Moscú, 11 sep (EFE).- Rusia ha vuelto a apretar las tuercas a la popular red de mensajería Telegram al ralentizar las descargas de archivos multimedia por el presunto incumplimiento de la legislación local, en el marco de una nueva ofensiva para obligar a los rusos a utilizar el MAX, el sistema promovido por el Kremlin.
"Rusia está restringiendo el acceso a Telegram en un intento de obligar a sus ciudadanos a cambiarse a una aplicación controlada por el Estado, diseñada para la vigilancia y la censura política", denunció el empresario de origen ruso y fundador de esta red social que cuenta con más de 100 millones de usuarios en el país, Pável Dúrov.
Este mismo jueves el Tribunal Taganski de Moscú impuso a Telegram una nueva multa de casi once millones de rublos (cerca de 140.000 dólares) por no retirar materiales vetados por las autoridades rusas.
Recordó que ocho años atrás Irán intentó utilizar "la misma estrategia, pero fracasó" en sus intentos de obligar a los iraníes a utilizar una alternativa estatal.
"Restringir la libertad de los ciudadanos nunca es la solución correcta. Telegram defiende la libertad de expresión y la privacidad, sin importar la presión", zanjó.
Este martes el regulador ruso de las comunicaciones, Roscomnadzor, confirmó la ralentización del sistema, que atribuyó al incumplimiento de las leyes, después de múltiples quejas de los usuarios de Telegram sobre su mal funcionamiento en Rusia esta semana, sobre todo durante la descarga de los archivos multimedia.
Sin embargo, no es la primera vez que las autoridades rusas intentan frenar el uso de la aplicación: el primer encontronazo tuvo lugar en abril de 2018, cuando fue bloqueada por decisión de un tribunal de Moscú ya que Dúrov se negó a ceder al Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) acceso a los mensajes cifrados de sus usuarios.
Se trató de una batalla en la que las autoridades fracasaron estrepitosamente: la aplicación continuó funcionando gracias a servidores proxy creados por la compañía y compartidos por los usuarios.
Dos años después Roscomnadzor tiró la talla y levantó las restricciones porque Dúrov aceptó "cooperar en la lucha contra el terrorismo y el extremismo".
No obstante, la sentencia del tribunal moscovita no fue derogada y continúa pendiendo, como una espada de Damocles.
El comienzo de la guerra en Ucrania dio inicio a una nueva espiral de la censura: apenas un día después Rusia comenzó a ralentizar Facebook e Instagram, que después fueron totalmente bloqueadas por "discriminación respecto a medios de prensa oficiales rusos".
Las leyes contra las "noticias falsas" sobre las acciones del Ejército ruso en Ucrania e "informaciones prohibidas" sirvieron también para imponer cuantiosas multas a prácticamente todas las redes sociales, sistemas de mensajería y recursos en internet extranjeros.
A mediados del año pasado, amparados en la lucha contra el número creciente de estafas telefónicas e internet, Rusia anunció la puesta en marcha del sistema de mensajería nacional, MAX, que debería garantizar la seguridad de los usuarios, pero cuyos contenidos son accesibles a las autoridades rusas.
Al mismo tiempo, en agosto de 2025 Roscomnadzor bloqueó las llamadas de audio a través de Telegram y WhatsApp, con la excusa de que estos sistemas eran utilizados por los estafadores y ambas compañías no habían tomado medidas para evitarlo, y ya en noviembre el segundo prácticamente dejó de funcionar en el país.
En los últimos cuatro años Telegram adquirió un protagonismo especial, ya que comenzó a ser utilizado por corresponsales de guerra, instituciones y funcionarios de ambos bandos, por lo que su bloqueo no ha contentado a nadie.
Viacheslav Gladkov, gobernador de Bélgorod, una de las regiones más castigadas por la guerra, expresó hoy mismo su preocupación ya que "la ralentización de Telegram puede influir en que la información urgente llegue" a sus suscriptores "si la situación empeora".
"Y nosotros vivimos en una zona cercana al frente de batalla", aseveró, al instar a sus seguidores a suscribirse a MAX.
El canal bélico ruso "Dva maiora" (Dos mayores), insistió que Telegram es utilizado para la comunicación entre los grupos móviles de militares de diversas fuerzas en el frente y negó que MAX sirva para este fin, mientras que "Voyenni Obozrevatel" (Comentador militar) señaló la importancia de esta red para las unidades móviles de defensa antiaérea que protegen la retaguardia rusa ante ataques de drones ucranianos de largo alcance.
En tanto, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, llamó a Telegram a solucionar sus roces con las leyes rusas, a la vez que negó que esta situación pueda afectar a los militares en el frente de batalla.
Eso sí, dejó claro que el presidente ruso, Vladímir Putin, no sufrirá por la ralentización, ya que no utiliza ninguna red social o sistema de mensajería.EFE
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