El presidente de transición nombra como primer ministro al jefe del organismo anticorrupción de Madagascar

Tras la destitución de todo el gabinete malgache, Michael Randrianirina designa a Mamitiana Rajaonarison para encabezar el nuevo Ejecutivo, asignándole el desafío de reestructurar el poder político en medio de crisis y demandas públicas de transparencia

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Tras la reciente destitución de todo el gabinete de Madagascar, Michael Randrianirina ha encargado a Mamitiana Rajaonarison la responsabilidad de reestructurar el poder político como nuevo primer ministro, enfrentando el reto de formar un Ejecutivo en medio de crisis institucional y demandas ciudadanas por transparencia. Según informó la agencia Europa Press, el nombramiento ocurrió pocos días después de que Randrianirina cesara a la totalidad del anterior gobierno malgache, sin detallar públicamente las razones para esa decisión.

El anuncio fue comunicado por la Presidencia de Madagascar a través de redes sociales, según publicó Europa Press, destacando que Rajaonarison, quien hasta ese momento ejercía como jefe del organismo anticorrupción del país, ahora asume como primer ministro en un contexto marcado por inestabilidad política. En su mensaje, Randrianirina afirmó: “Depende de usted y del nuevo Gobierno aplicar las políticas gubernamentales. Tanto yo como el pueblo malgache exigimos resultados rápidos y precisos”. También subrayó que el criterio para elegir a Rajaonarison para el puesto tuvo que ver con su "honestidad" y "valentía".

El medio Europa Press consignó que Randrianirina asumió la presidencia de transición tras el golpe de Estado ocurrido en octubre de 2025, cuando se produjo la destitución del presidente electo, Andry Rajoelina. La salida forzada de Rajoelina se produjo en un escenario de protestas masivas y represión. La intervención del nuevo mandatario, con respaldo militar del Centro de Administración de Personal del Ejército (CAPSAT), resultó definitiva durante las manifestaciones antigubernamentales. De acuerdo con Europa Press, Rajoelina, quien había sido reelegido en las disputadas elecciones de 2023, permanecía en paradero desconocido tras conocerse informaciones sobre su posible evacuación en un avión francés.

Randrianirina no detalló públicamente las razones para la remoción del ex primer ministro Herintsalama Rajaonarivelo ni de los demás miembros del Ejecutivo, limitándose a señalar que se trató de parte de un proceso de “refundación” institucional tras la caída de Rajoelina. En su declaración recogida por Europa Press, el presidente de transición explicó que Rajaonarison tiene la tarea de encabezar la formación del nuevo gabinete y deberá encargarse de ejecutar las políticas prioritarias del Estado.

Según reportó Europa Press, la situación política en Madagascar continúa caracterizándose por una alta inestabilidad. El país ha vivido repetidos golpes de Estado desde que obtuvo la independencia de Francia en 1960, con disturbios recientes que han visibilizado la insatisfacción de amplios sectores de la población ante la gestión gubernamental, la falta de acceso a servicios esenciales y la percepción de corrupción. Las protestas, reprimidas por fuerzas de seguridad bajo el gobierno de Rajoelina, han generado una crisis institucional amplia cuya resolución depende de la capacidad del nuevo Ejecutivo para lograr resultados tangibles rápidamente.

El perfil de Mamitiana Rajaonarison, hasta el momento vinculado a la lucha contra la corrupción desde la jefatura del organismo anticorrupción malgache, plantea expectativas sobre las prioridades de la nueva administración, en especial en cuanto a la transparencia y la respuesta a las demandas sociales, detalló Europa Press. La presidencia de transición ha insistido en la urgencia de consolidar una nueva estructura de gobierno capaz de responder al reclamo de cambio por parte de la sociedad.

El actual contexto en Madagascar, tal como reportó Europa Press, refleja también la persistencia de divisiones políticas profundas. Rajoelina, removido por la fuerza, no ha reconocido la legitimidad de las acciones recientes y continúa considerándose presidente malgache. Su posición añade un elemento de incertidumbre a una coyuntura nacional marcada por la falta de estabilidad y la desconfianza en las instituciones políticas.

Ante este panorama, la comunidad nacional e internacional observa los próximos pasos del gobierno de transición encabezado ahora por Rajaonarison, cuyas acciones estarán bajo permanente escrutinio dada la insistencia pública en la transparencia, la honestidad y la eficacia en el manejo del poder político.