Masters de Augusta: empieza el mayor torneo de golf del mundo, donde no hay publicidad ni se venden las entradas

Con el regreso de Tiger Woods, se disputa en un lugar de ensueño. Por qué no se pueden comprar los tickets como en otros eventos. En una semana, la venta de merchandising alcanzará los 150 millones de dólares

Tiger Wood en una ronda de reconocimiento por el césped de Augusta. REUTERS/Jonathan Ernst
Tiger Wood en una ronda de reconocimiento por el césped de Augusta. REUTERS/Jonathan Ernst

El Masters marca el comienzo extraoficial de la primavera en el hemisferio norte. Si bien la fecha no es exacta, el mes de abril es cuando el golf vuelve a jugarse en el centro/norte de Estados Unidos. La nieve empieza a desaparecer, los golfistas rescatan los palos que guardaron 5 meses atrás y cada segundo fin de semana de abril se congregan frente a los televisores para ver un espectáculo único. El verde intenso de los fairways contrasta con el blanco de la arena de los bunkers y las azaleas en flor le dan un colorido inigualable al lugar.

Seguramante se preguntará por qué este torneo es tan especial o qué tiene de diferente del resto, y tiene razón. Voy a tratar de explicarle por qué el Masters es el torneo de golf mas famoso del mundo y uno de los eventos deportivos que hay que ver.

Bobby Jones fue una leyenda del golf de Estados Unidos de la década del 20. El hombre nacido en Atlanta en 1902 ganó 4 US Open y 3 veces el Abierto Británico entre 1922 y 1930, cuando era jugador amateur. A estos títulos les sumo 5 Campeonatos de Aficionados de USA y uno de Gran Bretaña. Su fama era reconocida por todos y cuando comenzó la temporada de 1930 se propuso ganar estos 4 campeonatos en un solo año, algo que para muchos era impensado.

Jones viajó a Gran Bretaña y se impuso en el Amateur jugado en St. Andrews, y luego se quedó con el Open en Liverpool. Vuelta a Estados Unidos (en barco) y menos de tres semanas más tarde se quedó con el US Open en Minnesota. Solo le faltaba el US Amateur, título que consiguió sin problemas en Filadelfia. El cuadrilátero conocido como Grand Slam en aquellos días fue noticia en todo occidente, pero mucho más cuando Jones anunció que se retiraba de la competencia a los 28 años.

Lo siguiente en su vida fue la creación de un club que albergara todos los años un gran campeonato. Ese quería que fuera su legado. Encargó a una firma de Bienes Raíces que le buscaran una tierra para construir la cancha y luego de mucho buscar dieron con un vivero de flores en la ciudad de Augusta, ubicada a unos 200 Km al este de Atlanta. Hasta allí llegó Jones y cuando cruzó la casa y vio el terreno expresó: “Este lugar esperó por años que alguien construyera una cancha de golf”

Tiger Woods, que vuelve a un torneo luego de 17 meses, y Fred Couples, caminan enmarcados por las célebres azaleas de Augusta, el evento golfístico que marca el inicio de la temporada
Tiger Woods, que vuelve a un torneo luego de 17 meses, y Fred Couples, caminan enmarcados por las célebres azaleas de Augusta, el evento golfístico que marca el inicio de la temporada

El diseñador elegido fue el escocés Alistair Mackenzie, a quien Jones había conocido en California años atrás cuando visito Cypress Point Golf Club, quizás el mejor diseño de Mackenzie. Así nació Augusta National Golf Club, que abrió sus puertas un par de años más tarde, pero que recién en 1934 vio nacer el Augusta National Invitational. A fines de la década del 30 y por sugerencia de la prensa el nombre cambio a The Masters, algo que Jones no veía con buenos ojos por sentirlo muy presuntuoso. La Segunda Guerra Mundial interrumpió el torneo que volvió con mucha más fuerza en 1946.

Hay cosas que distinguen al Masters que valen la pena repasar para seguir entendiendo el por qué de su fama.

Se sorprenderá cuando le diga que el Masters, junto con los Juegos Olímpicos, son los únicos dos eventos deportivos en los que no hay ningún sponsor. No hay un cartel de publicidad en Augusta y nada intoxica la visual del espectador o televidente. Es casi con seguridad la entrada más difícil de conseguir en el mundo del deporte, por la simple razón que las entradas no se venden. La pregunta inmediata es: ¿Cómo se consigue una entrada? En 1971 el Masters armó un mailing list con los datos de los espectadores que habían ido ese año. Cada fin de año esa gente empezó a recibir una carta en la que se le pregunta si quiere las entradas de los días de torneo para el siguiente Masters. La gente contesta que sí e incluye en el sobre un cheque/tarjeta con el valor de las entradas. Un par de semanas antes del torneo, quien respondió en forma afirmativa recibe por correo los tickets. Las entradas para los días de práctica se siguieron vendiendo en la puerta del club, hasta que pocos años atrás comenzó un sorteo anual para recibir los tickets para lunes, martes y miércoles.

Dentro del club nada de lo que se vende tiene marca. El agua viene en botellas con el logo del club, las gaseosas y la cerveza, en vaso verde. Los sandwiches, en bolsitas de plástico verde y no hay nada cocido para que en la cancha no haya humo u olor que molesten. Todo es muy barato en los puestos de comida, tanto que por menos de 10 dólares uno se lleva dos sándwiches, una bebida y un helado. Diferente es la tienda de merchandising, a la cual hay que entrar como a un juego de Universal. La gente desespera por comprar cualquier cosa con el logo del Masters y una de las razones es que todo se vende solo durante la semana del torneo y en el club. No hay venta online durante el año. Aquí nada es muy barato y se calcula que la facturación esta alrededor de 150 millones de dólares en la semana. Leyeron bien.

El merchandising del torneo, desde gorritas a vasos, sólo se vende durante la semana del evento. No hay venta online. Aun así recaudan 150 millones de dólares en siete días REUTERS/Brian Snyder
El merchandising del torneo, desde gorritas a vasos, sólo se vende durante la semana del evento. No hay venta online. Aun así recaudan 150 millones de dólares en siete días REUTERS/Brian Snyder

El Masters es el torneo de golf más visto en el mundo y una de las razones, además de ser el primer gran torneo del año y de tener un escenario único, es que hay solo dos minutos por hora de tanda publicitaria. Esto lo logran cobrando muy bajo los derechos de televisión, pero asegurándose que controlan la transmisión.

En la semana vamos a seguir hablando de algunas de las tradiciones que hacen único a este torneo, pero lo cierto es que el jueves se inicia la edición 86 del Masters con una noticia que sacudió al mundo del golf: Juega Tiger Woods.

El ex N1 del mundo que en febrero de 2021 sufrió un violento accidente automovilístico en en que las chances de que le amputaran su pierna derecha fueron grandes, y volverá a jugar un torneo después de 17 meses de inactividad. Nadie sabe cómo le irá, pero ya aprendí que contra este tipo de fenómenos no se apuesta en contra.

Una nueva edición del Masters está entre nosotros. Les guste o no el golf, le sugiero que prenda la tele aunque sea un ratito para ver un lugar único y uno de los espectáculos deportivos más importantes del mundo. Para que me crean solo les dejo esta historia: años atrás en el medio del público reconocí a Pep Guardiola. Era el año sabático que se tomó luego de dejar Barcelona. Me presenté y le dije que no sabía que era aficionado al golf. Su respuesta: “No lo soy, pero si te gustan los deportes, el Masters es algo que tienes que ver aunque sea una vez”.

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