Al menos tres 'cascos azules' heridos tras dos ataques con misiles en una base en el suroeste de Líbano

La misión de paz de la ONU en el sur de Líbano reportó que miembros de su contingente resultaron lesionados, tras el impacto de proyectiles durante un cruce de fuego entre fuerzas israelíes y Hezbolá en una base de Ghana

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De acuerdo con la información difundida por la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL), tras el impacto de dos misiles en su base ubicada en Al Qawzá, al suroeste de Líbano, varios miembros del contingente de Ghana resultaron heridos durante un cruce de fuego entre el Ejército israelí y el partido-milicia chií Hezbolá. El comunicado de FINUL detalló que uno de los cascos azules se encuentra en estado grave y fue trasladado a un hospital en Beirut para recibir atención, mientras que otros dos permanecen bajo cuidado médico en instalaciones de la misión. El incidente también provocó un incendio en la base, el cual fue sofocado posteriormente. Las Naciones Unidas anunciaron el inicio de una investigación para esclarecer las circunstancias detrás del ataque.

Según consignó FINUL en su declaración pública, la organización manifestó que resulta "inaceptable que las fuerzas de paz que cumplen tareas encomendadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sean objeto de ataques". Además, llamó a todas las partes involucradas a cumplir con sus responsabilidades bajo el Derecho Internacional para salvaguardar la seguridad tanto del personal como de las infraestructuras de las Naciones Unidas. La misión enfatizó que "cualquier ataque contra las fuerzas de paz" constituye una infracción grave del Derecho Humanitario y de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, y podría tratarse como un crimen de guerra.

Las Fuerzas Armadas de Ghana, en un comunicado divulgado poco después del incidente, confirmaron que dos de sus militares se encuentran gravemente heridos a consecuencia de los misiles que impactaron en la base. Detallaron que los ataques ocurrieron entre las 17:45 y las 17:52, hora local, y que además del daño personal, se produjeron importantes daños materiales, incluyendo la destrucción total del comedor del batallón. La nota oficial añadió que dos de los cascos azules reciben tratamiento en un búnker medicalizado, y que ambos se encuentran estables mientras se prepara su posible traslado al hospital principal de FINUL. Las Fuerzas Armadas ghanesas aseguraron que las tropas han sido evacuadas a áreas subterráneas, donde permanecen a salvo en medio de la tensión reinante.

Tal como publicó el medio que dio a conocer los hechos, el contexto de los ataques se produce en una escalada de violencia entre Israel y Hezbolá. El sur de Líbano ha sido escenario de numerosos enfrentamientos desde que, a finales de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva en Irán que resultó en la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. En respuesta, Hezbolá ha lanzado numerosos proyectiles contra territorio israelí, a lo que el Ejército israelí ha respondido con bombardeos dirigidos a presuntas posiciones del grupo chií en suelo libanés, incrementando la volatilidad en la región.

El medio agregó que esta serie de enfrentamientos ha elevado la cifra de muertos en el lado libanés a más de 200, de acuerdo con las autoridades locales. La ofensiva israelí incluye el uso de drones y nueva artillería pesada, así como el despliegue de fuerzas terrestres en la frontera sur de Líbano. Aunque en noviembre de 2024 se había alcanzado un acuerdo de alto el fuego que estipulaba la retirada de efectivos tanto de Israel como de Hezbolá del sur del país, las operaciones militares han continuado. Israel argumenta que sus incursiones y bombardeos son una respuesta a las actividades de Hezbolá y que no implica un incumplimiento del alto el fuego, interpretación rechazada tanto por el gobierno libanés como por Naciones Unidas.

La permanencia de cinco puestos militares israelíes en territorio libanés, según reportó el medio, representa uno de los principales puntos de fricción. Beirut y Hezbolá solicitan de forma constante el retiro de dichos emplazamientos y denuncian el mantenimiento de la presencia militar como una violación de los acuerdos internacionales previamente alcanzados, postura que Naciones Unidas también ha respaldado a través de sucesivas condenas públicas a las operaciones armadas.

Todas estas tensiones, según detalló la FINUL, dificultan la labor de la fuerza de paz, cuya misión en la región responde a un mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y que busca contener brotes de violencia y proteger a la población civil. FINUL insistió en la relevancia del respeto de la legalidad internacional para preservar tanto la seguridad de sus propios efectivos como la estabilidad regional, reiterando su llamamiento a que todas las partes muestren moderación y protejan tanto a los trabajadores humanitarios como los bienes de la organización.