
En el hielo del Ártico, los osos polares son clave para la alimentación de zorros, aves y otros animales, al descartar restos de sus presas.
Detrás de cada cacería, estos gigantes dejan cerca de 7,6 millones de kilos de alimento.
Según un estudio que se publicó en la revista Oikos, al menos 11 especies aprovechan esta oportunidad. La investigación, encabezada por la científica Holly Gamblin de la Universidad de Manitoba, reunió a expertos del Servicio Canadiense de Vida Silvestre y la Universidad de Alberta, en Canadá.
El análisis muestra que la desaparición progresiva de los osos polares trastoca la dieta de todo el Ártico.
“Lo que es evidente tras esta revisión es que no existe otra especie que reemplace por completo la forma en que un oso polar caza, arrastra su presa desde el agua hasta el hielo y deja restos sustanciales para que otros animales accedan”, explicó Gamblin.
Dónde viven y qué comen los osos polares

El Ártico abarca la región próxima al Polo Norte e incluye sectores de Rusia, Estados Unidos, Canadá, Groenlandia, Islandia, Suecia, Noruega y Finlandia, según el Instituto Interamericano para la Investigación del Cambio Global (IAI).
Es el único hábitat de los osos polares en el planeta. Durante los últimos 30 años, la reducción constante del hielo ha alterado su entorno y las condiciones que necesitan para vivir. Esta especie depende de la estabilidad ambiental y desde hace décadas enfrenta dificultades para cazar y reproducirse. Si las temperaturas globales continúan aumentando por el uso de combustibles fósiles, se prevé una transformación severa del ecosistema y la posible desaparición de dos tercios de la población de osos polares hacia 2050, de acuerdo con el IAI.
Su dieta está dominada por focas anilladas, barbudas, de casco, capuchinas, morsas, belugas y narvales. Prefieren consumir grasa debido a su alto contenido energético, y suelen dejar gran parte de la carcasa disponible para otros carroñeros.
El objetivo del trabajo fue medir con claridad cuánto alimento extra producen y dejan los osos polares en la superficie helada, así como identificar a las distintas especies que dependen de esta dinámica para sobrevivir.
En el estudio también colaboraron investigadores de la Alianza de Vida Silvestre del Zoo de San Diego, en los Estados Unidos.

Para descifrar ese “servicio”, los investigadores recopilaron observaciones, fotos y grabaciones de campo que revelan cómo los osos, tras devorar focas y otras presas, dejan el resto sobre el hielo.
Con estos datos, calcularon que cada año los osos polares dejan 7,6 millones de kilos de restos en la región, lo que cubre las necesidades de una red de al menos 11 carroñeros habituales y ocho más ocasionales.
“Nuestros hallazgos cuantifican por primera vez la magnitud de los osos polares como proveedores de alimento para otras especies y la conexión en su ecosistema”, subrayó.
Este proceso traslada la energía del océano a la superficie congelada, donde zorros árticos, cuervos y otras especies encuentran la oportunidad de alimentarse durante las épocas en las que la comida desaparece.

“El hielo marino actúa como una plataforma para que muchas especies accedan a recursos alimenticios proveídos por los osos polares, y la disminución de este hielo reducirá el acceso a esta fuente de energía”, advirtió Nicholas Pilfold de la Alianza de Vida Silvestre del Zoo de San Diego.
En las zonas donde la cantidad de osos polares bajó, los científicos documentaron una pérdida de al menos 300 toneladas de recursos anuales para los carroñeros.
El estudio combina modelos matemáticos y datos históricos para analizar cómo afecta un futuro con menos osos a la larga cadena del frío.

Los investigadores recomendaron que se debería hacer un mejor monitoreo de las poblaciones de osos y su entorno.
Señalaron que aún falta saber cómo responderán otros animales si desaparece este servicio natural de los osos. Para los científicos, cuidar a los osos en el Ártico es clave para evitar el hambre en toda la región.
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