
La madrugada del viernes, la Luna se tiñó de rojo en un eclipse total , un fenómeno astronómico que no volverá a repetirse hasta 2048 , según explicó Yasmina Martos , científica planetaria del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

El evento, visible principalmente desde América, comenzó alrededor de la medianoche del viernes (hora del este de Estados Unidos).

El fenómeno alcanzó su punto máximo a las 3:00 de ese país (07:00 GMT). En total, el eclipse duró unas seis horas.

Si bien fue visible especialmente en América, en zonas de Europa, como España, pudo observarse en su fase total en el centro y oeste peninsular, en Canarias, Ceuta y Melilla, entre las 07:26 y las 08:31 hora local, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitieran.

Este tipo de eclipses ocurre cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean , de modo que el satélite pasa por la sombra completa de nuestro planeta.

Martos detalló que aunque estas alineaciones se dan aproximadamente cada seis meses , la inclinación de la órbita lunar hace que la mayoría de los eclipses sean parciales y no totales, como el ocurrido la madrugada del viernes.

Durante un eclipse total de Luna, el satélite adquiere un tono rojizo en un fenómeno conocido como “Luna de Sangre”.

“Conforme comience el eclipse y la Luna pase por la sombra de la Tierra, se tornará de color anaranjado hasta volverse rojiza. Esto ocurre porque la luz del Sol atraviesa la atmósfera terrestre, donde se filtran otras longitudes de onda y solo la luz roja llega a la Luna”, explicó Martos.

La experta agregó que, si alguien observara este fenómeno desde la Luna, vería la Tierra rodeada de un resplandor rojizo. “Sería como ver todos los amaneceres y atardeceres de la Tierra a la vez”, señaló.

Este eclipse coincidió con una fecha emblemática para la comunidad científica: el 14 de marzo, día en que se celebra el Día de Pi (3,14).

“Es muy complicado que coincida con este día. Pi es crucial para la astronomía porque permite calcular la cobertura de la sombra terrestre sobre la Luna”, indicó Martos.

Además de su espectacularidad, este evento sirvió para la investigación espacial. La NASA analizó datos del instrumento Blue Ghost , parte de la misión Artemis , que busca preparar futuros viajes tripulados a la Luna.

“Es necesario conocer con precisión las condiciones de la superficie antes de enviar astronautas a ciertas zonas”, explicó la científica, quien forma parte del equipo que estudia los efectos del eclipse en el entorno lunar.

Para quienes no pudieron observar el eclipse del viernes, habrá otra oportunidad el 7 de septiembre, cuando se producirá otro eclipse total de Luna, visible en gran parte del mundo.

La expectativa por este evento fue grande, ya que han pasado más de tres años desde la última vez que un eclipse lunar total fue visible desde la Tierra.

Antes del espectaculo natural, Renée Weber, científica jefe del Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA dijo que “la totalidad del evento durará cerca de una hora”.

“Esto permitirá que, incluso si el cielo está parcialmente nublado, se pueda observar en algún momento de la noche”, agregó.

El Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires informó antes del eclipse que comenzaría a las 2:09 am del viernes 14 de marzo, hora local.

En tanto, la fase de totalidad, informó ese centro de divulgación científica, se inició cerca de las 3:26 am y alcanzó su punto máximo a las 3:58 am.

Vista desde Argentina, la Luna recuperó su color habitual alrededor de las 5:48 am.

“De punta a punta, habremos disfrutado de 3 horas y 39 minutos de eclipse. Sin dudas, un espectáculo celeste tan impactante como generoso en duración”, señalaron desde el Planetario de Buenos Aires, al convocar al público a observarlo.

A diferencia de los eclipses solares, que pueden dañar la vista, los eclipses lunares totales no requieren precauciones especiales para su observación.

De hecho, este tipo de espectáculos naturales han sido objeto de fascinación y estudio desde tiempos antiguos, ya que permiten comprender mejor la dinámica del sistema solar y la interacción entre la luz y la atmósfera terrestre.

La NASA detalló que, “durante un eclipse lunar, la Luna se ve roja o naranja porque toda la luz solar que no está bloqueada por nuestro planeta se filtra a través de una gruesa capa de la atmósfera terrestre en su camino hacia la superficie lunar”.

El organismo estadounidense agregó que, “cuanto más polvo o nubes haya en la atmósfera terrestre durante el eclipse, más roja se ve la Luna” durante el eclipse.

Si bien el eclipse lunar total del 14 de marzo fue un evento destacado, no será el único de los próximos años.

Los observadores del cielo podrán marcar en sus calendarios otros eclipses lunares que se producirán en diferentes regiones del mundo:

- 7 de septiembre de 2025: Eclipse lunar total visible en Europa, África, Asia y Australia.

- 3 de marzo de 2026: Eclipse lunar total que podrá observarse en Asia oriental, Australia, el Pacífico y parte de las Américas.

- 28 de agosto de 2026: Eclipse lunar parcial visible en el Pacífico Este, las Américas, Europa y África.

Cada uno de estos eventos ofrecerá una oportunidad para seguir explorando el impacto de la atmósfera terrestre en la luz solar y su interacción con la Luna.

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