
Desde que Donald Trump llegó al poder en Estados Unidos, miles de migrantes latinoamericanos han sido deportados, sin importar el vínculo que hubiesen formado con el país norteamericano. Algunas de las personas que han tenido que volver a su país de origen ya tenían una familia con ciudadanos estadounidenses.
De los 1,2 millones de personas que no tienen permiso legal para residir en en país, 1 de cada 10 están casados con un ciudadano norteamericano. Sin embargo, al momento de las deportaciones, este no ha sido factor que influya en las autoridades migratorias para tomar la decisión de dejar a las familias unidas.
Ese fue el caso de Ashton y Cecilia. Matrimonio que lleva 16 meses criando a su hijo de seis años, de lados opuestos de la frontera, entre México y Estados Unidos.
Después de 20 años de haber trabajado en el norte del continente, y de haber contraído matrimonio con Jason, un estadunidense, Cecilia tuvo que regresar a Guadalajara porque no le permitieron vivir más tiempo en el país que ya se había convertido en su hogar.

La situación la tiene sorprendida a ella y a su esposo Jason, nativo de Georgia, Ya que él fue uno de los 60,541.308 votantes que colocó a Donald Trump como presidente, a pesar de las fuertes propuestas en política migratoria que había prometido en campaña.
Jason Rochester no creyó que las deportaciones afectarían a su familia. Entrevistado por Los Ángeles Time, el repartidor de UPS dijo que consideraba que sólo "bad hombres", personas con antecedentes criminales, serían quienes fueran expulsados de su país.
Pero la realidad fue otra. Dos años después de que su actual presidente tomó la administración de Estados Unidos, Cecilia González acompaña a su hijo para ir a la escuela y por las tardes, pero sólo a través de la pantalla de un iPad.
Incluso, a pesar de que Jason ha intentado pedir por todos los medios posibles que la dejen regresar. Nada ha dado resultado. Hasta el permiso humanitario que solicitaron les fue denegado.

El año pasado su hijo Ashton fue diagnosticado con cáncer de riñón. En las quimioterapias necesitó a su madre a su lado, por lo que su papá decidió publicar su situación en redes sociales.
Creyó que podría hacer que Donald Trump leyera por lo que estaban pasando y los ayudara a que Cecilia regresara. Pero no fue así. Republicanos llenaron de comentarios su post en Facebook sintiendo empatía por el niño, pero no por su matrimonio con Cecilia.
Sin embargo, al ver cómo su esposa e hijo se extrañan, ha luchado por intentar reformar las políticas migratorias de su país, pero sólo en materia de migrantes que tienen vínculos con Estados Unidos. El muro no le provoca molestias.
Al ser cuestionado sobre si considera que fue una mala decisión haber votado por Donald Trump, duda. Aunque acepta que fue algo que afectó de manera negativa a su familia, cree que al escoger a un presidente no se puede pensar en cómo sólo afectará de manera personal. "Se debe tener un panorama más amplio", dijo a Los Ángeles Time.
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