
La capacidad de asignar letras a los sonidos del habla correspondientes, o el procesamiento auditivo, es crucial para convertirse en un lector competente. Existe una variación sustancial en las capacidades de procesamiento fonológico debido, en parte, a influencias genéticas. Las diferencias individuales en el procesamiento también se han relacionado con estructuras cerebrales variadas, incluso dentro de un conjunto bien establecido de regiones del cerebro que respaldan ese procesamiento. Un grupo de científicos propuso que, el grado en que estas regiones muestran asimetrías hemisféricas en estructura y/o función, puede explicar las diferencias individuales en las habilidades lingüísticas.
El cerebro humano exhibe pronunciadas asimetrías. En la precisión del procesamiento fonológico estas regiones exhiben más actividad del hemisferio izquierdo que del derecho. Específicamente, estas tareas, por ejemplo, la elección de una rima, provocan una mayor actividad hacia la izquierda en las circunvoluciones supramarginal, frontal inferior, temporal superior y cingulada dorsal.
Recientemente un grupo de investigadores dirigidos por Mark Eckert en la Universidad Médica de Carolina del Sur, Estados Unidos, informó que dos teorías aparentemente opuestas sobre el procesamiento del lenguaje son correctas.
El estudio, publicado en la revista de acceso abierto PLOS Biology, muestra que una mayor asimetría del cerebro izquierdo puede predecir tanto un rendimiento promedio o superador en la capacidad de lectura, dependiendo de si el análisis se realiza en todo el cerebro o en regiones específicas.

Ser capaz de convertir con fluidez los símbolos escritos en sonidos del habla es un aspecto básico de la lectura que varía de persona a persona y es difícil para quienes poseen condiciones diferenciales, como la dislexia. Si bien las asimetrías estructurales entre los lados derecho e izquierdo del cerebro parecen estar relacionadas con esta capacidad, exactamente cómo sigue siendo un misterio.
Utilizando resonancias magnéticas estructurales en más de 700 niños y adultos, junto con una prueba de lectura de pseudopalabras y un método matemático llamado homología persistente, la nueva investigación de los especialistas de la Universidad de Carolina del Sur probó cómo dos teorías opuestas sobre cómo las asimetrías cerebrales deberían afectar el procesamiento fonológico podrían coincidir en los resultados.
Los investigadores desarrollaron una forma de determinar los niveles de asimetría cerebral a partir de las imágenes de resonancia magnética utilizando homología persistente. Descubrieron que cuando se consideraba la ubicación de la región más asimétrica de cada individuo, una mayor asimetría del cerebro izquierdo se relacionaba con una mejor capacidad de lectura de pseudopalabras. Esto apoya una hipótesis de lateralización cerebral.
Al mismo tiempo, encontraron que una mayor asimetría izquierda en regiones específicas, incluida una región de planificación motora llamada Área 8 de Brodmann y una región de monitoreo del rendimiento llamada cingulada dorsal, se asociaron con una capacidad de lectura promedio, lo que respalda una hipótesis de canalización. Cabe destacar que la capacidad de lectura de pseudopalabras no se relacionó consistentemente con las asimetrías en las regiones del cerebro que, no obstante, se sabe que son importantes para funciones específicas del lenguaje.

Sin embargo, para los especialistas queda por estudiar cómo las asimetrías estructurales izquierda/derecha del cerebro afectan otros tipos de habilidades de lectura e influyen en las funciones de una red lingüística izquierda. Eckert sugiere que sus hallazgos indican que, “a nivel de población, las asimetrías cerebrales estructurales están relacionadas con el desarrollo normal de una capacidad de procesamiento de sonidos del habla que es importante para establecer una lectura competente”.
En la medida en que las asimetrías estructurales tienen un papel causal en el desarrollo de las habilidades de procesamiento fonológico en lugar de reflejar la consecuencia del desarrollo atípico del lenguaje, “los resultados de este estudio sugieren la necesidad de replantear las explicaciones sobre cómo dichas asimetrías subyacen a la expresión de las habilidades del lenguaje oral y escrito”, indicaron los especialistas a modo de conclusión.
“Las hipótesis de lateralización cerebral y canalización pueden tener validez, pero a diferentes escalas de organización y función cerebral -advierte Eckert-. Un mayor grado de asimetría dentro del hemisferio izquierdo puede permitir un procesamiento fonológico más eficiente, quizás debido a una mayor especialización de dicho hemisferio. Las personas en riesgo de deterioro del procesamiento fonológico pueden tener una función relativamente preservada debido al desarrollo asimétrico de las regiones del cerebro que sirven para monitorear el desempeño”.
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