Al menos cuatro muertos en un ataque contra una mezquita en el noroeste de Irán

Las autoridades responsabilizan a Washington y Tel Aviv por el atentado fatal en Huseiniye Azam, en Zanyán, donde además se registran al menos 26 heridos, mientras continúa la búsqueda de supervivientes y la atención a las víctimas

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Las operaciones de emergencia continúan en Zanyán, al noroeste de Irán, donde equipos de rescate buscan supervivientes y atienden a las víctimas tras un atentado que dejó al menos cuatro muertos y 26 heridos en un famoso recinto islámico. El ataque afectó a la mezquita de Huseiniye Azam, un templo de gran relevancia para la comunidad local, y se produjo en medio de una escalada de violencia en la región. Según publicó la agencia de noticias iraní ISNA y retomaron otros medios internacionales, las autoridades de Irán han responsabilizado a Estados Unidos e Israel por el atentado contra las instalaciones ubicadas en Zanyán.

El medio ISNA citó a fuentes informadas sobre los hechos, agregando que los fallecidos perdieron la vida como consecuencia de lo que describieron como un “ataque del régimen sionista-estadounidense contra un recinto administrativo de la mezquita”. Los heridos fueron trasladados a hospitales cercanos, mientras sigue el operativo de búsqueda y rescate dentro de la zona afectada. Las autoridades locales han destacado que la cifra de lesionados podría aumentar a medida que avanzan las labores de atención y que la situación de algunos pacientes es delicada.

La información compartida por ISNA y replicada por medios internacionales señala que la acción hacia la mezquita coincide con un contexto de tensión creciente, en el que Israel ha informado sobre varios ataques dirigidos a infraestructuras vinculadas a Irán. El Ejército israelí anunció el mismo martes haber realizado una nueva ronda de bombardeos en Teherán, capital iraní, especialmente sobre instalaciones militares y de producción de armamento. En el marco de esos ataques, se han registrado interrupciones del suministro eléctrico en diferentes zonas de la ciudad, aunque hasta el momento no se ha precisado el número de posibles víctimas o lesionados.

De acuerdo con el comunicado difundido a través de plataformas oficiales por el Ejército de Israel, los objetivos alcanzados en Teherán incluyen una fábrica involucrada en la preparación de ojivas de misiles balísticos, así como complejos destinados a la investigación y el desarrollo de componentes para armas avanzadas. El Ejército también informó haber impactado una planta dedicada a misiles antitanque, misiles tierra-aire miniatura y otros sistemas de armamento, además de posiciones de lanzamiento de misiles antiaéreos. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han confirmado que mantienen los ataques sobre distintas instalaciones estratégicas consideradas como amenazas a su seguridad nacional.

El alcance de los ataques no se ha limitado únicamente a la capital. Autoridades de la provincia de Isfahán reportaron agresiones contra zonas militares situadas en el centro del país, de acuerdo con información recabada por la agencia de noticias Fars. Según consignó este medio, los operativos han afectado instalaciones clave del sistema militar iraní, elevando la preocupación entre las autoridades locales ante el riesgo de nuevos incidentes en otros puntos del territorio.

En el marco de la ofensiva que Irán enfrenta, se han confirmado por parte de las autoridades más de 2.000 muertos como consecuencia de los bombardeos y ataques recientes, tal como recogieron medios locales. Entre las víctimas figuran personalidades de alto rango, incluidos el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, así como los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib. También han fallecido mandos importantes de las Fuerzas Armadas y directivos de otros organismos de seguridad nacional, lo que ha provocado una crisis institucional adicional para el gobierno iraní.

Según informaron las agencias ISNA y Fars, el contexto actual ha derivado en una intensificación de las medidas de seguridad tanto en la región de Zanyán como en otras áreas estratégicas de Irán. Las autoridades locales han anunciado la implementación de controles adicionales y han instado a la población a informar sobre cualquier hecho sospechoso. El gobierno de Irán mantiene abierta la investigación sobre los hechos y continúa coordinando la atención a los heridos y familiares de las víctimas.

El entorno internacional observa con atención este nuevo episodio de violencia, que revive las tensiones históricas entre Irán, Estados Unidos e Israel. Las autoridades iraníes han reiterado su postura sobre la implicación extranjera en los ataques, mientras algunos representantes militares israelíes han reafirmado su intención de enfrentar cualquier amenaza identificada contra su territorio, según han compartido en sus comunicados oficiales.

El impacto del atentado en la mezquita de Huseiniye Azam y los posteriores ataques a infraestructuras militares marcan una nueva etapa del conflicto regional, caracterizada por la multiplicación de acciones directas en territorio iraní y la escalada de consecuencias humanas y materiales.