La llegada del hidroavión Plus Ultra al puerto de Buenos Aires el 10 de febrero de 1926 supuso una de las recepciones públicas más multitudinarias de la época. Según consignó el medio EFE, el comandante Ramón Franco describió que "el recibimiento que nos tributó el pueblo argentino pasaba de todo límite y era indescriptible", narrando la dimensión alcanzada por la expectación que generó el primer enlace aéreo directo entre España y Sudamérica. Esta expedición, compuesta por cuatro tripulantes, culminó tras siete etapas y recorrió un total de 10.270 kilómetros.
De acuerdo con la información proporcionada por EFE, la travesía se inició el 22 de enero de 1926 en Palos de la Frontera, Huelva, mismo punto de partida de la expedición de Cristóbal Colón siglos atrás. El Plus Ultra, un hidroavión Dornier Do J "Wal" de 16,25 metros de longitud, pesaba 6.800 kilos y tenía una autonomía de diez horas de vuelo con los 3.900 litros de combustible que transportaba. Su velocidad de crucero alcanzaba los 180 kilómetros por hora. El equipo estaba formado por Ramón Franco, encargado del pilotaje; Julio Ruiz de Alda y Juan Manuel Durán en funciones de observación y navegación, y Pablo Rada como responsable de la mecánica. La misión tenía como metas no solo batir el récord mundial de distancia por etapas, sino también establecer una vía rápida de correspondencia entre ambas orillas del Atlántico, según reportó EFE.
Según detalló EFE, la iniciativa fue respaldada por el rey Alfonso XIII y el dictador Primo de Rivera, aunque la financiación principal recayó sobre el comandante Franco, quien desembolsó 300.000 pesetas para adquirir la aeronave, una suma considerada muy elevada para la época. El objetivo del raid se inscribía en el contexto de una intensa competencia internacional, ya que en aquellos años se registraron grandes desafíos aéreos por parte de aviadores italianos, franceses, británicos, portugueses y estadounidenses. El artículo de EFE recuerda que en 1924 pilotos estadounidenses lograron dar la vuelta al mundo a bordo de una patrulla, los británicos completaron la ruta Londres-Rangún-Londres, y los portugueses cubrieron la distancia entre Lisboa y Macao.
La primera etapa, de Palos de la Frontera a Las Palmas, consistió en un trayecto de 1.300 kilómetros que los tripulantes cubrieron en ocho horas. Ramón Franco relató en su diario, citado por EFE, la dificultad que enfrentaron en la aproximación debido a una atmósfera cargada de polvillo que dificultaba la visibilidad: "La recalada se hizo muy difícil por estar el archipiélago canario rodeado de una atmósfera que nos impedía casi la visibilidad... A las cuatro y tres minutos llegamos al Puerto de la Luz, recibiendo el homenaje de la población canaria, que nos esperaba en los muelles".
La segunda etapa, Las Palmas a Porto Praia en Cabo Verde, abarcó 1.745 kilómetros recorridos en 9 horas y 50 minutos. De acuerdo con el testimonio de Franco recogido por EFE, esa fase se completó sin dificultades técnicas graves, pero la aproximación a la isla también resultó compleja. La tripulación solo identificó la isla de la Sal cuando el hidroavión llegó sobre ella, en parte gracias al contraste de las olas blancas sobresaliendo en la atmósfera ocre provocada por el polvo del desierto africano.
El segmento entre Porto Praia y la isla brasileña de Fernando de Noronha era, según los cálculos previos, el más desafiante por representar el cruce transatlántico propiamente dicho. Para lograr el salto, la tripulación redujo el peso del aparato al mínimo, dejando a Juan Manuel Durán en tierra, quien viajó en el destructor Alsedo, encargado de dar apoyo logístico. Después de despegar a las 6:11 de la mañana del 30 de enero, recorrieron 2.305 kilómetros y celebraron el paso del ecuador. El relato de Ramón Franco, publicado por EFE, señala que "eran las ocho y cincuenta y cinco minutos cuando quedamos amarados, sin ayuda alguna del exterior, en el Puerto de San Antonio, en espera de que se presentara alguien, pues hasta entonces todo parecía misterioso".
Durante la parada en Fernando de Noronha, el equipo efectuó tareas de mantenimiento y esperó la llegada de Durán y del material transportado por el barco de apoyo. Tras reanudar la marcha en dirección a Pernambuco, Brasil, enfrentaron una de las averías más críticas: se rompió la hélice principal del hidroavión en pleno vuelo, pero el mecánico Pablo Rada logró reparar la pieza en el aire, aun cuando la maniobra les hizo perder más de una hora, detalló EFE. Una vez alcanzada la costa continental americana, los aviadores sustituyeron la hélice averiada y partieron hacia Río de Janeiro, donde aterrizaron el 4 de febrero tras 2.100 kilómetros de vuelo. El recibimiento reflejó la magnitud de la hazaña, con "cientos de miles de personas, autoridades, abrazos, policías, discursos elocuentes, cohetes, aplausos, gritos", según la descripción reproducida por EFE.
La sexta etapa llevó al Plus Ultra desde Río de Janeiro a Montevideo, trayecto de 2.000 kilómetros. El cansancio acumulado por los aviadores obligó a hacer escala en la capital uruguaya antes de completar la última parte del viaje. El 10 de febrero, tras recorrer los 220 kilómetros restantes, amerizaron en las aguas del río de La Plata ante la multitud que los esperaba en Buenos Aires.
Los aviadores transportaron mensajes oficiales de fraternidad enviados por el rey Alfonso XIII y el gobierno español, dirigidos a las repúblicas hispanoamericanas. Según recogió EFE, la repercusión del vuelo incentivó nuevas iniciativas, influyendo en la organización de otros raids por parte de la aviación española, como el trayecto España-Guinea. Además, la travesía inspiró manifestaciones de reconocimiento popular, como el tango 'La gloria del águila', compuesto por Carlos Gardel en homenaje a la expedición del Plus Ultra.
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