
Cuando en diciembre 1929, Charles Davis Lawson le pidió a su familia que posara para un retrato, su esposa, Fannie, no entendía por qué quería gastar tanto dinero en algo que no se correspondía con su situación económica. Granjero y cultivador de tabaco, el hombre de Germanton, Carolina del Norte, quería ofrecerles un regalo navideño a su amada y a sus siete hijos.
Allí puede verse de pie a su hijo Arthur (de 16 años), a su hija Marie (17), el propio Charles (43) y a Fannie (37) sosteniendo en brazos a la bebé Mary Lou. Sentados están James (4), Maybell (7), Raymond (2) y Carrie (12). Algunos sonríen, otros están extremadamente serios. Tensos.
En la mañana del 25 de diciembre, Marie despertó temprano. Quería preparar un pastel de Navidad para la familia. Sin embargo, su rostro continuaba serio, a pesar de las fiestas de fin de año. Carrie y Maybell abandonaron la casa unos minutos después. Irían a visitar a sus tíos.

En el granero, desde hacía varias horas, Charles esperaba sentado con una escopeta. Cuando sus dos hijas pasaron delante, les disparó. Al caer, continuó golpeándolas hasta matarlas. Tomó sus cuerpos y los colocó en el interior del galpón. La masacre había comenzado con Carrie y Maybell.
Recargó el arma y continuó camino a la casa. Allí, en el porche de la vivienda se encontraba sentada su esposa, Fannie. Un disparo fue suficiente. Luego ingresó a su hogar. Marie, James y Raymond habían corrido a esconderse. Pero no tuvieron fortuna. Su padre los encontró y los ejecutó.

Sólo restaban dos: su hijo Arthur y la más pequeña, de apenas cuatro meses: Mary Lou. El jovencito no se encontraba en la casa. Había salido más temprano y todavía no había vuelto. Fue por eso que Charles se dirigió a la cuna de la bebé y la golpeó varias veces en la cabeza. La causa de muerte fue fractura de cráneo.
Luego de terminar con todos, llevó cada uno de los cuerpos al granero donde yacían las primeras dos víctimas. Colocó todos los cadáveres en la misma posición: con los brazos cruzados y una roca debajo de la cabeza. Una almohada. Arthur los encontró. Pero su padre no estaba.
Además de la policía, una multitud comenzó a arribar al hogar de los Lawson. A las pocas horas, se escuchó un disparo a lo lejos. Llegaba del bosque. Al arribar, hallaron el cuerpo de Charles. Junto a él había unas cartas en las que explicaba por qué había asesinado a toda su familia.

El funeral fue todo un "espectáculo" para los habitantes de Germanton. Y el hogar de la matanza comenzó a ser un lugar de visitas turísticas. Todo el mundo quería ingresar y ver cómo había sido la escena del crimen. Los ingredientes para la torta que estaba preparando Marie todavía estaban en la cocina, desparramados.
El misterio continuó más de cincuenta años. Hasta que en los 90, una sobrina, llamada Stella Lawson Boles, explicó qué había ocurrido en esa familia. Fannie le había confesado a su madre que su tío Charles estaba cometiendo incesto con su hija Marie. La mujer lo había descubierto poco antes de la Navidad de 1929.

Pero la siniestra verdad no terminaría allí. Para la misma época, Marie le había confiado un secreto perturbador a su amiga Ella May: estaba embarazada de su padre y tanto él como su mamá sabían al respecto. Un vecino de la época, Sam Hill, confirmó una historia similar. Reveló que una tarde Charles Lawson abusó de su hija y que cuando quedó embarazada la amenazó con cometer una matanza si le contaba a alguien al respecto.
Cumplió.
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