección.

Todo esto en el marco de los 86 viajes internacionales que ha realizado Bond a 47 países en su longeva carrera como superagente secreto del MI6. ¿Mucho trabajo? Pues para Wouter Graumans, William JR Stone y Teun Bousema del Centro Médico Universitario de Radboud, en los Países Bajos, y la Facultad de Enfermedades Infecciosas y Tropicales de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, les pareció un buen tema de investigación y publicaron sus hallazgos en un estudio titulado “No Time to Die” (Sin Tiempo para Morir), en honor a una de sus películas.

James Bond 007, Sin tiempo para morir (foto: Espinof)
James Bond 007, Sin tiempo para morir (foto: Espinof)

Para la investigación, los científicos consideraron las recomendaciones para viajeros hechas por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de cada país y excluyeron esa vez que el 007 viajó al espacio. Esto fue lo que encontraron:

Mucho riesgo a las Enfermedades de Transmisión Sexual

Si algo caracteriza a James Bond es que es un seductor empedernido y todas las mujeres caen rendidas a sus pies, muchas veces sin nada de esfuerzo por su parte, cabe decir.

Por eso, los epidemiólogos concluyeron que “uno de los factores de riesgo más evidentes para Bond en la exposición a enfermedades infecciosas durante los viajes de trabajo es su índice de encuentros sexuales”.

En el estudio se registró un total de 59 encuentros sexuales, lo que promedia unos 2,4 revolcones por película. Nada mal, pero, ni un solo condón se ha visto nunca en pantalla, por lo que podríamos asumir que todas (o la mayoría) fueron sexo sin protección. Y es que los condones no son muy “badass” que digamos pero seguramente tanto sexo desprotegido en una persona normal le habría dejado una que otra enfermedad venérea.

Lo otro curioso que se destacó en este punto de los amoríos del 007 es la altísima tasa de mortalidad de sus parejas sexuales, pues han fallecido el 27,1% de ellas. Parece que para las mujeres tener amoríos con Bond puede ser letal, aunque “las infecciones de transmisión sexual no desempeñaron un papel evidente en ninguna de sus muertes”.

Muchas mujeres han pasado por la cama de James Bond, nunca hemos visto un solo condón.
Muchas mujeres han pasado por la cama de James Bond, nunca hemos visto un solo condón.

Falta de higiene e intoxicaciones.

Si algo nos ha dejado la pandemia del COVID-19 es una fuerte obsesión por lavarnos las manos. Incluso ahora que hay una importante parte de la población vacunada la OMS y demás autoridades sanitarias siguen diciendo que esta es nuestra mejor arma para combatir infecciones … Ojalá alguien se lo hubiera dicho a Bond.

Según el estudio, en todas las películas del 007 solo hay dos escenas donde se le ve lavarse las manos, por lo que los epidemiólogos concluyen que su exposición a infecciones bacterianas como salmonelosis es bastante grande. Además, como ostras crudas, frutas sin lavar, y todo tipo de alimentos exóticos que por lo menos le valdrían para una buena diarrea, una de las afectaciones más frecuentes entre los viajeros.

Virus respiratorios

Hablamos de lavarnos las manos pero ¿qué tal usar mascarilla? Sabemos que en países de Asia esto era común antes de la pandemia, como por ejemplo durante la epidemia del virus de la influenza H2N2 en 1967, una época en la que el 007 estuvo en costas niponas rompiendo a diestra y siniestra todos los protocolos de bioseguridad.

James Bond con su trago clásico, martini seco "agitado, no revuelto"
James Bond con su trago clásico, martini seco "agitado, no revuelto"

No solo no guardaba la distancia social, entrando a cuanto recoveco concurrido se le presenta, sino que llega hasta a ponerse una mascarilla ya usada por otra persona. Todo un irresponsable.

Picaduras de insectos

Bond estuvo en Jamaica, en Bahamas o en India, países donde virus como la malaria, el dengue o el chikungunya son fácilmente transmitidos por picaduras de mosquitos, pero el superagente al parecer no lleva repelente en su kit de herramientas.

Un caso notable es la de su visita a Japón donde la encefalitis japonesa es una enfermedad frecuente y de fácil transmisión, pero eso no le impide a Bond dormir con las ventanas abiertas sin usar ningún tipo de insecticida o protección en su cama e incluso ignora el zumbido de un mosquito que pudo haberlo infectado.

Enfermedades tropicales y animales infecciosos

Algunos hechos destacados en el estudio: En Turquía viaja en un barco y toca cuerdas mojadas sin percatarse de que pueden estar infectadas con orina de ratas. En la India lo ataca una sanguijuela que porta un virus causante de bacteriemia y sepsis y en sus viajes al Caribe está constantemente expuesto a enfermedades endémicas.

Los diferentes James Bond (Shutterstock)
Los diferentes James Bond (Shutterstock)

Deshidratación e insolación

Otro hecho muy conocido de Bond es su afición por el martini seco “agitado, no revuelto”, el cual hemos visto pedir incontables veces en la pantalla grande. Pero agua, o cualquier otra bebida no alcohólica, muy poco, solo tres veces para ser exactos y una de esas veces fue agua de mar.

Por eso, los investigadores dicen que el 007 pudo haber muerto fácilmente de deshidratación en cualquiera de sus misiones, o de insolación, pues nunca se le ha visto aplicándose protector solar.

Sumando todos lo anterior, los autores concluyeron insólitamente que James Bond realmente está “poco preparado” para los riesgos sanitarios propios de los viajes que frecuentemente realiza y que el superagente es “especialmente ingenuo” ante la amenaza de las enfermedades infecciosas.

En un tono irónico afirman: “Dado el papel central que tienen los agentes con el estatus de doble 0 en las actividades internacionales de lucha contra el terrorismo, esperamos sinceramente que el MI6 se tome en serio su responsabilidad”

“Solo se vive una vez”, concluyen.

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