
En la Cordillera de Huancabamba, al norte de Perú, un equipo de científicos descubrió tres nuevas especies de ranas terrestres. Este hallazgo, realizado entre 2021 y 2024, fue liderado por el herpetólogo Germán Chávez y publicado en la revista Evolutionary Systematics.
Las especies Pristimantis chinguelas, Pristimantis nunezcortezi y Pristimantis yonke amplían el conocimiento sobre la biodiversidad andina y destacan la fragilidad de los ecosistemas de montaña frente a amenazas ambientales.
“Estas ranas nos recuerdan cuánto nos falta por conocer de los Andes”, afirmó Chávez en un comunicado de prensa. Asimismo, el descubrimiento resalta la importancia de la Cordillera de Huancabamba como un refugio de especies únicas, según Wilmar Aznaran, coautor del estudio.
Una región difícil de explorar
La Cordillera de Huancabamba, en el noroeste de Perú, es de difícil acceso debido a su terreno accidentado y clima variable. Aunque no supera los 4.000 metros de altitud, el escarpado relieve y las condiciones meteorológicas hacen que explorar la zona sea un reto. Desde la década de 1990, pocos científicos han trabajado allí, registrando 29 especies de anfibios, muchas de ellas endémicas.

Entre 2021 y 2024, el equipo de Chávez realizó expediciones nocturnas en localidades como el Cerro Chinguelas, la ruta a Laguna Negra y el Bosque de Ramos, en las provincias de Huancabamba y Ayabaca, en Piura. Durante las expediciones, que se realizaron en las estaciones de lluvias y sequía, recorrieron hasta seis horas por noche, utilizando linternas para rastrear los anfibios en diversos microhábitats.
Cómo son las tres nuevas especies
Las tres especies descubiertas tienen características distintivas que se relacionan con su entorno.
Pristimantis chinguelas fue encontrada en un acantilado del Cerro Chinguelas, a 2.849 metros de altura. Es una rana de tamaño mediano, con un cuerpo cubierto de tubérculos y un canto agudo. Su color varía entre amarillo ocre y marrón castaño. Su nombre honra el lugar donde fue hallada.
Pristimantis nunezcortezi habita cerca de un arroyo, en un bosque en regeneración, a 2.593 metros de altura. Su color marrón rojizo con motas rojas y su vientre naranja la distinguen. Fue nombrada en honor al ornitólogo Elio Núñez-Cortez, pionero en la conservación de la región.

Pristimantis yonke, la más pequeña de las tres, se encontró en bromelias a casi 3.000 metros de altura. Su nombre hace referencia al “yonque”, un aguardiente tradicional para soportar el frío. Su color va del marrón oscuro al canela, con detalles en crema y amarillo en las extremidades. Esta especie parece estar especializada en las bromelias.
Cuál es la importancia científica del hallazgo
El género Pristimantis es el grupo de anfibios más diverso de América Latina, con 619 especies registradas. La taxonomía de este género es compleja debido a la gran variabilidad morfológica de las especies, algunas difíciles de diferenciar a simple vista.
Para describir las nuevas especies, el equipo utilizó un enfoque integrador que combinó análisis morfológicos, genéticos y bioacústicos. Los análisis genéticos mostraron que las especies difieren en más del 3% de sus parientes más cercanos, lo que confirma su distinción.
A pesar del descubrimiento, el futuro de estas ranas es incierto. Durante las expediciones, los científicos notaron la degradación de su hábitat por incendios y la expansión agrícola. Entre 2001 y 2023, se perdieron alrededor de 5.000 hectáreas de ecosistemas naturales, y los recientes incendios podrían haber afectado aún más los hábitats de estas especies.

Por ahora, las tres especies están clasificadas como “Datos Insuficientes” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), ya que no hay suficiente información sobre su distribución o tamaño poblacional. Cada especie ocupa áreas menores a 10 km² y se han encontrado pocos ejemplares.
El equipo de investigación subraya la urgencia de realizar más estudios, especialmente durante la próxima temporada seca, cuando el riesgo de incendios es mayor.
Los científicos insisten en que la Cordillera de Huancabamba ofrece una oportunidad única para descubrir y proteger especies desconocidas. La falta de información sobre el riesgo de extinción de las nuevas ranas resalta la necesidad de tomar medidas de conservación y seguir investigando la región.
El estudio concluye con una advertencia: la exploración de la zona recién comienza, y su rica biodiversidad podría perderse antes de ser completamente comprendida. La publicación busca no solo dar a conocer el hallazgo, sino también impulsar la protección de uno de los últimos refugios de biodiversidad en los Andes peruanos.
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