
Hace más de 4.000 años ya había personas en la Tierra que sufrían lepra, y se ha pensado que esa enfermedad había llegado al continente de América después de 1492, con la conquista.
Pero un nuevo estudio dirigido por el científico argentino Nicolás Rascovan, del Instituto Pasteur de Francia, junto con colegas de diversos países, como Argentina, México, Paraguay y Brasil, aportó pruebas que cambian el origen de al menos una de las bacterias que causan la infección, que se llama Mycobacterium lepromatosis.

Demostraron a través de un trabajo que fue publicado en la revista Science que ese patógeno ya infectaba a las poblaciones humanas del continente miles de años antes de la llegada de los europeos.
“Encontramos evidencias de una de las bacterias que causan la lepra en restos humanos de hace más de mil años, que eran procedentes de Canadá y Argentina”, contó Rascovan a Infobae. “Las evidencias muestran que la infección tiene una historia mucho más antigua en el continente de la que se suponía”, agregó.
Qué provoca la lepra y cómo se transmite
La lepra es aún hoy una enfermedad tropical desatendida. Sigue presente en más de 120 países: se diagnostica en más de 200.000 personas por año. Hasta el momento se sabe que dos bacterias pueden causarla. Una de ellas es Mycobacterium leprae, la más conocida y estudiada. La otra es Mycobacterium lepromatosis.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los patógenos que causan la lepra se transmiten tras un contacto prolongado y cercano con una persona enferma no tratada, quien por la boca y la nariz expulsa gotículas.

En cambio, la lepra no se contagia por los contactos ocasionales al dar la mano o un abrazo o al compartir comida o asiento con una persona enferma.
El paciente deja de transmitir la enfermedad cuando comienza a recibir tratamiento.
Qué se descubrió sobre la lepra en América
Desde hace décadas se sabía que la bacteria Mycobacterium leprae había golpeado en Europa, Asia y África durante miles de años. También se creía que había sido “introducida” en América por colonos europeos y esclavos procedentes de África hace unos 500 años.
En 2008, se describió a la otra especie, Mycobacterium lepromatosis, que circulaba en México y Estados Unidos. No estaba claro cómo había llegado al continente.

Más adelante, en 2016 veterinarios encontraron a esa misma especie en ardillas rojas con lesiones similares a la lepra en las Islas Británicas.
Luego, en 2018, el doctor Rascovan descubrió al patógeno en el ADN antiguo de un individuo que vivió hace 1000 años, mucho antes de la llegada de los europeos, en lo que hoy es el oeste de Canadá.
“Fue el puntapié inicial para hacer una investigación mucho más amplia cuyos resultados hoy publicamos en la revista Science“, resaltó.
“Este descubrimiento cambia nuestra forma de entender la historia de la lepra en América”, afirmó en un comunicado la científica italiana Maria Lopopolo, del Instituto Pasteur y coautora del estudio.
“Nos dice que una forma de la enfermedad había sido endémica entre las poblaciones indígenas mucho antes de que llegaran los barcos europeos”, sumó.

El nuevo estudio sobre la bacteria Mycobacterium lepromatosis se realizó mediante el análisis de 389 restos arqueológicos de Norteamérica y Sudamérica, así como de 408 muestras contemporáneas de personas con lepra en diferentes países del continente.
Los investigadores identificaron tres casos antiguos positivos para la bacteria M. lepromatosis, datados entre 860 y 1310 años antes del presente.
Al estudiar el ADN, los científicos crearon un árbol filogenético que muestra cómo las cepas actuales de M. lepromatosis están relacionadas con sus ancestros milenarios.
Los restos estudiados, procedentes de Canadá y el sur de Argentina, indicaron que las cepas de estas dos regiones pertenecían a dos linajes antiguos de esta bacteria en América. Ambos se encontraban cercanos genéticamente entre sí.

Ese resultado sugiere que M. lepromatosis estuvo extendida en el continente durante el Holoceno tardío, que comenzó hace 11.700 años. “Se pudo estimar que esa expansión continental fue rápida, en el lapso de algunos siglos”, añadió el científico.
El linaje encontrado más al norte fue descubierto en un individuo en Canadá, mientras que en Sudamérica, los restos de dos individuos mostraron un linaje diferente.
“Esas divergencias refuerzan la idea de que la bacteria evolucionó durante siglos dentro de las poblaciones locales, mucho antes de que los europeos llegaran”, explicó Rascovan a Infobae.
Para hacer la investigación y utilizar los datos de ADN, se obtuvo el permiso de comunidades indígenas de Argentina y Canadá. Joycelynn Mitchell, de la Primera Nación Metlakatla, en Canadá, fue coautora del trabajo. A pesar del avance, los investigadores señalaron que existen importantes vacíos en el conocimiento sobre la historia evolutiva de esta enfermedad.

Por ejemplo, la baja diversidad genética encontrada en las muestras modernas sugiere que gran parte de los linajes de la bacteria podrían haberse perdido con el tiempo o podrían continuar escondidas en algún reservorio aún no identificado.
También queda por determinar qué papel jugaron posibles reservorios animales en la dispersión de M. lepromatosis, incluido un linaje que se encuentra actualmente en ardillas rojas de las Islas Británicas. Los investigadores ahora revelaron que su procedencia se remonta al origen en América.
Por otro lado, aún no está claro cómo y cuándo estas bacterias se dispersaron entre las poblaciones humanas del norte al sur del continente.
La divergencia genética encontrada sugiere movimientos intercontinentales del patógeno durante los últimos 1.500 años, pero “no podemos descartar que esos procesos hayan comenzado mucho antes”, indicó el investigador.

Los investigadores enfatizaron en la necesidad de ampliar los estudios genéticos en muestras arqueológicas de otras regiones de América para reconstruir con más precisión la historia de M. lepromatosis.
También sugieren que estos hallazgos podrían inspirar investigaciones sobre otras enfermedades que, como la lepra, podrían haber sido endémicas de América antes de la era colonial.
En diálogo con Infobae, el experto en lepra de la Sociedad Argentina de Dermatología, el médico del Hospital Ramos Mejía de Buenos Aires Jorge Tiscornia, analizó las implicancias del nuevo trabajo, en el que no participó.
“Siempre se tuvo la idea de que la lepra llegó al continente de América con la colonización europea. Cuando en el año 2008 se descubrió a la bacteria Mycobacterium lepromatosis, se la relacionó con una forma llamada ‘lepra bonita’ por su presentación clínica”, mencionó.

“El trabajo demuestra que Mycobacterium lepromatosis está en América antes que llegaran los europeos en 1492. El hallazgo por el momento no cambia el modo en que se diagnostica y trata a la lepra en la actualidad. Hoy todo paciente con lepra puede curarse“, sostuvo Tiscornia.
Los estudios del genoma de las micobacterias “se reservan para casos de difícil diagnóstico, como por ejemplo lepra en la infancia, o lepra neural pura, y también para cuando se sospecha resistencia bacteriana a los antibióticos”, de acuerdo al experto.

“El estudio de la filogenia de las micobacterias pone luz y una mirada diferente sobre la propagación de la enfermedad en el mundo”, opinó.
En tanto, Mariano Del Papa, licenciado en antropología, doctor en biología, investigador de la Universidad Nacional de La Plata y el Conicet y coautor del estudio comentó a Infobae que los hallazgos abren “un campo nuevo de conocimiento y comienzan a reescribir la historia sobre la salud y enfermedad de los primeros americanos, lo que conlleva al desarrollo de nuevos protocolos para el estudio de la salud humana prehistórica”.
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