El CDN acoge la obra 'Utopía en llamas' contra la trata de mujeres y "los hombres que la hacen posible"

Una nueva propuesta teatral explora la explotación sexual, evidenciando la responsabilidad de quienes mantienen estas redes criminales, según sus creadoras. A través de relatos crudos, invita al público a cuestionar la complicidad social que normaliza esta realidad

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El montaje teatral "Utopía en llamas" propone un ejercicio de empatía incómoda al mostrar cómo el público puede identificarse con los denominados "puteros", clientes de la industria de la prostitución. Según explicó la dramaturga Alda Lozano en una rueda de prensa recogida por el Centro Dramático Nacional (CDN), la obra revela cómo, a través del humor y la normalización, la sociedad tiende a trivializar delitos relacionados con la trata de mujeres y niñas. Lozano señaló que el aspecto más revelador de la pieza es la capacidad de los espectadores para reírse y conectar con personajes que actúan como verdugos.

El CDN ha programado el estreno de "Utopía en llamas" para el 20 de marzo en el Teatro María Guerrero, según detalló el propio CDN. La dirección corre a cargo de Concha Delgado y Sandra Ferrús, con un texto original de Lozano, quien también interpreta sobre el escenario. Tal como consignó el CDN, la puesta en escena traslada a los asistentes al interior de "Utopía", un local situado en el kilómetro cinco de la carretera del polígono, donde se desarrolla una narrativa en formato de collage sobre la trata de mujeres y niñas.

El enfoque elegido por el equipo creativo se aleja de los estereotipos tradicionales sobre la explotación sexual y sitúa el énfasis en quienes sostienen y posibilitan estas redes criminales: los hombres que frecuentan estos locales. Según publicó el CDN, Ferrús comentó que el objetivo primordial ha sido destacar el papel de los hombres como responsables directos de la existencia de estas redes ilícitas. Las directoras subrayaron que estos clientes son individuos comunes, cercanos y presentes en la vida cotidiana, lo que, según explicó Delgado, resulta esencial para fomentar la reflexión en torno a la responsabilidad social.

De acuerdo con el CDN, la historia de "Utopía en llamas" transcurre en distintos ambientes del club. Los espacios escenográficos varían entre zonas dedicadas a la diversión, como fiestas y bailes, y otras inspiradas en escaparates en los que la acción permanece oculta a la vista del público. Los espectadores no ocupan butacas convencionales, sino una variedad de sillas, sillones y taburetes que evocan la familiaridad de cualquier hogar, subrayando el mensaje de cercanía y cotidianidad de los personajes.

En la obra, las trayectorias de las mujeres víctimas comparten un denominador común: la pobreza. Lozano, responsable del texto, interpreta a todas las mujeres esclavizadas en "Utopía", utilizando su propio acento y aspecto físico, mostrando al mismo tiempo su situación privilegiada de nacimiento y la realidad de quienes se ven forzadas a prostituirse. Ha expresado que su intención es sacar a la luz la invisibilidad de estas mujeres y examinar cómo determinadas prácticas son normalizadas y ellas, a su vez, silenciadas y ocultadas.

El elenco masculino, compuesto por Roberto Hoyo, Jorge Machín, Rafa Núñez, Txabi Pérez y José Juan Rodríguez, representa a los distintos perfiles de clientes que acuden al local. Rodríguez explicó, según reportó el CDN, que existe una variedad de tipos entre quienes sostienen estos lugares, y señaló que, aunque el feminismo avanza en la lucha contra la trata y la explotación sexual, estos espacios representan un reducto donde perdura una visión tradicional de la masculinidad.

El desarrollo escenográfico adopta el formato de collage para mostrar una "tragedia contemporánea", según la definición del CDN, ofreciendo distintos escenarios dentro del club de carretera. La obra invita a cuestionar y analizar la complicidad social en torno a la explotación sexual y sugiere que la presencia de estos clientes en el día a día contribuye directamente al mantenimiento de la trata.

Durante el proceso de ensayos y encuentros con la prensa, Lozano manifestó que el personaje de la mujer actúa casi como una narradora, encargada de visibilizar a las víctimas y confrontar al público con la dificultad de identificar la complicidad en comportamientos aparentemente inofensivos. "Yo quería contar la historia de estas víctimas, que son invisibles, y de cómo normalizamos unas prácticas y las escondemos a ellas", declaró la autora, según recogió el CDN.

La propuesta escénica pretende diferenciarse de otras representaciones de la trata, evitando los clichés y desplazando el foco desde las víctimas hacia quienes, con su presencia e indiferencia, sostienen estas redes. El montaje invita a preguntarse por las responsabilidades individuales y colectivas respecto a la explotación sexual de mujeres y niñas, una problemática que, según las creadoras, permanece en gran medida oculta pero es sostenida por la normalización y la cercanía con los responsables.

El CDN ha decidido organizar la escenografía de manera que el espacio físico también sirva como recordatorio de la cotidianeidad y la participación social. Sillas, sillones y taburetes diferentes evocan escenarios domésticos, haciendo que la barrera entre el espacio teatral y la vida real se desdibuje, según reflejan los elementos destacados por el Centro Dramático Nacional.

La apuesta del CDN con "Utopía en llamas" apunta a desencadenar reflexiones sobre la complicidad y los mecanismos sociales que permiten la persistencia de la trata de personas en la actualidad. La narrativa integrada por testimonios, actuaciones y la disposición del público busca mantener la atención en los patrones sociales que contribuyen a esta problemática, exponiendo la difícil barrera entre la empatía y la normalización de delitos que afectan la vida de las mujeres más vulnerables.