Cinco agrupaciones de familiares de opositores detenidos en Nicaragua advirtieron este martes que los calificativos que usó el lunes el dictador Daniel Ortega contra los presos políticos, a quienes llamó “hijos de perra de los imperialistas”, ponen en riesgo sus vidas.
“Expresamos nuestra indignación y preocupación por las lamentables palabras llenas de odio, perversidad y misoginia pronunciadas ayer (lunes) por Ortega”, manifestaron los familiares de los presos en un comunicado.
Asimismo, advirtieron de “las eventuales consecuencias que este discurso pueda tener sobre la vida e integridad” de los opositores detenidos.
“Preocupa que estos nuevos insultos sean interpretados de manera implícita como una ‘orden de ejecución’, para que funcionarios policiales y penitenciarios se sientan legitimados para llevar a efecto actos de venganza política contra personas presas”, agregaron.
Durante un acto en la Plaza de la Revolución, Ortega, reelegido el domingo para un cuarto mandato consecutivo en unos controversiales comicios, dijo que los opositores que están presos “son los hijos de perra de los imperialistas yanquis”, que Estados Unidos debería llevárselos, porque “no son nicaragüenses, no tienen patria”.

“Referirse a adversarios políticos como hijos de perra y apátridas parece tener el objetivo de profundizar la deshumanización de personas que se encuentran encarceladas y el respeto de sus derechos y libertades fundamentales”, señalaron los familiares.
En Nicaragua hay unos de 160 opositores detenidos (unos 120 desde las protestas contra Ortega de 2018 y 39 desde junio pasado), que, según esos grupos de familiares, no tienen derecho a un juicio justo, a recibir alimentos, medicamentos, ropa de abrigo o la visita de sus parientes de manera regular.
“Están en condiciones infrahumanas que están deteriorando gravemente su salud física”, alertaron y expresaron su temor de que el discurso del mandatario busque “justificar los abusos que se han cometido contra” los presos.
Entre los detenidos están siete aspirantes presidenciales de la oposición que son acusados por la Fiscalía de conspiración, socavar la soberanía, traición a la patria y lavado de dinero, entre otros delitos.

Ortega ganó las elecciones presidenciales del domingo pasado con el 75,92% de los votos sin rivales de peso, luego de que el tribunal electoral anulara tres partidos políticos que se proponían representar a la oposición.
El mandatario ha acusado a los opositores presos de “terroristas” y “criminales” que buscaban dar un golpe de Estado.
Ortega, en el poder desde 2007, y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, asumirán su nuevo mandato el próximo 10 de enero a la cabeza del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda).
Con información de AFP
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