Los precios de las importaciones en EEUU repuntan un 1,3% antes de la guerra, niveles no vistos desde 2022

El coste de los bienes procedentes del exterior registró en febrero el avance más marcado en casi dos años, impulsado por el salto en combustibles, según el Departamento de Trabajo, mientras la tensión en Oriente Próximo amenaza con nuevos aumentos

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El precio de los combustibles y lubricantes importados en Estados Unidos repuntó un 3,8% en febrero, después de haber registrado una disminución del 1,2% en enero, mientras el sector energético global enfrenta un escenario de inestabilidad debido a las recientes tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán. Esta subida en el coste de la energía no refleja aún el impacto derivado de la ofensiva estadounidense-israelí sobre Irán, que ha impulsado a su vez un alza generalizada en los precios energéticos a nivel mundial. Según informó el Departamento de Trabajo de Estados Unidos y reportó el medio de comunicación que proporcionó los datos, el encarecimiento de estos productos ya había comenzado antes del conflicto, anticipando un escenario de mayor presión inflacionaria.

El Departamento de Trabajo de Estados Unidos indicó que los precios de las importaciones subieron un 1,3% en febrero, alcanzando el mayor aumento mensual desde marzo de 2022, mes que estuvo marcado por el efecto de la invasión rusa de Ucrania. De acuerdo con el medio original, este incremento mensual representa una aceleración respecto a los meses precedentes, tras subas del 0,6% en enero y del 0,1% en diciembre, reflejando una tendencia al alza sostenida en los costos de importación. Los datos publicados detallan que el incremento interanual en el costo de las importaciones también se situó en el 1,3% respecto a febrero del año anterior.

El informe del Departamento de Trabajo mostró que no solo los productos energéticos han encarecido el comercio internacional estadounidense. Según consignó el medio, los bienes importados no ligados al sector de combustibles también acumularon un aumento del 1,1% en febrero. Este grupo había registrado una subida del 0,8% en enero. Este comportamiento se observó en múltiples categorías de productos, lo que indica una presión general sobre los precios en el ámbito importador, previo al impacto de las últimas fluctuaciones en mercados energéticos provocadas por la crisis en Oriente Próximo.

En lo referente a las exportaciones estadounidenses, los datos oficiales evidenciaron que los precios aumentaron un 3,5% en febrero respecto a enero, manteniendo una tendencia ascendente similar a la registrada en meses anteriores. El medio detalló que en enero el aumento fue del 2,7% y en diciembre del 1,5%, por lo que el repunte en febrero supone una aceleración en la subida de precios que afecta tanto a importaciones como a exportaciones.

El Departamento de Trabajo subrayó también los efectos que los acontecimientos recientes en Oriente Próximo ya han comenzado a provocar en los mercados mundiales de energía. El petróleo ha experimentado una escalada de precios, después de que el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del crudo global, se viera prácticamente paralizado a raíz de la ofensiva estadounidense-israelí sobre Irán. Según reportó el medio, dicha paralización contribuye a aumentar la incertidumbre y presiona aún más el alza de precios en mercados energéticos internacionales.

En comparación con periodos previos, el comportamiento observado en febrero muestra que la economía estadounidense experimenta una presión inflacionaria renovada desde el exterior, motivada esencialmente por factores geopolíticos y la reactivación de la demanda energética internacional. Los datos del Departamento de Trabajo recogen el efecto acumulativo de aumentos en los precios de los combustibles y en otros productos importados, en un contexto donde los impactos completos de las recientes tensiones bélicas aún no se reflejan por completo en las estadísticas oficiales.

El seguimiento de estas cifras, según advirtieron desde el Departamento de Trabajo y según informó el medio, será determinante para evaluar el alcance de nuevas subidas en los precios tanto de importaciones como de exportaciones, ya que la volatilidad internacional y las restricciones logísticas derivadas de crisis bélicas suelen amplificar los movimientos alcistas en los mercados. La expectativa está puesta en los próximos informes, que podrían recoger de forma más completa el impacto de estas tensiones geopolíticas en los precios de la energía y en el comercio internacional vinculado a Estados Unidos.