
El azafrán es una especia que se obtiene a partir de la flor de la planta que lleva el nombre Crocus sativus. Hay evidencias de su uso en la antigua Grecia, Persia y en el mundo árabe.
Con el tiempo, su cultivo se expandió hacia el sur de Europa, especialmente en España e Italia, donde sigue teniendo gran importancia económica y cultural.
Investigadores de la Universidad Internacional de Florida, Estados Unidos, realizaron una revisión de estudios científicos y sugieren que el azafrán podría convertirse en un aliado importante para el tratamiento de la depresión, la ansiedad y las enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer.
El trabajo fue publicado en la revista Cureus. En un contexto donde las terapias farmacológicas suelen tener eficacia limitada, efectos adversos y demoras en aliviar los síntomas, los hallazgos sobre el azafrán abren nuevas posibilidades, aunque se requieren más investigaciones para profundizar en dosis y efectos.

En diálogo con Infobae, el médico psiquiatra y director médico del Instituto Ineco, Marcelo Cetkovich, opinó sobre la revisión: “En la medida que nuevos estudios controlados demuestren la eficacia en las diversas patologías, consideró que el azafrán podría llegar a indicarse como un complemento en el futuro”.
Las capsulas de azafrán que habitualmente se compran tienen 200 miligramos.
“Considero que los estudios revisados tienen ciertas limitaciones metodológicas, porque no usan el mismo preparado de azafrán. Me parece pronto para decir que sí o que no debe indicarse. Pero tampoco lo descartaría”, señaló.
Qué beneficios tiene el azafrán

Tradicionalmente el azafrán fue utilizado como especia en las comidas y como una medicina natural en culturas persas, mediterráneas y del sur de Asia.
Ya se habían llevado a cabo estudios sobre sus posibles propiedades antidepresivas, ansiolíticas y neuroprotectoras. Se había detectado que sus principales compuestos bioactivos influían en diversas rutas neurobiológicas y producían efectos antioxidantes y antiinflamatorios.
El objetivo de la revisión fue evaluar la eficacia clínica, la seguridad y los mecanismos del azafrán en el tratamiento de trastornos del ánimo y problemas cognitivos.
Buscaron sintetizar la evidencia existente y establecer el potencial del azafrán como opción terapéutica integrada en el manejo neuropsiquiátrico, al compararlo con medicamentos convencionales y placebo. También analizaron los mecanismos moleculares para explicar sus efectos.
Cómo se investigó al azafrán

Los científicos realizaron una revisión para entender cómo el azafrán podría ayudar en problemas del cerebro.
Para eso, buscaron estudios en bases de datos y eligieron únicamente estudios realizados con seres humanos, como ensayos clínicos controlados y revisiones sistemáticas, que fueran revisados por expertos.
Así, descartaron investigaciones de animales, informes de casos, editoriales y estudios que no tuviesen grupos de comparación o dosis estándar.
Los resultados principales de la revisión mostraron estos efectos del azafrán para las siguientes enfermedades:

- Depresión. Ensayos clínicos de seis semanas revelaron que consumir 30 miligramos diarios de azafrán ayudó a disminuir síntomas de depresión igual que el fármaco fluoxetina (20 miligramos diarios). Además, no se reportaron efectos secundarios graves, y los principales efectos del azafrán incluían mejoras del estado anímico.
- Ansiedad. El azafrán tiene propiedades que podrían reducir la ansiedad al regular sustancias químicas en el cerebro, como la serotonina.
- Enfermedad de Alzheimer y deterioro cognitivo. En pacientes con Alzheimer, el azafrán demostró ser tan efectivo como medicamentos habituales como el donepezilo (10 mg diarios) y la memantina (20 mg diarios). Además, el azafrán generó menos efectos secundarios, como molestias estomacales, en comparación con los fármacos.

Los pacientes mejoraron en pruebas cognitivas tras un consumo constante de 16 a 52 semanas, con beneficios en la memoria y la capacidad de realizar actividades diarias.
El éxito del azafrán se debe a compuestos activos, como la crocina, que ayuda a proteger las células del cerebro. Estos compuestos reducen el daño causado por oxidación, inflamación y cambios en químicos cerebrales.
Aunque estos resultados son prometedores, los científicos reconocieron que se necesitan estudios de mayor duración con más personas para confirmar los beneficios de la especia.
Cuáles son los mecanismos del azafrán

El consumo de azafrán puede ayudar al cuerpo humano a través de cinco mecanismos principales.
Uno de ellos es que aumenta sustancias químicas del cerebro como la serotonina, dopamina y noradrenalina, que favorecen a que las personas tengan mejor ánimo y menos tristeza.
El azafrán impide que una enzima destruya la acetilcolina, un químico esencial para la memoria. Así, ayuda a recordar mejor, sobre todo en personas mayores.
Actúa como un escudo contra sustancias dañinas llamadas radicales libres. Esas sustancias pueden alterar las células del cerebro, pero el azafrán ayuda para su protección.
Además, baja la inflamación en el cerebro. Si hay mucha inflamación, las células cerebrales se pueden dañar y trabajar peor.

Facilita que las células del cerebro se conecten mejor y a crear nuevas células. Esto permite aprender cosas nuevas y mejorar la memoria, incluso si algunas células resultaron dañadas.
Sin embargo, los investigadores señalaron que la variabilidad en la calidad del azafrán (dependiendo de dónde y cómo se cultiva) es un reto para garantizar que se produzcan siempre los mismos resultados en todas las personas que lo consuman.
El azafrán podría llegar a ser un complemento natural para controlar síntomas de problemas emocionales y cognitivos, especialmente para personas que no toleran bien medicamentos comunes. Sin embargo, todavía se debe investigar más.
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