El libro que relata el "milagro de trasformación más grande de la historia"

La definición de Jorge Valdano es parte de “1986: la verdadera historia”, escrito por Gustavo Dejtiar y Oscar Barnade sobre la conquista de la Selección Argentina. No queda nada afuera, desde las peleas internas hasta la máxima felicidad, desde el intento de echar a Bilardo hasta el balcón de la Casa Rosada

Guardar


El libro refleja en papel el documental del mismo nombre

Editorial Planeta lanzará el próximo fin de semana "1986 – La verdadera historia", un libro escrito por los periodistas Gustavo Dejtiar y Oscar Barnade, que cuenta la intimidad del último seleccionado argentino que ganó por última vez un Mundial, y del que el 29 de junio se cumplen 30 años.

La publicación está basada en la serie documental "1986: La historia detrás de la Copa", del director Christian Rémoli, que fue estrenado en abril en el Bafici y se emitió durante mayo y junio en la TV Pública.

"1986 – La verdadera historia" se mete en la historia de un equipo que se había clasificado a la Copa del Mundo angustiosamente, que se fue del país vapuleado y criticado por la gente y la prensa, con el gobierno de Raúl Alfonsin intentando sacar a Carlos Bilardo, su entrenador, al que muchos de los jugadores no terminaban de entender.

"Yo creo que una de las mejores definiciones de lo que fue ese mundial, la da Jorge Valdano: se trata del milagro de transformación más grande, él dice de su carrera; yo digo de la historia del deporte argentino", comenta Gustavo Dejtiar, que también fue guionista de la serie documental, junto con Ariel Scher. "El libro tiene todo lo que tiene que tener un buen guión –continúa Dejtiar-: además de la transformación lógica, hay traiciones como las que sufrieron jugadores como Trossero, Fillol o Gareca claves en la clasificación y que no fueron al Mundial; momentos épicos como el partido contra Inglaterra, muchas peleas internas como la de Passarella y Maradona, intrigas como la de la extraña enfermedad que dejó afuera del torneo a Passarella… todo. Y a pesar de que uno sabe cómo va a terminar, hay tensión constante".

La portada del libro, con
La portada del libro, con la imagen de los dos finalistas del Mundial ’86

Para Oscar Barnade, una de las claves está en lo que revela: "No todos saben cómo comenzó la historia, cómo fue que César Menotti dejó su cargo al frente del seleccionado y cómo y por sugerencia de quién se eligió a Bilardo para reemplazarlo. Nosotros contamos la historia desde 1982 que es donde todo comienza".

"1986: La verdadera historia" es el relato de ese milagro desde adentro, hecho por los protagonistas. Son los jugadores los que hablan, los que cuenta, y los autores los que describen uno de los grandes sustentos del documental original: las casi dos horas de material en VHS de la concentración del América de México, donde se hospedó Argentina durante el mundial, y que lo muestran al Vasco Olarticoechea como un periodista, preguntando a sus compañeros cómo hacen para estar dos meses sin sexo, o qué hubieran sido de no haber sido futbolistas.

"La historia de la camiseta que Argentina usó contra Inglaterra es fantástica de por sí, pero ver esas imágenes del VHS del Vasco, con las mujeres de limpieza de la concentración cosiendo los escudos de la AFA en las camisetas, a menos de 12 horas de jugar contra Inglaterra, no tienen precio", se entusiasma Dejtiar.

"Para mí, el libro se divide en dos partes claras –dice Barnade, que es además periodista del diario Clarín-: la primera, de cuatro capítulos, muy de investigación, de datos, de relato de una intimidad inaccesible: son los capítulos en los que se cuenta como arrancó Bilardo, el momento del traspaso de capitanía, la clasificación contra Perú, el viaje Tilcara… La segunda parte, la del Mundial en sí, es más emocional. Es un viaje muy visual, incluso para el que no vivió ese mundial".

Y hay un párrafo del libro que resume este sentimiento que expresa Barnade: "Ellos, que dicen que podrían haber sido chapistas, ferroviarios o borrachos de pueblo, son los últimos campeones del mundo. Pero sobre todo son personas que nos hacen recordar que los héroes no son personas extraordinarias. Son personas comunes que hacen cosas extraordinarias".

Un adelanto

. Del capítulo 5, "PRIMER PASO"

La Selección avanzaba. La Selección estaba clasificada a octavos. Y a pesar de tantos goles de la tranquilidad, la Selección no estaba del todo en paz. "Después del partido con Bulgaria yo tenía pautada una nota con Valdano, para el El Gráfico, en la concentración, que era adonde atendían a la prensa los jugadores —arranca el periodista José Luis Barrio—. Valdano viene y cuando ya nos vamos a sentar para hablar, pasa Maradona y le dice: "Jorge, ¿no te acordás?" Al lado de la confitería donde estábamos había una sala de cine, con las butaquitas y todo, y era donde Bilardo pasaba los videos. Valdano me dijo: "Bueno, esperá. ¿Me podés esperar?" Le dije que sí y me quedé a cinco metros de la puerta de ese pequeño cine».

Fueron tres las reuniones que hicieron crecer al grupo. La de Colombia, Después de 0 a 0 con Junior. La de la ruptura final entre Maradona y Passarella. Faltaba una. Brava. Aunque llegaba después de una primera ronda casi perfecta: «La verdad que lo que me tocó escuchar fue impresionante, porque salvo el Tata Brown, todas eran unas críticas despiadadas contra Bilardo. De jugadores que uno podría sospechar que no lo querían, pero de otros que se supone que eran de su corazón. Empezando por Maradona, su capitán. Y no quiero repetir las palabras, pero eran muy duras respecto de la conducción y respecto de las ideas futbolísticas y respecto de la coherencia en el trabajo que se estaba haciendo. Era a los gritos. Y recuerdo la voz de Brown defendiéndolo. Hablaron con la libertad de quienes están solos y era solo una puertita de madera la que nos separaba ». Barrio escuchó todo. Alaridos que se confundían, pero también frases claras. La más clara de todas, la más impactante, la de Maradona cuestionando al técnico: «¡Simplemente, no le tenemos que dar más pelota!»

«El primero que sale es Maradona y me ve —retoma Barrio—. Estaba a cuatro metros. Ahí nomás. Diego me ve, se sorprende, y me hace un gesto elocuente, con un dedo levantado y la cabeza algo inclinada. Entendí fácilmente que decía "no sé qué hacés acá, pero vos no escuchaste nada". Y yo medio que le guiñé el ojo y le hice un gesto como que se quedara tranquilo. Pasaron dos o tres jugadores más, que también me miraban. Y atrás, Valdano. Hicimos la nota, una buena nota. Una charla general de montones de cosas y en un momento también me dijo "¿vos escuchaste todo lo que se habló?", "Sí, escuché todo", "Bueno, es privado nuestro. Lo sabés". "Sí, claro"». Barrio lo sabía. Tuvo una bomba periodística lista para hacerla explotar. Pero prefirió ponerle el seguro y guardarla: «No me arrepiento de no haber dicho nada de eso y mucho menos después de que Argentina consiguió lo que consiguió. Que eso es bueno para todos: para los jugadores, para los entrenadores, para los periodistas, para los medios, es bueno para todos. No, no me arrepiento».