Cultura cifra en 117 las bajantes que causan las filtraciones en la BNE, origen del aumento a 8 millones de la reforma

La intervención urgente en la principal sede bibliográfica española se ha visto complicar tras hallarse que el sistema de evacuación, con 117 tuberías internas deterioradas, es la causa de humedades, según el Ministerio, que reorientó así el financiamiento

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“Los arquitectos nos dijeron que el problema no era la cubierta sino las bajantes”, declaró Jordi Martí Grau, secretario de Estado de Cultura, ante la Comisión de Cultura del Congreso. La raíz de las filtraciones de agua que afectan desde 2023 a la sede madrileña de la Biblioteca Nacional de España (BNE) no se encontraba en el tejado, sino en las 117 tuberías verticales que recorren el edificio, explicó Martí Grau según consignó el medio original. A partir de este diagnóstico técnico, el Ministerio de Cultura orientó el grueso del presupuesto de intervención a solucionar un problema de evacuación de agua cuya gravedad no se había previsto inicialmente.

De acuerdo con la información publicada, el Ministerio de Cultura calculó que el total de bajantes, cuya antigüedad y deterioro han originado las filtraciones, se eleva a 117 en todo el edificio. Esta cifra fue determinante para que el organismo elevara el presupuesto de la obra de reforma, pasando de los 1,9 millones de euros aprobados inicialmente en 2023 a un total de 8 millones de euros dedicados a reparar el conjunto del sistema hidráulico. Según informó el medio, la decisión de reorientar la financiación responde al objetivo prioritario de asegurar la conservación de los fondos documentales y bibliográficos de la BNE, algunos de los cuales cuentan con siglos de antigüedad y se almacenan en áreas potencialmente vulnerables a las filtraciones.

El origen del problema reside en que la estructura original de evacuación de aguas pluviales dispone de esas 117 bajantes, que van de la cubierta hasta el suelo e implican un recorrido interno complejo. Según remarcó Martí Grau en su intervención, en el momento inicial de diagnóstico se creyó que las filtraciones procedían de un defecto en la impermeabilización de cubiertas. Por ello, a finales de 2023 el Consejo de Ministros dio luz verde a una intervención de emergencia por un importe de 1,9 millones de euros destinada a reparar la impermeabilización tanto en la sede central de Madrid como en la de Alcalá de Henares.

No obstante, tal como detalló el Ministerio y ratificó el secretario de Estado, posteriores estudios arquitectónicos concluyeron que la causa principal del fallo estructural no se encontraba en la cubierta, sino en la red de bajantes que, con el paso del tiempo, había perdido su estanqueidad original. De este modo, el agua pluvial infiltraba las plantas y llegaba incluso a los sótanos del edificio, afectando no solo la estructura sino también los depósitos donde se custodian libros y documentos históricos.

El medio original reportó que Jordi Martí Grau subrayó que la remodelación en curso supone realizar “una obra que no se va a ver”, ya que el público no advertirá cambios estéticos, pero sí quedará resuelto uno de los “problemas centrales” de la Biblioteca Nacional, garantizando así la integridad de sus colecciones. El secretario de Estado confirmó que, como consecuencia de la urgencia y la magnitud del daño detectado, el Ministerio anuló el plan original de reforma estética para destinar todos los recursos disponibles a la reparación hidráulica.

“Vamos a hacer una obra que no se va a ver, pero resolverá uno de los problemas centrales de la BNE”, afirmó Martí Grau en el Congreso, reiterando que la prioridade es “garantizar la conservación de los fondos centenarios de la institución y evitar que los sótanos vuelvan a inundarse por la mala evacuación de aguas pluviales”. El medio mencionó que la reforma permitirá dejar la BNE “exactamente igual que estaba antes de empezar las obras, pero tendrá resuelto uno de los problemas centrales que tenía la entidad, que era la pérdida de aguas pluviales y la remodelación de las zonas subterráneas”.

Según publicó el Ministerio de Cultura en noviembre de 2024, la ampliación del presupuesto a 8 millones de euros fue aprobada tras descubrir el alcance del problema estructural relacionado con el sistema de evacuación de aguas. El intervento afecta tanto a la sede central de la BNE en Madrid como a la de Alcalá de Henares. Ambas localizaciones presentaban riesgo de filtraciones y acumulación de agua en áreas que resguardan patrimonios bibliográficos y archivísticos.

La intervención actual apunta a restaurar no solo la funcionalidad del sistema de evacuación pluvial, sino también a prevenir futuras incidencias que pudieran poner en peligro tanto el edificio histórico como sus valiosos fondos. Según informó el Ministerio y comunicó el medio citado, la decisión de cancelar cualquier actuación ornamental en favor de una reparación estructural resultó de la evaluación de riesgos realizada por técnicos y responsables de la conservación.

La urgencia con la que se desplegó la actuación tiene su origen en el auge de filtraciones y goteras detectadas en los últimos meses, lo que motivó que el propio Ministerio comunicara la necesidad de atender de inmediato el fallo y blindar la seguridad de instalaciones y colecciones. Según consignó el medio, el secretario de Estado insistió en que estos trabajos eran imprescindibles para evitar inundaciones y daños irreparables en los sótanos donde se almacenan documentos antiguos.

El despliegue de medios y recursos económicos se enmarca en la estrategia del Ministerio de Cultura para asegurar a largo plazo la preservación de uno de los centros bibliográficos más relevantes del país. Al redirigir el financiamiento y abordar la causa estructural de las filtraciones, las autoridades buscan garantizar que instalaciones críticas como la BNE puedan seguir cumpliendo su función como custodios del patrimonio cultural español.