El BID proyecta que América Latina y el Caribe crezca un 2,1% en 2026 pese al contexto de incertidumbre

Según el último análisis del Banco Interamericano de Desarrollo, una menor actividad en comparación con el año previo, elevados compromisos de deuda y presiones fiscales persistirán como principales desafíos económicos, pero destacan oportunidades en digitalización y capacitación laboral regional

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El promedio de la deuda pública en América Latina y el Caribe representa actualmente el 59% del PIB, y las proyecciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) prevén que este indicador fluctúe entre el 57% y el 66% del PIB para el año 2028, según el escenario que se observe. Esta presión sobre las cuentas públicas y externas forma parte de los principales desafíos que enfrenta la región, junto con un crecimiento económico que el BID anticipa será del 2,1% en 2026. Este dato revela una desaceleración respecto al crecimiento anual de 2,2% registrado el año anterior, según el más reciente informe macroeconómico de la organización.

De acuerdo con el documento presentado por el BID, la región experimenta una economía en evolución marcada por notables mejoras en sus mercados laborales. El análisis resalta que el desempleo se ha mantenido en niveles bajos en la mayoría de los países, situación que contribuye a cierta estabilidad económica y social. A esta tendencia se suma la inflación, contenida a niveles manejables durante el último periodo reportado. Estas condiciones han favorecido una mayor confianza de los inversores, reflejada en unos costes de endeudamiento catalogados como históricamente bajos.

No obstante, el informe del BID advierte que el ritmo de expansión previsto permanece insuficiente para reducir de manera significativa las brechas de ingresos. Los pagos incrementales por concepto de intereses sobre la deuda mantienen una presión constante sobre las finanzas públicas de los países y comprometen la capacidad de maniobra frente a eventuales crisis o contingencias externas. El organismo internacional considera que, a pesar de la moderación de la deuda en algunos países, la magnitud del endeudamiento continúa siendo un factor restrictivo para el desarrollo sostenido.

Según consignó el BID, se identifican oportunidades de mejora a través de la modernización y la innovación, en particular en el ámbito de la digitalización. El organismo resalta el potencial que ofrecen las herramientas digitales para incrementar la recaudación fiscal, estrategia que permitiría fortalecer los ingresos tributarios y, con ello, reducir el peso de la deuda respecto al producto interno bruto. Los países que impulsen este tipo de medidas podrían obtener beneficios adicionales al mejorar su administración pública y hacer más eficiente el control del gasto.

En cuanto a los pronósticos individuales por nación, el BID revisó a la baja la proyección de crecimiento de México, que pasa de una estimación del 1,2% al 0,5% para 2025. Para Argentina, la previsión apunta a un crecimiento del 4,3% al cierre del próximo ejercicio, mientras que en el caso de Brasil, se espera que la economía se estabilice con un avance aproximado del 2,3% luego de varios años de resultados superiores a los previstos. En países como Guyana y Surinam, los recientes descubrimientos de yacimientos petrolíferos impulsan un ritmo de expansión muy por encima del promedio regional. Además, fenómenos meteorológicos extremos continúan impactando la economía de Jamaica, reconfigurando sus perspectivas de corto y mediano plazo.

El medio BID destaca que la región atraviesa una etapa de recuperación en el mercado laboral, sobre todo durante el año 2025. Las tasas de desempleo muestran una tendencia a la baja en la mayoría de los países entre junio de 2024 y junio de 2025, acercándose a los niveles mínimos de los últimos años. Un aspecto relevante, recogido también por el BID, es el aumento en la participación de las mujeres en la fuerza laboral, aunque las ganancias de productividad se mantienen en niveles modestos.

El mismo informe enfatiza que el potencial de crecimiento de América Latina y el Caribe se encuentra limitado por estos márgenes de productividad y por cambios demográficos que comienzan a ralentizar el crecimiento de la población en edad de trabajar. Ante tal escenario, el BID subraya la necesidad de ampliar el acceso de la población a la formación digital como una prioridad estratégica. Entre las recomendaciones principales, la institución internacional alerta sobre la importancia de proveer apoyo a los trabajadores para facilitar su transición a ocupaciones de mayor productividad y valor añadido, adaptándose al nuevo entorno tecnológico y laboral.

Según publicó el BID, la digitalización no solo puede optimizar la recaudación fiscal, sino que contribuye a cerrar las brechas existentes en el acceso a oportunidades de formación y capacitación, especialmente en sectores donde la transformación digital avanza con mayor rapidez. La capacitación laboral regional emerge como un eje central para incrementar la productividad y sostener el crecimiento a futuro, en consonancia con los cambios estructurales que se presentan en los países del área.

El BID concluye que la región mantiene retos asociados a la inercia de su bajo crecimiento, los altos niveles de endeudamiento y las restricciones fiscales, pero señala que hay oportunidades concretas para avanzar hacia un desarrollo más equilibrado y sostenible a través de la innovación, la digitalización y la actualización de los mercados laborales.