
La misión DART (Double Asteroid Redirection Test) de la NASA fue lanzada en el año 2021 con el objetivo de probar una posible manera de desviar objetos cósmicos potencialmente peligrosos, que podrían dirigirse hacia la Tierra. Se trató de una sonda que impactó con el asteroide Dimorphos, un satélite que orbita a otro cuerpo rocoso de mayor tamaño llamado Didymos, en lo que se conoce como sistema binario.
Según la agencia espacial, la colisión lograda el 27 de septiembre de 2022 cumplió su cometido de modificar el trayecto de Dimorphos. Ahora, un estudio publicado por un grupo de científicos en The Planetary Science Journal explicó la manera en la que DART afectó permanentemente la dinámica del sistema de asteroides.
Los resultados se basaron en observaciones, tanto del satélite como de Didymos, y en la comparación con las predicciones sobre sus movimientos. Los hallazgos develaron datos clave sobre la formación y la evolución en el tiempo de los cuerpos rocosos pequeños en el espacio. Este sistema binario no representa una amenaza, pero debido a que pasa cerca de la Tierra se pueden realizar observaciones y pruebas de tecnología de defensa planetaria.
La modificación drástica de la forma de Dimorphos
La sonda DART no solamente dejó atrás un enorme cráter en el asteroide satélite, que tiene un diámetro de 160 metros, sino que también provocó que su morfología cambie. De ser achatada y redonda pasó a tener una forma más alargada y estirada.
“Esperábamos que Dimorphos fuera alargado antes del impacto simplemente porque así es como generalmente creíamos que el cuerpo central de una luna acumularía gradualmente material que se ha desprendido de un cuerpo primario como Didymos y tendería naturalmente a formar un cuerpo alargado que siempre apuntaría su eje largo hacia el cuerpo principal. Pero este resultado contradice esa idea e indica que algo más complejo está en juego aquí. Además, el cambio inducido por el impacto en la forma de Dimorphos probablemente cambió la forma en que interactúa con Didymos”, explicó Derek Richardson, profesor de astronomía en la Universidad de Maryland y líder del grupo de trabajo de investigación de DART, en un comunicado de prensa emitido por la institución educativa.
Además, desde la NASA advierten que la órbita de Dimorphos también sufrió cambios significativos. Antes de DART, el satélite completaba una órbita alrededor de Didymos en 11 horas y 55 minutos; luego de la colisión, ese tiempo se disminuyó a 11 horas y 23 minutos. Este es un aspecto esencial a la hora de medir el efecto real de la misión de cara a futuros intentos de desviación de asteroides.
De qué manera afectó al asteroide principal, Didymos

Los científicos creen que el satélite, antes de la misión DART, contaba con una rotación sincrónica, similar a la de la Luna con respecto a la Tierra. Esto significa que uno de sus lados apuntaba en todo momento hacia el asteroide primario. Pero la colisión lo desalineó, por lo que ahora tambalea hacia adelante y hacia atrás.
Además, las observaciones realizadas sugieren que Dimorphos actualmente gira de manera descontrolada e impredecible. Esto se debe a que ambos cuerpos ejercen gravedad de manera mutua entre ellos y, por ende, los escombros esparcidos por el impacto podrían haber perturbado el equilibrio.
Sin embargo, Didymos no mostró modificaciones en su forma a lo largo de estos años, lo que podría significar que comprende una estructura rígida y lo suficientemente estable como para soportar grandes cambios en el sistema.
Cuál será la próxima misión de exploración

“Una de nuestras mayores dudas ahora es si Dimorphos es lo suficientemente estable como para que una nave espacial pueda aterrizar e instalar más equipos de investigación en él. Podrían pasar cien años hasta que se observen cambios notables en el sistema, pero solo han pasado unos pocos años desde el impacto. Saber cuánto tiempo tarda Dimorphos en recuperar su estabilidad nos dice cosas importantes sobre su estructura interna, lo que a su vez nos informa sobre los futuros intentos de desviar asteroides peligrosos”, destacó Richardson.
La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) enviará la nave Hera al sistema binario con el objetivo de estudiar las consecuencias del impacto, lo cual permitiría saber el grado de efectividad de este método de defensa frente a posibles objetos cósmicos que amenacen al planeta. Se encargará de analizar la masa y la composición de ambos asteroides, como también el cráter que dejó DART en la superficie de Dimorphos.
Esta misión, que llegará a destino a finales de 2026, podrá responder interrogantes acerca del movimiento del satélite, cuándo volverá a estabilizarse, y qué sucederá con los escombros resultantes de la colisión. De esta manera, se podrá evaluar el verdadero efecto de las tácticas de desviación de asteroides con el objetivo de proteger a la Tierra.
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