Al menos dos muertos y 39 heridos en Milán (Italia) al estrellarse un tranvía contra un edificio

Una unidad de transporte urbano salió de su ruta e impactó contra un inmueble en la zona céntrica, dejando víctimas fatales y decenas de lesionados, mientras la Fiscalía local investiga si “un desvanecimiento” del conductor causó la tragedia

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El accidente ocurrió en una intersección donde el tranvía debía seguir una trayectoria recta, pero realizó un giro en el cruce e impactó directamente contra un edificio, provocando daños materiales significativos en la fachada y en un restaurante ubicado en la esquina, además de destruir un semáforo. Según consignó el medio L'Stampa y amplió La Repubblica, el siniestro dejó como saldo dos personas fallecidas y al menos treinta y nueve heridas en Milán, Italia, después de que el vehículo descarrilara y se estrellara en la céntrica vía de Vittorio Veneto poco después de las 16:00 horas del viernes.

De acuerdo con L'Stampa, el tranvía involucrado era un modelo Tramlink bidireccional recientemente incorporado al servicio de transporte urbano de Milán, con solo algunas semanas operando en esa ciudad. El vehículo transitaba desde la Plaza de la República en dirección a la Puerta de Venecia cuando, presuntamente a causa de un exceso de velocidad, descarriló en una zona donde existía un cambio de sentido que permitía girar a la izquierda, pero donde el protocolo exigía continuar recto.

El choque tuvo consecuencias fatales. Las primeras informaciones de la prensa italiana detallaron que un peatón y un pasajero perdieron la vida; el primero quedó atrapado en la trayectoria del tranvía y el segundo fue identificado como ocupante del mismo. Información difundida por La Repubblica y L'Stampa indicó que entre los lesionados, al menos tres se encontraban en estado grave tras el impacto, aunque el número de críticos fue aumentando conforme avanzaban las horas.

El medio L'Stampa informó que cinco unidades de bomberos acudieron inmediatamente al lugar del accidente para colaborar en las tareas de auxilio y rescate de los pasajeros, así como para asegurar la zona ante posibles riesgos adicionales. La complejidad del siniestro exigió la coordinación de múltiples servicios de emergencia y el despliegue de equipos médicos, que distribuyeron a los heridos entre los hospitales Policlínico, Niguarda, Fatebenefratelli y San Raffaele. La situación de varios hospitalizados, según reportó La Repubblica, presentó complicaciones posteriormente, por lo que se intensificó la atención sanitaria en dichos centros.

Las causas exactas del descarrilamiento están bajo investigación. Según relató La Repubblica, el conductor del tranvía declaró que se "sintió mal" justo antes del incidente. Será sometido a un interrogatorio formal la noche del viernes para aportar detalles precisos respecto a su estado físico y las circunstancias inmediatas al choque. El alcalde de la ciudad, Beppe Sala, manifestó públicamente que se consideraba la hipótesis de un desvanecimiento súbito debido a "la experiencia demostrada por el conductor", agregando otro posible elemento a la investigación.

Tal como publicó L'Stampa, el fiscal jefe de Milán, Marcello Viola, se desplazó a la escena del siniestro y anunció la apertura de una causa judicial por homicidio involuntario y homicidio culposo, orientada a esclarecer si existieron fallos individuales, técnicos o de procedimiento que derivaron en el choque mortal.

El impacto en la ciudad trascendió en el plano institucional y social. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, compartió en redes sociales sus condolencias: “Mi más sentido pésame, personal y del Gobierno, a las familias de las víctimas”, escribió, al tiempo que expresó su apoyo a los habitantes de Milán y deseó a los heridos una pronta recuperación.

La circulación en la calle de Vittorio Veneto fue interrumpida tras el accidente para facilitar la labor de los equipos de rescate e iniciar las primeras diligencias periciales. Según la información publicada por L'Stampa, se recopilaron registros de las cámaras urbanas, testimonios de testigos y se inspeccionaron los sistemas de seguridad y frenos del tranvía, en busca de elementos técnicos que permitan comprender el motivo exacto del descarrilamiento.

Las autoridades municipales y operadores del transporte revisaron, según indicó La Repubblica, los protocolos de operación para los nuevos tranvías Tramlink con el fin de verificar si fue adecuado el entrenamiento del personal y el mantenimiento de las unidades, así como el diseño de la intersección y sus sistemas de control. Los investigadores también analizarán si eran suficientes las señales de tránsito y los sistemas automáticos para prevenir desvíos accidentales.

El accidente de Milán marcó uno de los episodios más graves en el transporte urbano reciente de Italia, y la comunidad local y nacional permanece a la espera de los avances en la investigación oficial que permitan determinar las responsabilidades y posibles medidas correctivas. El hecho reavivó el debate sobre la seguridad del sistema tranviario milanés y la necesidad de reforzar los controles en puntos críticos de la red, especialmente tras la incorporación de vehículos modernos y cambios en las rutas habituales, indicó L'Stampa.