La paralización del Departamento de Seguridad Nacional bate el récord de duración del cierre parcial de gobierno

Crisis en la financiación federal provoca caos en aeropuertos estadounidenses y deja sin sueldo a miles de agentes de seguridad, mientras la Casa Blanca busca soluciones urgentes y el Congreso permanece dividido, según autoridades y fuentes oficiales

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La ausencia de agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) ha alcanzado cifras superiores al 12% de la plantilla, con más de 3.560 empleados ausentes en un solo día, según información proporcionada por la portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Lauren Bis. El viernes se registró el nivel más alto de ausencias desde el inicio del cierre parcial del gobierno, superando los valores anteriores y generando un impacto directo en el funcionamiento de los aeropuertos a nivel nacional. Este dato refleja las consecuencias de la crisis de financiación que atraviesa el Departamento de Seguridad Nacional, cuya duración ya ha batido el récord de un cierre parcial de gobierno, de acuerdo con información reportada por diversas autoridades y consignada por medios estadounidenses.

Según detalló la fuente original, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos cumplió este domingo 44 días operando bajo un cierre parcial de gobierno federal, convirtiéndose en la agencia del país que más tiempo ha sido afectada por una situación de este tipo. La interrupción de fondos ha derivado en problemas generalizados en los aeropuertos, donde el caos se extiende por la falta de personal suficiente para cubrir todos los puestos de revisión, afectando tanto la seguridad como la fluidez de los controles para pasajeros.

El medio informó que, ante este escenario, el presidente Donald Trump ordenó la intervención de las fuerzas antimigración, especialmente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), con el objetivo de apoyar en las labores de control en los aeropuertos. Esta medida surge como respuesta a la ausencia de miles de agentes de la TSA, quienes no han recibido salario desde hace mes y medio, lo que ha provocado que muchos opten por no presentarse a trabajar.

Distintas fuentes citadas por el medio señalaron que el Senado de Estados Unidos había aprobado un acuerdo inicial orientado a restablecer la financiación; sin embargo, este incluía recortes precisamente destinados a las fuerzas del ICE y no prosperó en la Cámara de Representantes. El presidente y líder republicano de la Cámara, Mike Johnson, se refirió a la propuesta como “una broma”, y la instancia ni siquiera llegó a iniciar el proceso de votación sobre el proyecto proveniente del Senado.

En su lugar, la Cámara de Representantes resolvió aprobar un proyecto de financiación temporal que, según el reporte, es muy similar a uno ya elaborado y rechazado anteriormente por la mayoría republicana en el Senado. El medio subrayó que este proyecto cuenta con escasas posibilidades de avanzar en la cámara alta, lo que prolonga la incertidumbre política y administrativa.

Miles de agentes de la TSA han optado por mantenerse en sus puestos pese a no percibir salario. Otros varios miles se han ausentado, incrementando la presión sobre los aeropuertos y propiciando la incorporación de personal del ICE, medida que ha generado cuestionamientos entre algunos sectores. La Casa Blanca, de acuerdo con el reporte, ha intentado sortear al Congreso mediante la firma de un memorando presidencial el pasado viernes, en el que se ordena al Departamento de Seguridad Nacional recurrir a los recursos declarados el año anterior para pagar a los empleados de la TSA. No obstante, la aplicación de esta orden se anticipa como compleja y, hasta el momento, los trabajadores afectados continúan sin recibir su sueldo.

La prolongación de la parálisis impacta no solo en el normal desarrollo de las operaciones aeroportuarias, sino también en la vida de miles de empleados federales que permanecen sin ingresos. El récord de ausencias registrado este viernes refleja la profundidad de la crisis e ilustra las dificultades para mantener el funcionamiento de uno de los sectores más críticos en materia de movilidad y seguridad nacional.

Toda esta situación se encuentra enmarcada en un contexto político caracterizado por la falta de entendimiento entre las cámaras legislativas y el Ejecutivo. El medio detalló que hasta la fecha no existe un acuerdo entre ambas instancias para resolver la crisis, lo que contribuye a la persistencia de los problemas en los aeropuertos y a la incertidumbre para los trabajadores federales involucrados.