La gripe persistente genera un riesgo mayor a padecer enfermedades prolongadas

Un nuevo estudio mostró que los pacientes hospitalizados por influenza enfrentan un mayor riesgo de problemas pulmonares y otros de salud hasta 18 meses después de su enfermedad

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Un estudio encuentra que los
Un estudio encuentra que los pacientes con gripe tienen un mayor riesgo de padecer una enfermedad a largo plazo (Getty)

Durante los últimos 4 años hemos escuchado con mucha frecuencia qué es el COVID prolongado o Long COVID, la enfermedad producto del coronavirus SARS-CoV-2 que prolonga sus efectos a más de 2 semanas que originalmente el patógeno causa.

Pero ahora, con ese conocimiento acumulado, los científicos están estudiando qué es la gripe prolongada, un virus que también tiene sus efectos a largo plazo y no ha sido debidamente investigada. Ahora, una nueva investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis y el Sistema de Atención Médica de Asuntos de Veteranos de St. Louis, en Estados Unidos indica que las personas hospitalizadas con influenza estacional también pueden sufrir efectos negativos para la salud a largo plazo, especialmente en los pulmones y las vías respiratorias.

El nuevo estudio que compara los virus que causan el COVID-19 y la gripe también reveló que en los 18 meses posteriores a la infección, los pacientes hospitalizados por COVID-19 o gripe estacional enfrentaban un mayor riesgo de muerte, reingreso hospitalario y problemas de salud en muchos órganos. Además, el momento de mayor riesgo fue 30 días o más después de la infección inicial.

Al igual que el Covid,
Al igual que el Covid, la gripe conlleva un riesgo significativo de discapacidad y enfermedad continua - (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Está muy claro que la gripe prolongada es peor que la gripe, y el COVID prolongado es peor que el COVID. Hace cinco años, no se me habría ocurrido examinar la posibilidad de una ‘gripe prolongada’. Pero una de las principales lecciones que aprendimos de esta pandemia es que un virus que inicialmente todos pensábamos que sólo podía causar una enfermedad aguda está desapareciendo. Millones de personas con Covid prolongado. Nos preguntamos si esto podría estar pasando con otras cosas. ¿Podría estar pasando esto con la gripe, por ejemplo?”, se preguntó el doctor Ziyad Al-Aly, MD, epidemiólogo clínico de la Universidad de Washington y autor principal de la investigación publicada en The Lancet Infectious Diseases.

El estudio ilustra el elevado número de muertes y pérdida de salud tras la hospitalización por COVID-19 o gripe estacional. Es fundamental señalar que los riesgos para la salud eran mayores después de los primeros 30 días de infección. Muchas personas piensan que han superado el COVID-19 o la gripe después de recibir el alta del hospital. Esto puede ser cierto para algunas personas. Pero nuestra investigación muestra que ambos virus pueden causar enfermedades de larga duración”, afirmó el experto.

El análisis estadístico abarcó hasta 18 meses después de la infección e incluyó una evaluación comparativa de los riesgos de muerte, admisiones hospitalarias y 94 resultados de salud adversos que involucran a los principales sistemas de órganos del cuerpo.

Los síntomas asociados con esta
Los síntomas asociados con esta “gripe prolongada” parecen estar más centrados en los pulmones (Cortesía Silanes)

“Una revisión de estudios anteriores sobre COVID-19 versus la gripe se centró en un conjunto limitado y a corto plazo de resultados de salud”, dijo Al-Aly, que trata a pacientes dentro del Sistema de Atención Médica VA St. Louis y es profesor asistente de medicina en la Universidad de Washington. “Nuestro novedoso enfoque comparó los efectos a largo plazo sobre la salud de una amplia gama de condiciones. Hace cinco años, no se me habría ocurrido examinar la posibilidad de una gripe prolongada. Una lección importante que aprendimos del SARS-CoV-2 es que una infección que inicialmente se pensaba que solo causaba una enfermedad breve también puede provocar a la enfermedad crónica. Esta revelación nos motivó a analizar los resultados a largo plazo de la COVID-19 frente a la gripe”, puntualizó.

“La gran respuesta es que tanto el COVID-19 como la gripe provocaron problemas de salud a largo plazo, y el gran momento fue darse cuenta de que la magnitud de la pérdida de salud a largo plazo eclipsaba los problemas que estos pacientes soportaron en la fase inicial de la enfermedad la infección. El riesgo general y la aparición de muerte, ingresos hospitalarios y pérdida de salud en muchos sistemas de órganos son sustancialmente mayores entre los pacientes con COVID-19 que entre aquellos que han tenido influenza estacional”, precisó el experto.

Y agregó: “La única excepción notable es que la gripe plantea mayores riesgos para el sistema pulmonar que el COVID-19. Esto nos dice que la gripe es más bien un virus respiratorio, como todos hemos pensado durante los últimos 100 años. En comparación, el COVID-19 es más agresivo e indiscriminado porque puede atacar el sistema pulmonar, pero también puede atacar cualquier sistema orgánico y es más probable que cause afecciones fatales o graves que afecten al corazón, el cerebro, los riñones y otros órganos”.

Los expertos analizaron los registros
Los expertos analizaron los registros médicos de 81.280 pacientes estadounidenses que fueron hospitalizados con Covid y 10.985 que fueron hospitalizados con influenza estacional (NIAID)

Respecto a ambos virus, el estado de vacunación de los pacientes no afectó los resultados. Los miembros de la cohorte COVID-19 fueron hospitalizados durante las eras pre-delta, delta y omicrón. Durante el período general del estudio de 18 meses, los pacientes que tenían COVID-19 enfrentaron un riesgo de muerte un 50% mayor que aquellos con influenza estacional. Esto correspondió a unas ocho muertes más por cada 100 personas en el grupo de COVID-19 que entre los que tenían gripe.

Aunque la COVID-19 mostró un mayor riesgo de pérdida de salud que la influenza estacional, la infección por cualquiera de los virus conllevaba un riesgo significativo de discapacidad y enfermedad. Los investigadores encontraron que COVID-19 exhibió un mayor riesgo en el 68% de las condiciones de salud examinadas en todos los sistemas de órganos (64 de los 94 resultados de salud adversos estudiados), mientras que la gripe se asoció con un riesgo elevado en el 6% de las condiciones de salud (seis de los 94 ) – principalmente en el sistema respiratorio.

Además, durante 18 meses, los pacientes con COVID-19 experimentaron un mayor riesgo de reingreso hospitalario, así como de ingreso en una unidad de cuidados intensivos (UCI). Por cada 100 personas en cada grupo, hubo 20 ingresos hospitalarios más y nueve ingresos en UCI más por COVID-19 que por gripe.

La investigación, publicada en The
La investigación, publicada en The Lancet Infectious Diseases, encontró que si bien los pacientes con Covid enfrentaban un mayor riesgo de muerte o reingreso hospitalario en los siguientes 18 meses, ambas infecciones conllevaban un riesgo significativo de discapacidad y enfermedad continuas (Crédito: Getty)

“Nuestros hallazgos resaltan la necesidad continua de reducir el riesgo de hospitalización por estos dos virus como una forma de aliviar la carga general de pérdida de salud en las poblaciones. Tanto para el COVID-19 como para la influenza estacional, las vacunas pueden ayudar a prevenir enfermedades graves y reducir el riesgo de hospitalizaciones y muerte. Optimizar la adopción de la vacunación debe seguir siendo una prioridad para los gobiernos y los sistemas de salud de todo el mundo. Esto es especialmente importante para las poblaciones vulnerables, como las personas mayores y las personas inmunodeprimidas”, detalló Al-Aly.

El doctor Ricardo Teijeiro infectólogo del Hospital Pirovano y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) explicó a Infobae los alcances de esta investigación: “Siempre tuvimos pacientes que se prolongan en todos los procesos. Cualquiera sea infeccioso. Tanto puede ser en una gripe, como puede ser en COVID, como puede ser en cualquier otra enfermedad respiratoria de otra etniología o una infección de piel. Nosotros hacemos por eso un seguimiento del paciente y vos entenderás que el médico tratante siempre le da el alta cuando considera que el paciente terminó de cursar la enfermedad”.

Y aclaró: “No la parte aguda solamente, sino la posibilidad de que se prolongue y que haga una complicación. Pero esto en casi todas las enfermedades se produce. A veces en las enfermedades respiratorias, como puede ser COVID o algún virus de la gripe agresivo, que produce de entrada alguna lesión del tejido del pulmón, sabemos que va a dejar más secuela o que se va a prolongar más en el tiempo. Es sólo eso de lo que habla esto y de lo que se trata esto, pero no es más de lo que vemos habitualmente”.

Población susceptible reduce riesgo de
Población susceptible reduce riesgo de complicaciones por influenza con transformación de hábitos y vacunación Foto : Cortesía Silanes

Francisco Nacinovich, jefe de infectología del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) y ex director y cofundador de INVERA (Investigación en Resistencia Antimicrobiana), precisó a Infobae que ya se sabía que hay toda una teoría de la inflamación crónica con estudios epidemiológicos hechos durante mucho tiempo, por ejemplo, en los países nórdicos.

“En Suecia y durante 50 años, se observó que los pacientes que tenían infecciones respiratorias, sobre todo neumonía, desarrollaban eventos cardiovasculares nuevos dentro de los primeros 5 años de diagnosticados. También hay un estudio en Canadá con pacientes que desarrollaban, dentro del primer año, eventos cardiovasculares como insuficiencia cardíaca”, afirmó el experto.

Y agregó: “Además, tras la pandemia, aprendimos el concepto de long COVID y ahora lo podemos proyectar como long Influenza, que de manera similar, afecta al sistema cardiovascular. De hecho, ya sabíamos, hace muchos años, que la vacuna antigripal previene el infarto, previene el ACV, previene otros eventos cardiovasculares, de la misma manera que otras medicaciones”.

Según detalló Nacinovich, esta afección tiene dos implicancias importantes: 1) un efecto en la fase aguda, en la que se estudia a aquellos pacientes hospitalizados por COVID o influenza severo y no se tiene en cuenta aquellos con enfermedad moderada o leve, que igualmente tienen efectos prolongados. O sea, que seguramente debe estar subestimado. Y 2) el rol de las vacunas, que además de tener un impacto en prevenir el evento agudo y sus complicaciones cuando se están desarrollando los síntomas o dentro del mes, tiene un impacto en prevenir las complicaciones a largo plazo”.

Las personas tenían un mayor
Las personas tenían un mayor riesgo de fatiga, problemas cardiovasculares, gastrointestinales y neurológicos

“Así, el efecto de las vacunas no es solamente para el evento agudo, sino también en lo que pasa más allá del episodio agudo. Una mirada inclusive que amplía lo que se llama la carga de la enfermedad, que no es solamente las consultas que demanda el Covid, la influenza, la neumonía, el estrés del sistema de salud, sino también lo que significa a largo plazo para el paciente y su entorno, los cuidados que necesita, tanto los que se internan como los que no, y después lo que demora una persona, sobre todo aquella que tiene enfermedades previas, en recuperar su estatus funcional pleno previo a la infección”, remarcó el especialista.

Riesgo posterior a la infección

En el estudio, tanto en la COVID-19 como en la gripe, más de la mitad de las muertes y discapacidades ocurrieron en los meses posteriores a la infección, a diferencia de los primeros 30 días, la última de los cuales se conoce como fase aguda.

“La idea de que la COVID-19 o la gripe son sólo enfermedades agudas pasa por alto sus efectos más amplios a largo plazo en la salud humana. Antes de la pandemia, tendíamos a menospreciar la mayoría de las infecciones virales considerándolas algo intrascendentes: ‘Te enfermarás y lo superarás en unos días’. Pero estamos descubriendo que no es la experiencia de todos. Algunas personas terminan con problemas de salud graves a largo plazo. Necesitamos despertar a esta realidad y dejar de trivializar las infecciones virales y comprender que son las principales causas de las enfermedades crónicas”, finalizó Nacinovich.

Paciente con gripa  -
Paciente con gripa - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro estudio convalidó similares resultados al mencionado. Científicos de la Universidad Queen Mary de Londres, en el Reino Unido, hicieron un estudio hace dos meses para dar una respuesta. Publicaron el trabajo en la revista especializada EClinicalMedicine de The Lancet.

En diálogo con Infobae, el doctor Adrián Ceccato, director del departamento de enfermedades infecciosas de la Asociación Latinoamericana del Tórax y del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de Barcelona, en España, había destacado el trabajo publicado, en el que descubrieron que las personas también pueden experimentar síntomas a largo plazo o “resfriados largos”, después de haber tenido infecciones que dan negativo en las pruebas de COVID-19.

Algunos de los síntomas más comunes del “resfriado largo” incluyeron tos, dolor de estómago y diarrea más de 4 semanas después de la infección inicial.

Giulia Vivaldi, autora principal del estudio, afirmó: “Nuestros hallazgos arrojan luz no sólo sobre el impacto de Covid prolongado en la vida de las personas, sino también de otras infecciones respiratorias. El desconocimiento, o incluso la falta de un término común, impide notificar y diagnosticar estas afecciones”.

A medida que avanza la investigación sobre el COVID largo, “debemos aprovechar la oportunidad para investigar y considerar los efectos duraderos de otras infecciones respiratorias agudas. Esas infecciones largas son tan difíciles de diagnosticar y tratar debido principalmente a la falta de pruebas diagnósticas y a que hay tantos síntomas posibles. Sólo por COVID largo se han investigado más de 200″, aclaró.