Medicina intensiva urge en el Senado a reforzar las plantillas y recursos de las UCI

El responsable de SEMICYUC reclamó en la Comisión de Sanidad incorporar más profesionales, ampliar instalaciones y aumentar la inversión tecnológica para garantizar la seguridad y la calidad de la atención ante la creciente demanda en cuidados críticos en España

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La carencia de homogeneidad en los modelos de atención de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y la existencia de hospitales sin este tipo de servicios fueron señaladas durante la comparecencia del presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), José Garnacho, en la Comisión de Sanidad del Senado. Según informó el medio, Garnacho reclamó la necesidad de reforzar las plantillas, incrementar el número de camas disponibles y destinar recursos adicionales a las UCI para hacer frente a la creciente complejidad y demanda en la atención a pacientes críticos en España.

Tal como publicó la fuente, Garnacho expuso las líneas de trabajo e investigación que desarrolla la SEMICYUC y enfatizó los principales retos de la especialidad de Medicina Intensiva en el país. Durante su intervención, insistió en que España presenta una dotación de camas en cuidados intensivos inferior a otros países europeos. De acuerdo con los datos presentados durante la sesión, España dispone de 18,8 camas de UCI por cada 100.000 habitantes, mientras que Alemania alcanza las 28,1; Francia, 27,2; y Chequia, 44,9.

Garnacho remarcó ante los senadores que la incorporación de intensivistas en programas de respuesta rápida permitió reducir la mortalidad hospitalaria en un 30 por ciento, según reportó el medio. Este resultado pone en evidencia la eficacia de los equipos liderados por médicos especialistas en cuidados críticos, aunque, como puntualizó el presidente de la SEMICYUC, persisten dificultades para cubrir las plantillas mínimas y las guardias en numerosos servicios en todo el territorio nacional.

La Comisión de Sanidad escuchó también la petición de crear una especialidad de Enfermería en Críticos, Urgencias y Emergencias, lo que, según detalló Garnacho y recogió el medio, permitiría mejorar la calidad y seguridad de la atención al paciente crítico, reforzar la capacidad de respuesta del sistema sanitario y contar con recursos suficientes frente al aumento de la complejidad asistencial.

Por otro lado, el presidente de la SEMICYUC solicitó que se invierta en equipamiento para las UCI y que todos los servicios cuenten con sistemas de información clínica que faciliten una atención más eficiente. De acuerdo con lo publicado por la fuente, también propuso mejorar la ratio médico-paciente en estos servicios y eliminar las guardias de 24 horas para los profesionales, señalando que estas jornadas prolongadas incrementan el riesgo de errores y propician altos niveles de estrés laboral.

En palabras del propio Garnacho, “ningún profesional puede minimizar su margen de error tras haber trabajado sin descanso 24 horas seguidas”. El presidente de la SEMICYUC, enfatizó el medio, pidió apoyo a los senadores para abordar el desgaste profesional, aludiendo a la necesidad de permitir que los trabajadores compaginen su vida laboral y personal sin que esto afecte su salario o bienestar.

Durante la sesión también se abordó la necesidad de actualizar la formación académica, según reportó el medio. Garnacho reclamó que la Medicina Intensiva se incluya en los planes de estudio del Grado de Medicina y que el programa formativo de la especialidad, que no ha sido renovado desde 1996, reciba una revisión y actualización. Asimismo, destacó la importancia de la investigación, argumentando que la falta de inversión en este ámbito frena el avance de la disciplina.

En el encuentro, la Comisión de Sanidad conoció los resultados recientes del Plan Nacional de Resucitación Cardiopulmonar (RCP), gestionado por la SEMICYUC. Según consignó el medio, desde 2015 hasta 2025 se formaron más de 160.000 personas en soporte vital y manejo de desfibriladores semiautomáticos. En ese mismo periodo, el plan capacitó a más de 25.000 profesionales de Medicina y Enfermería de diversas especialidades en soporte vital avanzado e inmediato, lo que, según el propio Garnacho, supone una mejora en la respuesta ante emergencias y en la calidad de la atención a pacientes en situación crítica.

Garnacho expuso que la modernización tecnológica alcanzada en las UCI se vincula a una creciente presión asistencial y a una mayor demanda de servicios, lo que conlleva el riesgo de sobrecargar los recursos y acentuar el estrés sobre los trabajadores sanitarios. El responsable de la SEMICYUC trasladó la idea de que el cuidador también precisa protección y apoyo, solicitando acciones que permitan a los profesionales del sector conciliar su actividad con su vida personal.

Durante su intervención, el especialista de la SEMICYUC insistió en la urgencia de adoptar medidas para sostener la calidad y la seguridad de la atención ante la tendencia ascendente en la demanda de cuidados críticos en España. La necesidad de inversión, tanto en equipamiento como en recursos humanos y formación, centró las demandas presentadas por Garnacho durante la comparecencia recogida por el medio.