
El Ejército de Tailandia sostuvo que la reciente acción en la frontera, que consistió en el disparo de morteros en la provincia de Sisaket, pudo haberse originado durante un proceso de rotación de militares camboyanos que, supuestamente, no tenían claridad sobre las regulaciones actuales. En un comunicado difundido en redes sociales, el portavoz castrense tailandés, Winthai Suvaree, explicó que la respuesta ante ese ataque consistió en el uso de un lanzagranadas M79 en dirección al punto desde el que provinieron los disparos iniciales. Esta reacción, según el portavoz, buscó enviar una señal de alerta y proteger al personal desplegado en la zona, manteniendo la vigilancia sobre la situación.
Según informó el medio que reportó el incidente, las autoridades tailandesas acusaron formalmente este martes al Ejército de Camboya de romper el alto el fuego pactado en diciembre. Los hechos ocurrieron en la región de Kantharalak, dentro de la provincia de Sisaket, en el noreste de Tailandia, donde, de acuerdo con la versión tailandesa, se empleó fuego de mortero sin que se produjeran víctimas entre el personal militar tailandés. Los mandos tailandeses consideraron que estos acontecimientos revelan una supuesta falta de disciplina en las filas camboyanas.
El portavoz militar Winthai Suvaree aseguró, según detalló la fuente, que el ataque empleó granadas de 40 milímetros cerca de una unidad militar tailandesa. Posteriormente, los soldados tailandeses respondieron con el lanzamiento de una granada tipo M79. Winthai explicó que el objetivo de esta medida consistió en disuadir nuevas agresiones y preservar la integridad de las tropas de Tailandia. La situación permanece bajo observación permanente en la zona fronteriza.
El incidente se atribuyó en primera instancia a deficiencias operativas en el Ejército camboyano durante movimientos de personal en las proximidades del límite fronterizo. Según publicó la fuente, los militares que participaban en la rotación no estarían plenamente informados de las normativas en vigor, hecho que pudo generar errores de procedimiento y desencadenar el uso no autorizado de armamento en la zona.
La reacción desde el lado camboyano fue inmediata. La portavoz del Ejército de Camboya, Maly Socheata, rechazó de manera tajante las acusaciones emitidas por Tailandia. Socheata negó la existencia de cualquier ataque desde posiciones camboyanas y solicitó a las autoridades tailandesas que desistan de difundir lo que calificó como “información falsa”. En declaraciones recogidas por el medio, la portavoz advirtió que la diseminación de esas versiones podría alimentar malentendidos y contribuir a que la situación en la frontera presente tensiones adicionales.
En la misma línea, el ministro de Información camboyano, Neth Pheaktra, manifestó que los señalamientos formulados por Tailandia “son completamente falsos, han sido creados de principio a fin y distorsionan en gran medida y de forma deliberada la realidad, con intención de provocar y dar una idea errónea a la población”, según consignó el medio que difundió el comunicado.
Este episodio se produce después de la entrada en vigor de una tregua acordada en diciembre. Ese cese de hostilidades puso fin a semanas de enfrentamientos a lo largo de la frontera, que dejaron más de un centenar de fallecidos y provocaron el desplazamiento de más de un millón de personas en ambos países, conforme comunicó la fuente. A pesar del alto el fuego, el ambiente en la zona continúa marcado por una frágil estabilidad, con recurrentes denuncias de incumplimiento del acuerdo y choques verbales entre ambos gobiernos.
Las tensiones fronterizas entre Tailandia y Camboya presentan antecedentes recientes relacionados con disputas territoriales y el control de áreas sensibles, lo que ha llevado en anteriores ocasiones a intercambios armados y desplazamientos importantes de población civil. Según el medio citado, el último repunte de violencia antes de la tregua derivó en significativas pérdidas humanas y un flujo masivo de desplazados, agravando la situación humanitaria en la región limítrofe.
A raíz del nuevo incidente reportado en Sisaket, las autoridades tailandesas reiteraron que mantienen mecanismos de vigilancia activa en el área fronteriza. Las fuerzas tailandesas señalaron que, a pesar de no haberse registrado daños personales en sus filas, cualquier acción considerada hostil provocará una reacción proporcional orientada a garantizar la seguridad de sus tropas y del territorio nacional. Según publicó la fuente, la postura oficial tailandesa descarta bajar la guardia en la zona mientras persistan dudas sobre el compromiso camboyano con los términos del cese de hostilidades.
Por parte de Camboya, las autoridades insisten en que las acusaciones carecen de fundamento y piden evitar la manipulación de información que pueda incidir negativamente en la opinión pública y en los esfuerzos por mantener la paz en la frontera común. El Gobierno camboyano expresó su negativa continuada a aceptar las versiones tailandesas mientras solicita que cualquier diferencia sea dirimida por la vía diplomática.
Las próximas acciones de ambas partes serán observadas de cerca por actores regionales e internacionales, dada la magnitud de los desplazamientos registrados durante la última escalada del conflicto y el impacto que la inestabilidad fronteriza supone para la seguridad y el desarrollo en el sudeste asiático, según reportó la fuente original.
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