La NASA se encuentra evaluando los riesgos para el retorno seguro a la Tierra de los astronautas Suni Williams y Butch Wilmore, quienes han estado a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI) desde principios de junio. La nave que los llevó al espacio, el Starliner de Boeing, ha presentado problemas técnicos que obligan a la agencia espacial a considerar múltiples planes de contingencia.
Sin embargo, estos planes no están exentos de riesgos importantes. Aunque tanto el organismo aeroespacial como Boeing aseguran que Starliner está listo para su reingreso en caso de emergencia, potenciales fallos en varios propulsores añaden desafíos adicionales.
Los expertos de Boeing han estado evaluando los problemas de la cápsula Starliner cuando comenzó a sufrir fugas de helio y mal funcionamiento de varios propulsores durante el acoplamiento con la EEI el 6 de junio último.
Ya antes del lanzamiento se había producido una fuga de helio en el sistema de propulsión de la nave espacial, que los ingenieros atribuyeron a un sello dañado que concluyeron que era un problema aislado. Después de alcanzar la órbita, los controladores informaron de dos fugas de helio más en la nave espacial, seguidas de otras dos, aunque mucho más pequeñas, después de que la nave espacial se acoplara.
Hoy los ingenieros de NASA están revisando semanas de datos de pruebas y evaluando diversas opciones para traer de vuelta a los astronautas, según indicó Ken Bowersox, administrador asociado de la Dirección de Misiones de Operaciones Espaciales de la Agencia Espacial Estadounidense.
“Una revisión formal se llevaría a cabo a finales de la próxima semana o principios de la siguiente”, agregó Bowersox en otras declaraciones.
Y explicó: “La decisión final sobre cómo traer de vuelta a los astronautas no sólo es crucial para su seguridad, sino que también impactará en la gestión de recursos y el correcto funcionamiento de las operaciones en la EEI. Estamos en un punto donde, en la última semana de agosto, realmente deberíamos tomar una decisión, si no antes”.
“No tenemos ninguna prisa por volver a casa”, dijo por su parte el director del programa de tripulación comercial de la NASA, Steve Stich en un intento por desdramatizar la situación que viven los astronautas.
La estancia prolongada de los astronautas Butch Wilmore y Suni Williams en la EEI presenta desafíos logísticos no esperados (REUTERS/Joe Skipper/File Photo)
Una imagen reciente de la Estación Espacial Internacional captada por un satélite comercial de imágenes Maxar. La cápsula Starliner de Boeing se puede ver en el centro, abajo a la derecha, extendiéndose desde el puerto de acoplamiento delantero de la estación. El vehículo de desorbitación de SpaceX se acoplará a ese mismo puerto delantero para empujar de manera segura el laboratorio fuera de la órbita cuando el programa llegue a su fin alrededor de 2030. (MAXAR)

“Entendemos estos problemas para un regreso seguro. Pero aún no entendemos estos problemas lo suficiente como para solucionarlos de manera permanente”, precisó Mark Nappi, vicepresidente de Boeing y gerente del programa de tripulación comercial, sobre los problemas con los propulsores y la fuga de helio en la última reunión informativa.
Fuentes especializadas dejaron deslizar que existe preocupación dentro de la agencia espacial estadounidense de que si la combinación correcta de propulsores falla cuando Starliner se desacopla de la EEI, la nave podría girar fuera de control e incluso chocar la estación espacial.
El nuevo problema que retrasa el rescate de los astronautas
Williams y Wilmore no podrían usar los trajes de la nave Crew Dragon de SpaceX, la cual está contemplada como una opción de rescate. Según información de NASA durante una reciente teleconferencia, esta incompatibilidad puede ser crucial si se intenta utilizar la Crew Dragon en una operación de emergencia.

Esta situación se debe al diseño independiente de los trajes espaciales por parte de Boeing y SpaceX bajo el Programa de Tripulación Comercial de NASA. La agencia permitió a sus socios privados innovar y diseñar sus equipos siempre y cuando cumplieran con los requisitos de seguridad y alcanzaran hitos específicos. Según explicó Swapna Krishna de Ad Astra, NASA no especificó que los trajes debían ser compatibles entre diferentes naves como una estrategia para controlar los riesgos.
Otra opción considerada por NASA es el lanzamiento de una misión Crew-9 de SpaceX para febrero, que podría enviarse con solo dos tripulantes, dejando espacio para Williams y Wilmore y permitiendo el envío de dos trajes espaciales adicionales para ellos. Esta solución parece menos arriesgada en comparación con otras alternativas.
A pesar de los esfuerzos por mitigar los riesgos, la situación actual es un duro golpe para Boeing y NASA, que han invertido miles de millones de dólares en el desarrollo del Starliner. Evitar el uso de la cápsula en una misión tripulada de retorno significará una pérdida considerable de confianza en esta tecnología.
La incompatibilidad entre los sistemas de soporte vital y trajes espaciales entre SpaceX y Boeing pone en evidencia las dificultades inherentes al programa de tripulación comercial de NASA y la complejidad de mantener la seguridad de los astronautas en situaciones de emergencia en el espacio.
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