
Un equipo de científicos descubrió en Arizona, Estados Unidos a un antiguo pariente de los cocodrilos que, de joven, caminaba en cuatro patas y, al crecer, aprendía a moverse solo con las dos traseras.
El animal se llama Sonselasuchus cedrus y vivió hace unos 220 millones de años, mucho antes de los cocodrilos actuales.
El hallazgo se publicó en la revista Journal of Vertebrate Paleontology y estuvo a cargo de investigadores de la Universidad de Washington y el Museo Burke de los Estados Unidos.
Todo empezó en el Parque Nacional del Bosque Petrificado, se encuentra en el noreste del estado de Arizona, uno de los yacimientos de fósiles más importantes de Estados Unidos.
Allí, el equipo encontró más de 950 huesos de Sonselasuchus en una sola excavación y, en total, llevan descubiertos más de 3.000 fósiles de distintas especies en el mismo lugar.

Elliott Armour Smith, uno de los autores del estudio, explicó: “Al analizar las proporciones de los huesos de las patas de diferentes animales, determinamos que su postura bípeda podría haber sido resultado de un patrón de crecimiento diferente”.
Según Armour Smith, “pensamos que Sonselasuchus tenía las patas delanteras y traseras proporcionadas de joven, y que sus patas traseras crecían más y eran más robustas al llegar a la adultez”.
Al principio este pequeño reptil se apoyaba en las cuatro patas, pero después, cuando crecía, usaba solo las dos traseras para caminar.
Cambio de locomoción en reptiles prehistóricos

“Básicamente, creemos que estas criaturas comenzaban la vida en cuatro patas… y luego pasaban a caminar en dos patas cuando crecían. Esto es realmente peculiar”, afirmó el investigador.
El profesor Christian Sidor, paleontólogo del Museo Burke, fue parte del grupo que encontró la mayoría de los fósiles en 2014.
Según Sidor, “desde que empezamos en 2014, hemos recogido más de 3.000 fósiles de la cama ósea de Sonselasuchus, y no parece que vaya a acabarse pronto”.
Además de los restos de este animal, el sitio tiene fósiles de peces, anfibios, dinosaurios y otros reptiles, lo que lo convierte en un lugar clave para entender cómo era la vida en esa época.
Sonselasuchus no era gigante. Medía poco más de 60 centímetros de alto, como un caniche. Tenía pico sin dientes, ojos grandes y huesos huecos.

Aunque se parecía a los dinosaurios ornitomímidos, que también caminaban en dos patas y tenían pico, los científicos aclaran que la evolución de ambos grupos fue independiente.
Armour Smith dijo: “Aunque parecidos a los ornitomímidos, estas características evolucionaron de forma separada. Esta similitud probablemente se debe a que los arcosaurios de la línea de los cocodrilos y los de la línea de las aves evolucionaron en los mismos ecosistemas y ocuparon roles ecológicos parecidos”.
El nombre Sonselasuchus viene de la formación geológica donde lo encontraron, la Sonsela Member, y “cedrus” es por el cedro, un árbol típico de los bosques de esa época.
Diversidad de fósiles en Arizona

El trabajo en el yacimiento involucró a más de 30 estudiantes y voluntarios que han ayudado a excavar y preparar los fósiles.
El proceso de excavación en el parque requiere paciencia y precisión, ya que los fósiles suelen estar muy fragmentados o enterrados a gran profundidad.
Los equipos usan herramientas manuales y técnicas de laboratorio para limpiar y reconstruir los huesos. Además, la colaboración entre paleontólogos, estudiantes y voluntarios es fundamental para lograr identificar y clasificar cada hallazgo.
Sidor destacó: “Además de Sonselasuchus, el yacimiento ha entregado fósiles de peces, anfibios, dinosaurios y otros reptiles. Es emocionante ver que el sitio sigue produciendo fósiles nuevos e interesantes”.
Este descubrimiento ayuda a entender cómo algunos ancestros de los cocodrilos desarrollaron características parecidas a las de ciertos dinosaurios, aunque cada uno siguió su propio camino evolutivo.
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