Marta Fernández, mujer de Jaime Martínez-Bordiú, resta dramatismo al Pazo de Meirás: "Contabamos con ello"

Tras la confirmación judicial que otorga al Estado la propiedad de Meirás, la familia Franco asume el final de su vínculo privado, mientras Marta, esposa de Martínez-Bordiú, asegura que el resultado era previsible y no genera inquietud

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La familia Franco reconoce internamente que la etapa del Pazo de Meirás como residencia privada ha llegado a su fin, después de que la justicia confirmara que el inmueble gallego es propiedad del Estado y cerrara de manera definitiva la posibilidad de revertir la expropiación. Así lo transmitió Marta Fernández, esposa de Jaime Martínez-Bordiú, al señalar que el resultado de la batalla judicial estaba dentro de sus previsiones y que no representa un motivo de inquietud. Según consignó El Mundo, la reciente resolución del Tribunal Supremo elimina cualquier opción legal para que la familia recupere el emblemático edificio, tras años de conflictos y recursos en distintas instancias judiciales.

La decisión del Tribunal Supremo implica que la propiedad del Pazo de Meirás no volverá a los descendientes de Francisco Franco, sino que se consolida como patrimonio público bajo administración estatal. De acuerdo con El Mundo, esta sentencia otorga al Estado la titularidad definitiva del inmueble y refuerza su uso con fines institucionales, según las autoridades correspondientes. En este contexto, la familia asume la imposibilidad de disponer del pazo como residencia particular, una circunstancia que marca el cierre de una etapa iniciada tras la muerte del dictador.

En medio del interés mediático que ha generado el caso, Marta Fernández rompió su habitual discreción para abordar cómo afrontan la resolución judicial. Tal como informó El Mundo, Fernández respondió brevemente al ser consultada por el ambiente en la familia Franco tras el fallo del máximo tribunal. Según sus palabras, todo está “bien”, y enfatizó que el desenlace ya era esperado desde hace tiempo. Ante la pregunta de si la sentencia les había resultado sorpresiva, Fernández fue directa: “No, no. Contábamos con ello”. De esta manera, dejó en claro que los herederos de Franco habían asumido la posibilidad de perder el inmueble y que la noticia no provocó sobresaltos.

El proceso judicial por la titularidad del Pazo de Meirás ha tenido un amplio recorrido y devolvió a la familia Franco al centro de la escena pública. Desde que el Estado inició las acciones legales para reclamar la propiedad, los descendientes de Franco presentaron una serie de recursos para oponerse a la expropiación. Según publicó El Mundo, la resolución del Tribunal Supremo representa el final de esas acciones legales y agota las vías ordinarias para reclamar la devolución del pazo, situado en Galicia.

El fallo del alto tribunal apunta a garantizar un destino público para el Pazo de Meirás, consistente con su valor histórico y patrimonial. El inmueble había sido cedido a Francisco Franco en 1938, durante la Guerra Civil, y desde entonces permaneció bajo control familiar hasta que el proceso judicial iniciado en los últimos años dio lugar a la intervención estatal. El Mundo detalló que las autoridades consideran este desenlace como la culminación de un largo contencioso, en el que los argumentos estatales prevalecieron sobre los reclamos particulares de los herederos de Franco.

Tras la sentencia, parte de la atención se focalizó en el impacto que podría tener la decisión en el entorno de los Franco. Por primera vez desde el inicio de la controversia, una integrante vinculada a la familia, en este caso Marta Fernández, ofreció una declaración que contrasta con el silencio previo adoptado ante los medios. Según reflejó El Mundo, sus palabras buscan transmitir calma y normalidad ante el cambio de situación jurídica y la adscripción definitiva del inmueble al patrimonio público.

El litigio sobre el Pazo de Meirás generó debates tanto jurídicos como sociales. La cuestión de la titularidad del inmueble formó parte de una discusión más amplia sobre la gestión de bienes vinculados al franquismo y el papel del Estado en la preservación de su valor histórico. Según El Mundo, la resolución judicial sienta un precedente para futuros casos relacionados con la recuperación de patrimonio público transferido a privados durante el siglo XX.

Hasta esta declaración de Marta Fernández, la familia Franco había evitado pronunciamientos públicos de relieve tras la última decisión judicial. La nueva situación da por cerrado el acceso privado al pazo y afianza su apertura para fines institucionales y culturales gestionados por el Estado, tal como informaron fuentes oficiales y recogió El Mundo.