La crecida del río Guadalete a su paso por Jerez obliga a desalojar más de una decena de viviendas

Las autoridades han activado medidas de emergencia, habilitado centros de acogida y coordinado traslados de residentes para garantizar la seguridad de quienes se ven afectados por el aumento del caudal en la zona rural de Jerez de la Frontera

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El Centro de Cáritas en El Portal, junto con el Albergue municipal, ha recibido a 14 afectados por las inundaciones originadas por el incremento en el nivel del río Guadalete en la zona rural de Jerez de la Frontera. De acuerdo con información difundida por el Ayuntamiento de Jerez, estas instalaciones comenzaron a prestar servicio desde la noche pasada a los residentes evacuados debido a la crecida fluvial y las anegaciones en distintas áreas.

Según publicó el Ayuntamiento de Jerez, la subida del río Guadalete motivó no solo la activación de centros de acogida para residentes desplazados, sino también la aplicación de desalojos preventivos en sectores gravemente afectados. Entre las zonas donde se ejecutaron los traslados forzosos se encuentran Cañada del Carrillo, Cejos del Inglés y Las Pachecas. Esta medida impactó a más de una decena de viviendas, cuyos ocupantes se han visto obligados a abandonar sus domicilios de forma temporal.

En Cañada del Carrillo, la anegación de una vivienda resultó en el traslado de una familia compuesta por cinco adultos al Albergue municipal. Por otro lado, en la barriada de Cejos del Inglés, quedó reportado el desplazamiento de los habitantes de siete casas, mientras que en Las Pachecas la evacuación alcanzó a residentes de diez domicilios. Parte de estas personas buscó refugio en viviendas de familiares o recurrió al Centro de Cáritas de El Portal, según consignó el medio municipal.

El Ayuntamiento detalló que la crecida del río también provocó la interrupción del tráfico en la carretera de la Ina, una de las vías principales de comunicación de la zona rural. Los equipos de emergencia se mantienen atentos y han emitido avisos preventivos para zonas cercanas a la antigua Venta El Cartujano, esfera donde el riesgo ante un posible aumento del caudal se ha considerado significativo.

Durante la tarde del miércoles, las autoridades observaron una subida relevante en el nivel del río Guadalete, que durante la noche se mantuvo alrededor de los 5,5 metros. Este comportamiento se vio favorecido por la bajamar y la apertura de compuertas, acción que permitió cierta contención del nivel. Sin embargo, el Ayuntamiento advirtió sobre la previsión de nuevas elevaciones del caudal en las horas siguientes, las cuales podrían hacer que la situación escale hasta alcanzar el nivel rojo, indicando un riesgo elevado para la población.

Los dispositivos de atención, según informa el Ayuntamiento, se encuentran activos y preparados para responder ante cualquier eventualidad relacionada con nuevos desalojos. Hasta ahora, el Centro de Cáritas en El Portal ha atendido a 14 personas, mientras que el Albergue municipal continúa habilitado para acoger a quienes lo necesiten en caso de desencadenarse nuevas evacuaciones.

La respuesta coordinada entre las distintas entidades municipales busca garantizar la seguridad de quienes integran las comunidades más directamente afectadas. Las labores incluyen la vigilancia continua de los niveles del río, la provisión de espacios seguros para los desplazados y la realización de avisos informativos y preventivos orientados tanto a la población como a los equipos de intervención.

El episodio de crecida del Guadalete ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de algunas zonas rurales de Jerez de la Frontera frente a fenómenos naturales que puedan alterar de forma súbita las condiciones de habitabilidad. Las acciones implementadas hasta el momento priorizan la evacuación de áreas en riesgo y aseguran lugares de acogida donde los afectados reciban atención básica e información actualizada sobre la evolución de la emergencia.

El Ayuntamiento de Jerez, según reiteró en su último comunicado, mantiene la alerta y la disposición de recursos para salvaguardar la integridad de los residentes, mientras se monitorean los cambios en el caudal del río y se ajusta el operativo a las necesidades que surjan a medida que avanza la situación.