Líderes de Arabia Saudí y EAU protagonizan un inusual contacto tras los contraataques iraníes

Aunque tradicionalmente han mantenido posiciones enfrentadas, los máximos dirigentes de ambos países dialogaron telefónicamente tras los recientes ataques en la región, mostrando inquietud por el aumento de las tensiones y el impacto en la estabilidad y economía del Golfo

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El líder de facto de Arabia Saudí expresó su compromiso de respaldar cualquier decisión tomada por las autoridades emiratíes en respuesta a la reciente escalada de ataques en el Golfo Pérsico. Este respaldo, hecho público tras una conversación telefónica con el presidente de Emiratos Árabes Unidos, evidencia el nivel de inquietud que persiste entre ambos países debido a la situación de seguridad en la región, según informó la agencia estatal emiratí WAM. En los últimos días, Irán lanzó ataques dirigidos a bases vinculadas a Estados Unidos en ambas naciones, incrementando la presión sobre sus respectivos gobiernos y subrayando la gravedad de la crisis en curso.

De acuerdo con información difundida por la agencia WAM, la comunicación entre Mohamed bin Zayed, presidente de Emiratos Árabes Unidos, y Mohamed bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudí, representa un hecho poco común, dado el historial de tensiones y competencias entre las dos mayores economías del mundo árabe. Ambas partes abordaron las "tensiones regionales", centrándose especialmente en las amenazas que representan los recientes episodios de violencia para la estabilidad política y la economía del Golfo.

El medio WAM detalló que las relaciones entre Riad y Abu Dabi han atravesado momentos críticos en el último año. Las tensiones se incrementaron hacia finales del año pasado, cuando Arabia Saudí bombardeó un envío de armas que, según sus afirmaciones, Emiratos Árabes Unidos entregaba a facciones secesionistas en Yemen. Este envío se enmarcó en el contexto de la prolongada guerra civil yemení, donde EAU ha brindado apoyo al Consejo de Transición del Sur, que busca la autonomía del sur de Yemen y se opone tanto al grupo hutí, que recibe respaldo de Irán, como a los propios intereses saudíes.

Los ataques recientes de Irán constituyen una respuesta directa a los bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel sobre la República Islámica, operaciones que, según declaraciones del entonces presidente estadounidense Donald Trump, tienen como objetivo presionar por un cambio de gobierno en territorio iraní. Tras esos ataques, tanto Arabia Saudí como Emiratos Árabes Unidos reportaron la intercepción de misiles. Riad informó haber interceptado proyectiles sobre la capital saudí y partes del este del país, mientras que Emiratos Árabes Unidos neutralizó misiles que sobrevolaban Abu Dabi; uno de los restos de estos artefactos produjo la muerte de un ciudadano paquistaní en la capital emiratí.

Según consignó la agencia WAM, la decisión de ambas naciones de establecer un canal directo de comunicación refleja la preocupación creciente por el impacto potencial de la escalada en la estabilidad de sus respectivos territorios y sobre la economía regional, altamente dependiente del comercio energético y la cooperación transfronteriza. El hecho de que se produjera un acercamiento entre ambos gobiernos sugiere que la magnitud de la amenaza ha superado las diferencias bilaterales surgidas por sus posiciones opuestas en Yemen y otros escenarios de la región.

El apoyo expreso del príncipe heredero saudí a cualquier medida tomada por Emiratos Árabes Unidos se interpretó en los medios oficiales como un intento de fortalecer la coordinación frente a desafíos compartidos en materia de seguridad. WAM subrayó que, si bien los desacuerdos entre Abu Dabi y Riad persisten, la preocupación por nuevas escaladas militares y ataques sobre infraestructuras estratégicas ha generado un contexto en el que la cooperación resulta indispensable, al menos en el ámbito de la seguridad regional.

La agencia estatal emiratí concluyó que la conversación de alto nivel reflejó la importancia de la diplomacia entre los países del Golfo cuando enfrentan crisis que afectan tanto su integridad como sus intereses económicos. Las medidas tomadas por ambos gobiernos en respuesta a los recientes acontecimientos muestran el impacto que los enfrentamientos entre actores regionales y potencias externas generan en el equilibrio del Golfo, donde las alianzas y rivalidades se reformulan en función de la evolución de los conflictos y la seguridad de sus ciudadanos permanace como prioridad, según publicó la agencia WAM.